Los robots aún parecen ciencia ficción. Nadie los ve y nadie los nota. Y aunque los procesos de automatización están realmente avanzados, los únicos ejemplos visibles de la oleada que llegará para cambiar todo son cosas como la ingeniosa aspiradora Roombla, parte de una primera generación de robots caseros de limpieza que, como puede verse en este video, inician la segunda fase de un proceso imparable.

Este aceleración histórica inició en corporaciones y laboratorios militares pero pronto afectará todos los aspectos de nuestra vida provocando, por ello, un debate sobre el mismo futuro de la humanidad en un entorno controlado por el internet de las cosas, los robots domésticos, la Inteligencia Artificial y los objetos autodirigidos como los coches de Google.

Así que curamos algunos contenidos para que puedas entender mejor el futuro que nos espera. No te espantes demasiado porque se pone bien feo.

 

Es un hecho que los robots te robarán el trabajo

 

Moshe Vardi es el hombre del momento,. Este catedrático de la Rice University de Texas lleva tiempo advirtiendo sobre la incómoda verdad: “Estamos acercándonos a la época en la cual las máquinas serán capaces de sustituir a los hombres en cualquier tarea”.  Enfrentar el delicado tema del fin del trabajo -premonitorio título de un libro prospectivo de Jeremy Rifkin- no es algo que pueda posponerse mucho tiempo porque este largo reporte de AFP prueba varias cosas:

 

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Fin del trabajo, ¿un libro premonitorio? / Imagen: captura de pantalla

 

Desde 1980 la industria manufacturera de EEUU inició la sustitución del trabajo humano por robots industriales y esta tendencia histórica concluye en 2015 con 200 mil robots fabricado todo tipo de objetos, especialmente en el sector automotriz

 

El Internet industrial tiene tal fuerza que permitirá automatizar casi todos los sectores productivos en los próximos años aunque los fanáticos de la tecnología aseguran que la revolución de la impresión 3D destruirá, por otro lado, la fabricación en masa al permitir que cada uno, desde su casa, diseñe, construya, produzca o moldee todo aquello que antes debía comprar fuera; desde tus zapatos a tus pasteles.

Antes que la fantasía del autoconsumo pruebe ser una alternativa viable en la mancha urbana del siglo XXI, las cifras del cambio a venir son sencillamente espectaculares y las pérdidas netas de empleo se calculan, desde 2013 en términos claramente apocalípticos.

 

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Baja este relevante informe de Oxford sobre los efecto de la automatización en el trabajo , dándole clic a esta imagen.

 

El desempleo tecnológico está generando grandes debates en Estados Unidos donde un sector importante desprecia los cálculos pesimistas bajo el nombre de falacia ludita y en la presunción que toda destrucción de empleo genera nuevas formas de trabajo mejor pagadas tal cual ha sucedido en cada revolución industrial.

Este punto es desmentido por el propio Vardi en su cuenta de Twitter, altamente recomendable para aquellos que quieran ponerse al día sobre el asunto de la robotización.

 

Uber(ificación): sin humanos, el negocio mejora

 

En estas complejas etapas de cambio tecnológico, la primera fase de ruptura es el enfrentamiento entre un sistema regulado -desde el Estado del bienestar hasta los marcos legales restrictivos- y uno desregulado que apela a la economía colaborativa para vender -sin licencias, tasas y burocracia- los activos que uno pueda tener en tiempos de crisis estructural: su casa y su coche.

La revolución de Uber y Airbnb consiste en reconvertir el precaridado moderno en unidades individuales que no solo venden su fuerza de trabajo sino sus pocos activos en una cadena de libertad absoluta bajo control algorítmico de una compañía sin contratos, reglas ni jefas. Las bajas comisiones del intermediario californiano se compensan por el costo nulo de mano de obra, inversión en bienes y coberturas legales.

Pero esta uberificación de la economía prepara algo más que una sociedad individualista y desprotegida donde cada cual deberá vender algo en el rudo mercado virtual de aplicaciones, páginas web y redes sociales sino la final desaparición de los humanos en el manejo y conducción de cualquier tipo de vehículo. Sirva este texto para entender las claves del gran juego y esta infografía del mismo autor para plantear las fases de esta sustitución que quizás llegue más tarde -203o o 2040- pero resultará inevitable:

 

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El avance del coche autónomo: una infografía de qore.com / Imagen: captura de pantalla

 

Inteligencia artificial: Hall si puede hacerte daño

 

Otro aspecto de la automatización de procesos y la robotización de nuestro entorno social (incluyendo otros inventos como los drones, los soldados robóticos u otros inventos, nacidos en DARPA, el laboratorio de innovación tecnológica del Pentágono) es que tras la conectividad de todas las cosas, las máquinas aprenderán a programarse a si mismas mediante una interacción que terminará permitiendo la autoconciencia de las máquinas.

En otras palabras, la complejidad del software ha llegado a tal punto que, acorde a Roman V Yampolskiy, el problema no será el nacimiento de una Skynet que controle y destruya la humanidad sino una compleja red cibernética -sofisticada y deductiva- de la cual dependeremos, en grado extremo, para todo lo esencial en una sociedad moderna: energía eléctrica, redes de comunicación, bolsas de valores. seguridad social, impuestos o sistemas de tráfico o vigilancia.

Los mapas de ataques cibernéticos como Norse son una ventana recomendable a un universo de horrores menores y mayores que incluye, en tiempo real, un resumen visual de todos los hackeos que suceden en el mundo desde su lugar de procedencia a su lugar de impacto. Dale un vistazo para que empieces a marearte:

 

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Dale clic a la imagen para ver los ataques cibernéticos en tiempo real / Imagen: cortesía de norsecorp.com

 

Tú también puedes ser automatizado

 

En conclusión, ni los periodistas se salvan del apocalipsis que viene. Lo contaba un periodista de El Mundo en una singular crónica de enero del 2016:

 

“Y esto no lo escribe Wordsmith, el programa de roboperiodismo creado por Automated Insights y que ya utilizan algunos medios. Esto lo escribe de momento un periodista de carne y hueso, temeroso (como tantos otros) de que su profesión pueda morir fulminada por el rayo de la automatización”.

 

Bienvenidos al siglo XXI. Será divertido, distópico y extraño. Y como pasa casi siempre, habrá víctimas por doquier.

Originally posted 2016-02-15 18:51:08.