El periodismo de rock en México se dio como una manifestación cultural de mucha importancia, ya que, simplemente la música era algo que se debía tratar en las páginas de revistas, con entrevistas, crónicas, reseñas, etc.

El mundo del periodismo de rock en México es muy limitado, especialmente en el espacio que se le otorga a diferencia de otros temas, inclusive dentro del mismo mundo del espectáculo; si bien los diarios siempre enfatizan principalmente en lo político, después en lo deportivo y social, y la parte musical comúnmente es al final, a menos de que sea una revista especializada, pero si de revistas hablamos, en nuestro país existe una especializada en música por cada cinco dedicadas al chisme y la farándula.

Era una época en la que el nuevo rock mexicano, por llamarlo así, caminó un tramo junto a los músicos y los periodistas, compartiendo espacios y ayudándose mutuamente.

Cada vez vemos hay menos secciones dedicadas a la crítica musical en los medios impresos. En el internet hay muchos, pero de muy mala calidad. Y esta tendencia irá aumentando. Hay pocos libros enfocados al tema también. Pero esto es un problema que tiene que ver y que es un reflejo de como se manejaba la industria musical en México.

el periodismo de rock en México

Banda Rockera / Imagen: Facebook

El oficio periodístico aplicado al rock, analizado en un periodo que arrancó en los ’60, cuando circularon revistas como México CantaPop, posteriormente Conecte y Banda Rockera, encendió ánimos y generó consignas interesantes alrededor de un tema que no es menor en un país como México, con una vasta población juvenil.

El periodismo de rock en México

Revista conecte / Imagen: Facebook

 

Inicios del periodismo de rock en México 

 

El Rock hecho en México ya lleva 55 años de existencia. Fue en 1960 cuando aparecieron los primeros grupos de rock and roll como: los Rebeldes del Rock, los Locos del Ritmo y los Black Jeans. Ellos sacudieron, si no las conciencias, por lo menos los medios de comunicación y la sociedad que necesitaba un movimiento cultural igual o parecido a lo que se vivía en Estados Unidos. Este fenómeno inimaginable de manifestación juvenil, no encontraba la manera, ni las herramientas, para encararlo y, mucho menos, comprenderlo.

Desde entonces no sólo han pasado muchos años, también diversos acontecimientos, buenos y malos, han tenido cabida en este amplio lapso de la historia. Es, como todo adicto al rock lo sabe, una historia completa que sacó de la música que estaba en esas épocas en que se encontraba a la música juvenil y desató la represión hacia los adolescentes en este país; sin embargo, también es cierto que en los últimos veinte años, desde la aparición de una incipiente industria del rock en nuestro país, la historia se ha modificado. Hemos pasado de la negación del triunfalismo, aunque aun no hemos hallado el justo medio.

Las bandas como Peace and Love, La Revolución de Emiliano Zapata y los Dugs Dugs sonaban a las bandas de gringas.  Tras la represión del rock, después de Avándaro, los rockeros comenzaron a cantar en español intuitiva o conscientemente. Músicos y compositores como Alejandro Lora y Jaime López encontraron ese sentimiento que escondía el grito y la nostalgia, ingredientes necesarios para producir un rock para un país. Desde el corrido de la Revolución hasta la música ranchera el grito es expresión del dolor, la nostalgia o la melancolía.

Periodismo de rock en México y el festival que empezó todo: Avándaro

Los últimos años de los sesenta y la primera mitad de los setenta fueron testigos de un fenómeno contradictorio en relación con el rock hecho en México. Tiempos de politización juvenil y de militancias múltiples, de crítica al rock and roll  por parte de una izquierda .Años de sueños, de utopías hedonistas y socialistas, de hippies y militantes de una nueva vieja izquierda, de movimientos contraculturales y movimientos sociohistóricos.

Entre lo instituyente y lo instituido, el movimiento estudiantil compuesto por jóvenes que buscaban modificar la vida cotidiana con un aquí y ahora que incomodaba a los miembros de una izquierda que prometía el reino de la libertad en un futuro lejano. El movimiento instituyente juvenil se partió en dos con el concierto de Avándaro, al que atacaron por igual el Estado y algunos militantes de una izquierda prematuramente envejecida.

El periodismo de rock en México también buscó su relación con los movimientos sociales de los sesenta. De sus orígenes, en la década de los cincuenta, poco se puede rescatar. Entre las traducciones insulsas de letras igualmente intrascendentes de fines de los cincuenta y principio de los sesenta.

En México el impacto del rock llegó a finales de los años sesentas, en una sociedad con doble moral, con una gran desinformación creada por un emporio televisivo que ofrecía nulas opciones de acercamiento a este género, de manera que se vuelve casi imposible acceder a cualquier otro medio de información, ya sean estos audiovisuales o impresos. Sin embargo en el resto del planeta está en proceso un boom de medios especializados en el ámbito musical, en especial en el campo de periodismo de rock en los medios impresos.

Se crea una nueva manera de abordar este género, convirtiéndose así en una especie de género literario, revistas como “The Rolling Stone” en Estados Unidos o la NME en el Reino Unido tienen gran auge en el ámbito periodístico en nuestro país, creando así una nueva forma de concebir el periodismo. Revistas especializadas en México también hay, no podemos dejar de lado las publicaciones que se han hecho como: La Mosca, Indie Rocks, Marvin, Warp y demás. También es importante señalar los Seminarios que se hicieron en el año 2014 donde las voces autorizadas sobre el periodismo de rock en México hablaron sobre los inicios y la digitalización a la que ha llegado los medios y nos ha alcanzado actualmente.