Estoy tumbado ante tu cuerpo, con una agitación tremenda en mi respiración, me inquieta poder exhalarte, encuentro tranquilidad inhalándote. Sexo rudo y descoordinado, la sensación de la plenitud a través de espasmos infinitos. Son momentos de belleza y perversidad corpórea, entre esas curvas que dibujan tu figura y ese odio acrecentado por lo fugaz de tu mirada. Ojos que no revelan nada por su ausencia de matiz brillante y tu cuerpo que termina siempre derrumbándome hasta el cansancio, sorprendiéndome por tanta soltura, incontable el tiempo. ¡Martillazos de infinito placer!

Arte de Apollonia Saintclair. Fuente: Tumblr

Rodeado entre tanta oscuridad se puede descifrar que no todo es como está predestinado, no todo es como debería ser, y lo que se llega a asomar suele aparecer opaco, difuminado, grisáceo. Todo parece esmerilado, como el vidrio de esa canica que existe en todas las botellas consumidas día a día que te sirven de válvula para el escape cotidiano.

Gozando al extremo

Gozo al beber esas últimas gotas que dan pauta a ya no recordar absolutamente algo de lo vivido. En incontables situaciones complicadas se ha encontrado el abismo ante la adversidad. El sexo rudo que invocas, me enternece y paraliza.

Fuente: Tumblr

Tus lagunas mentales junto con las mías dan vida a un océano, una marea provocativa de no existencia —cero recuerdos nos inundan y a la vez nos olvidan de lo demás—, las olas provocan en la costa meras coincidencias, pero en altamar todo lo que es ya no puede ser. Todo es un reflejo de lo que sucede en el cielo o eso nos hacen creer ciegamente y ¿por qué no puede ser lo desconocido de la zona de hades, lo que en realidad es reflejado en tu pensamiento y en el mío por correspondencia?

En las últimas gotas de sudor, tan vivas por inmensa actividad, puedo vislumbrar que no contienen ese sabor característico, sino han tomado otro o podría ser que ninguno, porque no las percibo ni en mis labios, ni en tus muslos, tampoco entre tus senos, solo las puedo observar más no degustar. No me recuerdan a esas épicas batallas que librábamos como dos guerreros empedernidos en combate, a esos viajes de éxtasis sin fin donde habíamos creído encontrar el tan sagrado fuego, un clérigo sin vocación por la ausencia de tu sexo rudo.

Sexo Rudo y descoordinado. Martillazos de infinito placer.
Fuente: Tumblr

Tú realidad contra la mía

Me detengo a jugar con esas gotas en mis dedos por la sorpresa de su sin sabor, y ahora la sensación se vuelve mucho más extraña, ya no son ligeras y cálidas como solían serlo, se han tornado pesadas, pero sin ser viscosas. Una pesadez que no tolero. Mi mano lucha por sostenerse para resguardarlas entre los dedos, pero es como si la gravedad las afectara en este instante para hundirme junto con ellas al centro de la tierra, y cuando llegue al piso nunca poder despegarme. Otra alternativa, ahuyentarlas de mi ser regresándolas a su amo, tu cuerpo.

Ocupado para Sexo rudo en el mexiqueño. Artwork for Hoodboi’s single ‘Closer’ Made by Anny Wang for Fool's Gold Records
Arte por Anny Wang. Fuente: Tumblr

Doy por hecho que este momento situado en mi boca no podrá dirigirme a nada, labios unidos a otros, otros unidos por los labios y esos otros llamándolo BESO. Medio de transporte a lugares sentimentales desconocidos, fuga de ideas y pensamientos equívocos, ejercicio bucal perfecto en la ausencia de la bella palabra.

Podré decírtelo de distintas formas, adjetivarte hasta el cansancio, pero sé que no provocaré reacción alguna en tus labios humedecidos, brillantes y carnosos. Ya no podré rodear con la punta de mi lengua ese lunar posado en tu labio inferior, tampoco podré lograr que nuestras lenguas se rocen en breves y constantes movimientos.

Situación sobrevalorada ya para mí, porque todo lo que se hace o dice no nos lleva a nada, ni por más perfecta que sea ésta, no haces que me remita a algo.

Ligueros y sexo rudo, la mejor combinación.
Fuente: Tumblr

Podemos seguir danzando juntos en esta marea incesante de recuerdos y experiencias, vagando entre capacidades tan distintas, dudando entre la delgada línea de la tolerancia y el respeto, esperando que nuestros pasos tengan ritmo para poder seguir desvelándonos a ese compás tan magnífico, donde tu cuerpo interpretaba ese sueño alterado de consciencia.

Pero me llena de tanta satisfacción, el saber que ahora ya no estamos en sintonía, que mis tardes y desvelos no te los concedo con celo, arrojo y locura. Que mi día ahora se consume en poder cazarte, en llevarte a la mesa en lugar de a mi cama.

Ahora deambulando solo cometeré un último acto:
 Desmembrarte con delicadeza y de tu propia sangre, pintar tu último retrato.

Recuerdos de nuestro sexo rudo

Me sigues gustando…

Pintura del artista Richard Learoyd que nos incita a la contemplación y al pensamiento de tener sexo rudo con nuestra pareja
Phie on plinth de Richard Learoyd. Fuente: Tumblr.