Su arma mortalun cartón con huevos que lanzaban a los carros que pasaban. Tres fines de semana bastaron para que terminan en los separos de la antigua Comandancia Centro de la Dirección General de Seguridad Pública Municipal de San Luis Potosí, mejor conocido como El Charco verde.  No diré nombres pero la historia es verìdica y versa sobre un chavo que se metió en problemas por andar de bromista con un influyente.

Por tirar vhuevos acabaron en Charco verde, antigua Comandancia Centro de la Dirección General de Seguridad Pública Municipal de San Luis Potosí
Charco Verde /Imagen: cortesía de emsavalles.com

 

Era una de esas noches en las cuales Fer y  sus amigos se movían en coche por una sola razón: buscar la adrenalina de un buen pleito y sentirse un poco vándalos, pero resultó que por asares del destino uno de los huevos que tiraron golpeó el carro de un “representante de la justicia” quien paró su coche en seco, sacó un radio para comunicarse con alguien y se alejó, raudo, del lugar. En ese momento Fernando y el grupo de amigos que recién conocía -estudiantes preparatorianos de la Universidad del Valle de México– huyeron del lugar tirando las peligrososas armas con las que habían estado molestando a las personas:

 

“Llegamos al carro y fue cuando nos dimos cuenta que algunos policías ya sabían lo que habíamos hecho”.

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Los policías que se encontraban cerca del lugar se acercaron a los jóvenes para preguntarles sobre lo sucedido y los estudiantes preparatorianos se mostraron nerviosos. Lo único que tenían en mente era divertirse como otros fines de semana. Con un poco de miedo alcanzaron a contestar:

Salimos de una fiesta, unos chavos allá atrás nos venían siguiendo, traían armas y por eso venimos espantados. Jamás pensamos que eso pudiera pasar a mayores y por eso lo seguíamos haciendo.

 

Una cuadra después del primer interrogatorio policial, una patrulla les cerró el paso y los bajaron del coche. Los dueños de los autos a quienes habían hueveado se acercaron para confirmar que eran ellos los que estaban causando problemas, acto seguido los policías los sometieron y con violencia e insultos los subieron a las patrullas. En el cateo les pusieron -o sembraron– armas totalmente distintas a los bates y huevos que habían utilizado y que no llevaban en el momento en el que los agarraron.

El camino al Charco verde

El camino hacía la Comandancia Centro de San Luis Potosí estuvo acompañado de malos tratos, a  Fer le sacaron el aire tras un golpe en el costado derecho de su caja torácica, mientras los policías gritaban:

“Malditos niños ricos, son unos pendejos, idiotas”, “No van a pasar una buena noche”,”Esta noche jamás la olvidaran”.

Al llegar al edificio de seguridad, ubicado en el centro de la ciudad, les leyeron sus derechos, llamaron a sus familiares y los trasladaron a los separos donde el medico legista los pasaba uno por uno  a un pequeño cuarto para revisarlos. Ahí les pedían que se desnudaran.

 

“Cuando me pasaron a mí y me desnude, una de las chicas que estaban ahí en el cuarto, me pregunto ¿qué me había pasado? y yo respondí que nada, que me había caído. Recuerdo que salí del cuarto nervioso, me salí riendo, después se acercó el medico legista y me dijo tú muy bien, que bien que no dijiste que fue algo que te hicieron los policías. Era mi primera vez ahí, pero me habían contado que si tú decías que algo te habían hecho ahí, en las celdas te iba mucho peor”.

 

Después que el último pasara la revisión, los llevaron a las celdas, donde les pidieron quitarse todas sus pertenencias incluyendo agujetas, pulseras, etc.

“A veces los mismos reos te pueden hacer daño con objetos como calcetas, que te piden que te quites”- explicaron las autoridades.

“Tienen mucha suerte” decía con voz fuerte y profunda un policía que se acercaba a ellos para llevarlos a la sala de espera, en donde una policía los cuestionaba sobre cual había sido el fin de lanzar los huevos.

Finalmente, les hablaron uno por uno para que fueran a firmar sus papeles de salida:

“Me sentí aliviado, pero con mucha pena con mi familia, mi padre me vio, me abrazo y me dijo eres un pendejo” relata Fer.

Una noche que sin duda no olvidaran pues el costo de su maldad con huevos fue acabar por unas horas en “el Charco verde”, pero no todos tienen la misma suerte.

Más allá de los huevos: menores capturados por faltas irrelevantes

 

De acuerdo con las cifras publicadas por el periódico Excélsior las cosas pintan mal cuando jóvenes o adolescentes cometen algún acto incívico:

En la ciudad de México de enero a mayo de 2015 fueron capturados 563 menores, lo que implica un promedio de 112 detenciones mensuales, con base en Datos de la Dirección General de Política y Estadística Criminal de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federa el 6.33% de los detenidos son menores de entre 12 y 17 años.

Los delitos considerados graves en la Ley de Justicia para Adolescentes son el homicidio doloso, las lesiones dolosas, secuestro, tráfico de menores, retención y sustracción –siempre y cuando no sea familiar de la víctima– violación, corrupción de personas, robo con violencia y asociación delictuosa.

Los delitos de bajo impacto que más cometen los menores de edad son el robo a negocio sin violencia, posesión de droga para consumo, robo de celular sin violencia, robo de objetos varios sin violencia, lesiones dolosas y portación de armas prohibidas.

Y el costo por estos actos “vandalicos” puede mucho más rudo que arrojar un par de huevos. Un pequeño ejemplo es el mismo Código Penal de San Luis Potosí:

El Título Segundo refiere lo concerniente a los delitos contra la paz; la libertad; y la seguridad de la personas; se integran el ataque peligroso, la omisión de auxilio a los lesionados, la privación ilegal de la libertad, la desaparición forzada, el secuestro, el robo de infante y la sustracción de menores o de incapaces, tráfico de menores, asalto, allanamiento de morada, amenazas, la exposición al peligro y el uso ilícito de equipos de radiocomunicación.

ARTICULO 20. Con arreglo a este Código las penas que se impongan son las siguientes:

I. Prisión;

  1. Reparación del daño;

III. Sanción pecuniaria;

  1. Decomiso de los instrumentos del delito y de los objetos relacionados con la comisión del mismo;
  2. Suspensión, privación e inhabilitación de derechos;
  3. Decomiso de los instrumentos del delito y de los objetos relacionados con la comisión del mismo;
  4. Suspensión, privación e inhabilitación de derechos;
  5. Suspensión de personas morales;

VII. Publicación de sentencia;

VIII. Suspensión, inhabilitación y privación de funciones, empleos, profesiones u oficios, y IX. Suspensión y privación del derecho de conducir vehículos.

El Código Penal Federal estipula que quien cometa un delito será sancionado de la siguiente forma:

ARTICULO 289. AL QUE INFIERA UNA LESIÓN QUE NO PONGA EN PELIGRO LA VIDA DEL OFENDIDO Y TARDE EN SANAR MENOS DE QUINCE DÍAS, SE LE IMPONDRÁN DE TRES A OCHO MESES DE PRISIÓN, O DE TREINTA A CINCUENTA DÍAS MULTA, O AMBAS SANCIONES A JUICIO DEL JUEZ. SI TARDARE EN SANAR MAS DE QUINCE DÍAS, SE LE IMPONDRÁN DE CUATRO MESES A DOS AÑOS DE PRISIÓN Y DE SESENTA A DOSCIENTOS SETENTA DÍAS MULTA.

EN ESTOS CASOS, EL DELITO SE PERSEGUIRÁ POR QUERELLA, SALVO EN EL QUE CONTEMPLA EL ARTICULO 295, EN CUYO CASO SE PERSEGUIRÁ DE OFICIO.

ARTICULO 160. A QUIEN PORTE, FABRIQUE, IMPORTE O ACOPIE SIN UN FIN LICITO INSTRUMENTOS QUE SOLO PUEDAN SER UTILIZADOS PARA AGREDIR Y QUE NO TENGAN APLICACIÓN EN ACTIVIDADES LABORALES O RECREATIVAS, SE LE IMPONDRÁ PRISIÓN DE TRES MESES A TRES AÑOS O DE 180 A 360 DÍAS DE MULTA Y DECOMISO.

(REFORMADO MEDIANTE DECRETO PUBLICADO EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACION EL 30 DE DICIEMBRE DE 1991).

Y si creen que tirar huevos a un coche no significa nada denle una ojeada a la Ley federal de armas de fuego y explosivos

Artículo 13.- No se considerarán como armas prohibidas los utensilios, herramientas o instrumentos para labores de campo o de cualquier oficio, arte, profesión o deporte que tengan aplicación conocida como tales, pero su uso se limitará al local o sitio en que se trabaje o practique el deporte.

Cuando esos instrumentos sean portados por necesidades de trabajo o para el ejercicio de un deporte, se deberá demostrar, en su caso, esas circunstancias.

Artículo 77.- Serán sancionados con diez a cien días multa:

  1. Quienes posean armas sin haber hecho la manifestación de las mismas a la Secretaría de la Defensa Nacional;
  2. Quienes posean armas, cartuchos o municiones en lugar no autorizado;

III. Quienes infrinjan lo dispuesto en el artículo 36 de esta Ley. En este caso, además de la sanción,

se asegurará el arma, y

  1. Quienes posean cartuchos en cantidades superiores a las que se refiere el artículo 50 de esta Ley.

Para efectos de la imposición de las sanciones administrativas a que se refiere este artículo, se turnará el caso al conocimiento de la autoridad administrativa local a la que competa el castigo de las infracciones de policía.

Así que mucho cuidado porque la interpretación de la ley puede ser tan laxa en nuestro país que unos huevos pueden considerarse arma arrojadiza. Pero el influyente solo quiso darle un susto a Fer y a su banda de malechores potosinos. Y Fer nunca más volvió a jugar con la ciudadanía. Para acompañar la lectura les dejamos una canción del grupo Mamá pulpa muy acorde con nuestra historia.

 

 

PD: El nombre de la persona que aparece en el relato de los huevos ha sido cambiado a petición de la misma.