El quinto cigarro del día y el tiempo en la ciudad parece congelado. Me siento cansado y sin motivación alguna. Lo único que quiero en este momento es que el día termine y poder largarme a mi casa. Aunque la situación ahí continuaría igual. Más muros, un interminable gris y aire insuficiente. Poco a poco siento que me asfixio. Ahora entiendo a mi papá y sus incansables intentos por hacerme salir a lugares verdes.

Quiero perderme en un bosque, sentir el frescor del campo y oler la humedad palpitante de los árboles. Hasta yo me sorprendo de escuchar estas palabras retumbar en mi mente. Siempre he disfrutado de la ciudad. Sus calles, ver a la gente transitar por ellas, las luces de los edificios por la noches. Amo mi ciudad, pero decididamente necesito un descanso.

Los últimos días han sido terribles y todo parece derrumbarse lentamente. Tengo demasiados pendientes como para un viaje de dos horas al área verde más cercana que no sea un parque para pasear a las mascotas o llevar a los niños a los juegos. Esta sensación de no poder respirar es cada vez más agobiante.

De regreso al escritorio y al monitor mi cara de angustia no puede ser más evidente. Daniela, mi coordinadora, me pregunta que pasa. En breve expongo mi situación y con esa amable sonrisa que la caracteriza me tranquiliza y me cuenta sobre un lugar. El Parque Ecológico de Loreto y Peña Pobre. Ella dice conocerlo y que parece el sitio indicado para librarme un poco de tanto estrés.

Después de un rápido vistazo en Google y unas cuantas horas obligatorias tomo mis cosas y parto al lugar indicado. No sin antes de llenar mi termo con agua. No me vaya a cansar y no encuentre donde comprar una botellita de agua.

La llegada al lugar

Camino lentamente por la calle de San Fernando, en la colonia Peña Pobre, en dirección a Tlalpan. No tengo prisa. Grandes paredes grises y llenas de graffitis se extienden por todo el lugar. El ruido de los automóviles es intenso y los grandes edificios crean sombras que refrescan el caluroso clima que azota a la Ciudad de México en primavera. Aunque las lluvias hacen de las suyas de vez en cuando, el día de hoy se ve despejado y con el sol en todo su esplendor.

mapa parque loreto

Mapa a Parque Loreto y Peña Pobre / Imagen: Captura de pantalla en Google Maps

Después de varios metros me encuentro con un gran letrero, las letras ya borrosas por el paso del tiempo y los estragos del clima, anuncian: “Parque Ecológico Loreto y Peña Pobre”. La primer idea que me viene a la cabeza es un fuerte y sonoro: “¿Neta? ¿Aquí me voy a reencontrar con la naturaleza?” Todo se puede ver con un aspecto sombrío y triste. Pero, ya estoy aquí y no puede ser peor. La entrada es algo pequeña con colores ya un poco más vistosos. Aquí la cosa ya tiene más forma.

Después de una ligera pendiente el estacionamiento es lo primero que se puede observar. Los carros alineados y un escenario que empieza a tomar tintes verdes, se dibuja al fondo calmando un poco mis nervios. De un lado se encuentran unas escaleras de piedra que serpentean para llevarme al interior del recinto. El trayecto es rápido y muy cómodo.

Al adentrarme en el recinto todo parece cambiar de inmediato. Aquí, el ruido de la ciudad se ha desvanecido. A pesar de estar sobre una avenida principal, el ruido de los autos ya no se escucha. Y mientras asimilo esta idea me veo frente a pequeño bosque en medio de la ciudad. Un follaje verde se despliega para proyectar largas sombras sobre un pasto de un verde intenso. Por raro que parezca, una ligera brisa acaricia mi rostro e inhalo llenado mis pulmones de un aire más ligero que el que venía respirando en el camino.

Hay unas pequeñas pequeños restaurantes despliegan sus mesas por un costado. Todas apuntando a un mismo sitio: El Parque Ecológico de Loreto y Peña Pobre. Un estilo rústico se puede observar. Las sillas y mesas de madera generan la sensación de estar en una cabaña abierta al público. La gente parece tranquila. Sin prisas. La calidez del lugar resulta sorpresiva. Esta es la única zona gris del lugar. El olor a comida impregna el aire de esa zona y aunque huele muy bien no me animo a consumir nada. Hace días que el apetito parece no querer hacer acto de presencia, pero esa es otra historia.

Zona de comida

Restaurante en el Parque / Imagen: El Mexiqueño

Las actividades en este parque ecológico

Decido empezar el recorrido. Una cerca formada por troncos resguarda el pasto que parece ser muy bien atendido. El follaje se llena de enormes arboles que comparten su sombra con quienes visitan el sitio. El camino es claro. La caminata deja rápidamente atrás a los lugares de comida para dar paso a distintas carpas en las que se pueden encontrar diversas actividades como: creación de cosas con barro, realización de objetos con materiales reciclables y hasta un lugar en el que, con una cita previa, podemos disfrutar de un relajante masaje y terapias con medicinas alternativas. El masaje suena tentador y la verdad es que necesito uno urgentemente.

Camino verde dentro de la ciudad

Camino central del parque / Imagen: El Mexiqueño

El centro del lugar se ve adornado por una fuente hecha de piedras. La vista es sumamente relajante y el frescor se percibe en el primer momento. Aunque el lugar es pequeño, se siente de dimensiones más grandes. Decido sentarme y disfrutar del lugar el tiempo necesario para relajarme.

Sin duda, el Parque Ecológico de Loreto y Peña Pobre es un espacio en el que se puede disfrutar de la naturaleza dentro de la ciudad. Este sitio cumple con su función de resguardar la serenidad de los bosques y protección al medio ambiente.

fuente en el parque ecológico

Fuente en el parque / Imagen: El Mexiqueño

No es necesario salir de la ciudad para disfrutar del silencio y tranquilidad que los bosques brindan. Sólo es cuestión de darse un poco de tiempo y visitar este impresionante lugar en el que el tiempo y las preocupaciones parecen desvanecerse entre café y el verde del lugar.