La Serie Mundial del 2016 fue sin duda un excelente encuentro entre dos de los equipos más antiguos y con más tradición de las Grandes Ligas de béisbol de los Estados Unidos.

El enfrentamiento entre los Cachorros de Chicago y los Indios de Cleveland marcaría un Serie Mundial con el fin de un maleficio de 176 años de sequía combinada sin titulo para ambas franquicias.

Pitchers abridores de la Serie Mundial 2016

Duelo de Pitchers. Tanto Indios como Cachorros necesitan que sus lanzadores no cometan errores ante el rival

Las maldiciones de la Serie Mundial 2016

Los Cachorros de Chicago no jugaban el Clásico de Otoño desde 1945 (71 años).

La situación de los Indios tampoco ha estado plagada de éxitos precisamente, la última vez que se coronaron campeones fue en 1948, hace ya 68 años. Sin embargo ellos han salido campeones de la liga americana y disputado el clásico de otoño en 1954, 1995 y 1997.

La ciudad de Cleveland, en el noroeste de los Estados Unidos, llegaba con el ánimo del triunfo de los Cavaliers en la NBA, rompiendo una sequía de 51 años para esta ciudad en una de las 4 ligas principales de deportes de dicho país.

Dicho ánimo subió con una victoria en el Juego 1, marcador: 6 carreras a 0.

Este enfrentamiento de maldiciones llegaba 11 años después que el otro equipo de béisbol de la ciudad de Chicago, los Medias Blancas, lograran coronarse campeones en el año del 2005, ellos no lo hacían desde 1917.

Los Cubs respondieron al juego siguiente, con una victoria por 5 carreras a 1.

Billy Sianis y “la maldición de la cabra”

Por su parte los Cachorros arrastraban una famosa “maldición de la cabra“.

En 1945, mientras Cachorros y Tigres (Detroit) disputaban la Serie Mundial. Chicago iba arriba 2 juegos a 1.

Billy Sianis, aficionado de los Cachorros llegó al estadio para el Juego 4 de la Serie acompañado de su cabra Murphy. Al negarle el acceso, argumentando el mal olor de la cabra, Sianis lanzó la maldición:

“¡Los Cachorros no ganarán nunca más una Serie Mundial hasta que dejen ingresar a la cabra!”

Chicago perdió aquel partido y, al final, la Serie Mundial también. La maldición parecía perseguir al equipo incluso ahora, 71 años después, con la derrota de Chicago en aquel estadio donde le negaron la entrada a Sianis y su cabra. Juego 3: Chicago 0-1 Cleveland.

La maldición de 1945 cobraba fuerza. Sianis no sólo había puesto un maleficio sobre el equipo sino sobre el estadio también. En aquella serie contra Tigres, los Cachorros no ganaron un juego en casa a partir del incidente.

Este año, tampoco parecía que fueran a ganar en casa. Juego 4: Cachorros 2-7 Indios.

Theo Esptein, el rompe maldiciones

71 años después, los Cachorros apostaban a romper su maldición con un nuevo gerente general: Theo Epstein, famoso por ser quien terminó otra gran maldición del béisbol, la del “Bambino”, en la que los Medias Rojas de Boston no consiguieron un titulo en 86 años.

En 1920 y tras ganar 3 Series Mundiales (1915, 1916 y 1918) con la ayuda de George Herman Babe Ruth, los Medias Rojas de Boston decidieron cambiar a Ruth por 125 mil dólares de los Yankees de Nueva York, a lo que Ruth sentenció:

Boston no volverá a ganar una Serie Mundial en su historia

Tuvieron que pasar 86 años para acabar con esa maldición. El hombre a cargo: Theo Epstein, mismo que ahora  buscaba terminar con el fantasma de la cabra. Chicago reaccionó para el Juego 5. Cachorros 3-2 Indios.

La serie se dirigió nuevamente a Cleveland. Los Indios, a la búsqueda de una victoria que terminara su sequía; los Cachorros, por dos victorias, a domicilio, que terminaran la de ellos.

Un final acorde a la historia

Tal vez fue esa victoria en el Juego 5 para calmar el temor a la cabra, tal vez sólo fue mala suerte en los primeros encuentros que pusieron al borde de la derrota a Chicago. Lo importante es que, para el Juego 6, Chicago lucía diferente.

Tan sólo al llegar la tercera entrada del Juego 6, los Cachorros ya iban ganando 7-0. El marcador no se movió mucho a partir de ahí. Juego 6: Indios 3-9 Cachorros.

Así, la batalla de las maldiciones requería un último juego, el decisivo, para saber quién terminaría su sequía y quién tendría que esperar, al menos, un año más.

El Juego 7 fue sin duda el más intenso de todos: Chicago se va arriba 1-0 desde el primer batazo. Cleveland empata. Los Cachorros toman ventaja de 4. Cleveland sólo descuenta 2. Una más para Chicago. 6-3 arriba. Sexta entrada en blanco. Séptima entrada en blanco. Parecía el final de la cabra. Octava entrada, Cleveland empata. 6-6. Novena entrada en blanco. Era necesario “tiempo extra”, una muerte súbita para las maldiciones.

Por fin, en la décima entrada, se terminó la maldición más famosa de las Ligas Mayores. Juego 7: Cleveland 7-8 Chicago. No más Billy Sianis, no más Murphy la cabra. Chicago, campeón de la Serie Mundial 2016.