Presidente Donald Trump. Conjugar semejante oracion antes del 8 de noviembre del 2016 hubiera parecido insensato, rídiculo y hasta bochornoso pero este 20 de enero del 2016 el magante de la construcción será el residente 45° de la Casa Blanca. ¿Y cómo sucedió algo que los medios quisieron impedir a toda costa?

 

 

Por qué los medios no pudieron impedir la llegada del presidente Donald Trump

Los medios masivos de comunicación han sido esenciales para el desarrollo del sistema democrático actual. Esto se presupone desde que una elección justa no se reduce únicamente al voto, sino también, a la información que recibe para ejercer finalmente su derecho y elegir entre diversas opciones.

“Los medios ya no solo constituyen una herramienta de información y, en algunos casos entretenimiento, sino que se han situado como los intermediaros entre las instituciones y el ciudadano, en una suerte de garantes de transparencia y portavoces de los intereses de ambas partes. “[1]

La sociedad actual parte de un sistema mediático en el que la opinión pública, y por tanto las acciones de la misma, son construidos a través de elementos que los mismos medios fijan mediante intereses políticos y económicos. Este último era uno de los riesgos más visibles entre los medios para Robert Ezra Park.

 

La escuela sociológica de Chicago, encabezasa por Robert Ezra Park, investigó el papel de los medios en el cambio social / Imagen: 3.bp.blogspot.com

 

“Este papel no parte de una presunción objetiva de su permanencia en dicho mecanismo, sino que se encuentra cruzado con multitud de variables como intereses propios y presiones. La red de intereses que predomina en las sociedades de la información modernas condicionan enteramente los mensajes y sus objetivos quedan muchas veces comprometidos por las introspecciones de poderes exógenos”[2]

Sin embargo, las ultimas elecciones en Estados Unidos – molde ideológico de las democracias actuales- ha supuesto una ruptura importante en esa relación clásica que sostenían los medios de comunicación con los sistemas electorales. La victoria de Donald J. Trump, a pesar de tener en contra a todo el ecosistema mediático de su país, es prueba irrefutable de ello.

 

¿El fin de la opinión pública?

 

 

El poder que Lippmann daba tradicionalmente a los medios masivos de comunicación para poder formar -a través de estereotipos- la opinión pública fue arrebatado por medios más horizontales como las redes sociales. En ellas los usuarios no estan expuestos a los mensajes u opiniones de los grandes medios,y, en cambio, seleccionan la información que coincidía con sus intereses.

 

Presidente Donald Trump o el fin del sistema de medios imaginado por Walter Lippmann

Da clic a esta imagen para descargar el libro de Walter Lippmann Opinión Pública

 

De esta manera las audiencias dejaron de informarse únicamente por medio de la voz dominante de los medios masivos para encontrar discursos e ideas con lecturas negociadas u opcionales que permitieron debilitar el pacto hegemónico de la prensa hacía Donald Trump.

Este acuerdo mediático para construir una agenda común en contra de la figura de Trump fijo una lista de atributos negativos que definieron al candidato republicano. Dichos calificativos se reforzaron a lo largo de la campaña en todos los medios estadounidenses, desde grandes noticieros y revistas, hasta medios digitales y algunos blogs.

 

 

El establecimiento de estos atributos dictaba la capacidad de los medios para influir directamente en la forma en que se construyen los estereotipos con los que se interpreta la realidad, de esta forma podían entonces asociar imágenes negativas para intervenir en la opinión de cierto tema o personaje.

Sin embargo, esta lista no definía por completo a Trump, quien, para el estadounidense promedio, era una figura reconocible y casi familiar desde hacía más de tres décadas. La corta fijación de estos atributos negativos falló al enfrentarse a otra lista construida por el magnate desde sus comienzos como figura pública.

 

Teoría de la agregación: una explicación comunicativa para el presidente Donald Trump

De la distribución de contenidos a la agregación de contenidos: el colapso de la Agenda Setting / Imagen: stratechery.com

 

La sociedad de masas, definida por la televisión y el radio, está enfrentando un final en el que los cambios o consensos de las comunidades ya no se forjan desde los medios masivos, sino desde células más pequeñas que interactúan de forma más directa y vertical.

Gran parte del éxito mediático que obtuvo Donald Trump se debió a la comprensión y bueno uso de estas herramientas. El calificado presidente de Twitter supo desde el inicio que la publicidad y espacio que los medios tradicionales le estaba negando podía ser obtenido desde estas plataformas.

Así cada vez que posteaba algo fuera de tono o montaba una pelea a través de cualquiera de sus perfiles públicos, los noticiarios de todo el mundo le brindaban espacio. Él era el facilitador de la información que el público realmente demandaba.

 

“El realista show president conoce como nadie qué hacer, cómo y cuándo. Nos está demostrando a todos que lo que tradicionalmente nos hacía perder popularidad, en las redes sociales funciona al revés: nos aumenta la lista de seguidores e interacciones.”[3]

 

El único reto que queda ante esta nueva realidad mediática es el de encontrar una configuración adecuada en donde la comunicación horizontal y directa de las redes sociales se pueda emplear dentro de los canales “tradicionales”.

 

Proyecto político del presidente Donald Trump

Proyecto Trump: ¿un giro radical? / imagen; cortesía de publico.es

 

Las votaciones de Estados Unidos crearon nuevas audiencias que, a pesar de seguir siendo masas generales, se fraccionan y articulan de forma diferente al momento de recibir y transmitir información. Es obligación de los medios masivos comprender estas exigencias y apropiarse de ellas para conservar el poder que los define.

El deterioro de los medios masivos de comunicación tradicional es, quizás, el signo más alarmante del agotamiento que sufren las democracias representativas modernas. Y esta es una primera explicación del porqué a partir del 20 de enero el presidente Donald Trump seguirá marcando la agenda del día.

Fuentes

[1] “Elecciones Y Medios De Comunicación —”. Aceproject.org. N.p., 2016. Web. 14 Dec. 2016.

[2] Moreno Bermejo, Ismael. “El Fenómeno Trump”. Universidad Complutense Madrid. N.p., 2016. Web. 14 Dec. 2016.

[3] Tinaquero, Julio. “Donald Trump: El Presidente De Las Redes Sociales Y Del Contenido Viral”. Medios sociales. N.p., 2016. Web. 14 Dec. 2016.