En pleno siglo XXI, la equidad entre hombres y mujeres no existe en el deporte. Se habla de que cada día hay más una igualdad en salarios y oportunidades entre ambos sexos. Se escucha bonito que por fin las diferencias quedaron atrás para un futuro a la par. El presente se mantiene casi igual que en la década de los 50, a pesar de que sí hay un mayor número de mujeres atletas, dominantes en sus categorías, capaces de competir con cualquier hombre.

Forbes
Roger Federer, y Serena Williams, la mujer atleta pagada del mundo (2012). Foto: Forbes

El mundo deportivo es tan amplio que es una pena observar una falta de respeto e interés a grandes mujeres que destacan a nivel global en sus campos de especialidad, sea individual o en equipo. Por más de un siglo, los hombres –con los reflectores a su poder– controlaron los ingresos económicos en los torneos más importantes. Marginaron a las atletas y ocasionaron una desigualdad total. Durante la segunda mitad del siglo XX, llegó una voz y un movimiento para dar una cara nueva al deporte.

 

Primer paso

Billie Jean King no es solamente una de las mejores jugadoras en la historia del tenis. La estadounidense es un estandarte en el feminismo y la equidad de género en el deporte.

A raíz de la revolución sexual y la progresión del movimiento feminista en la década de los 70, King fue la voz que representaba a las mujeres atletas. La presencia de la ex tenista retumbaba mucho en los oídos de empresarios machistas y “conservadores” dentro del mundo deportivo. En 1973, Billie Jean fue retada por el múltiple campeón de Grand Slams,  Bobby Riggs.

El duelo generó diversas expectativas en los medios, que terminaron bautizando el enfrentamiento como La Batalla de los Sexos, que terminó como uno de los eventos deportivos más vistos de todos los tiempos. Más de 90 millones de espectadores en todo el mundo encendieron el televisor para ver a la mejor tenista del momento enfrentar a uno de los mejores en la historia.

King ganó el partido y mucho más. Los movimientos de la estadounidense cambiaron por completo la historia del tenis, que, como pocas organizaciones, pagan la misma cantidad de dinero en premios. El ganador y ganadora de Wimbledon, el certamen más glorioso de la temporada, paga 31.6 millones de libras esterlinas (4.2 millones de dólares). El pago equitativo es el mismo en los otros tres Grand Slams.

 

Todavía falta

Contrario al golf, otro deporte individual, donde los ingresos entre hombres y mujeres están completamente desiguales. Un ejemplo claro es Lorena Ochoa. La mexicana conquistó los mejores campos de la LPGA Tour, como la número uno del mundo por más de tres años.

Durante sus siete temporadas como profesional (2003-2010), la tapatía se metió al bolsillo 14 millones 863 mil 331 dólares en premios. En ese tiempo, Ochoa conquistó 27 torneos y se mantuvo dentro del Top 10 en 109. Comparemos a la tricolor con Tiger Woods, quien de 2003 al 2010, ganó 37 eventos y 61 millones 53 mil 452 dólares.

Ochoa ganó 550 mil 493 billetes verdes por títulos; Woods, 1 millón 650.

Cortesía y AP
Leyendas con ganancias disparejas. Fotos: Cortesía y AP

Actualmente,  en la rama varonil, el campeón del British Open se embolsa un millón 845 mil dólares; la campeona, 504 mil 821 mil. En el Abierto Estadounidense, dentro de la PGA, el que consiga el primer lugar se lleva a casa 2 millones de dólares. En la LPGA, 900 mil. Cabe mencionar que los organizadores están separados, mas tienen el mismo valor deportivo en cada categoría.

Sin embargo, no todo recae en los torneos. Las grandes empresas patrocinadoras juegan un gran papel en los ingresos de los deportistas. Tenemos a Serena Williams, la mejor tenista en la actualidad, quien generó entre 2016 y 2017, más de 27 millones de dólares (Forbes), el doble que cualquier otra mujer atleta en el mundo. Roger Federer y Rafael Nadal ganaron 64 y 44.5 millones, respectivamente.

 

¿Cómo se paga en nuestro país?

En México, las deportistas más reconocidas, junto con Lorena Ochoa, se distinguen más en disciplinas olímpicas. María del Rosario Espinoza, Paola Espinosa, Soraya Jiménez y Ana Gabriela Guevara son las máximas exponentes de nuestro deporte.

La liga femenil profesional fue un experimento de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) para el último semestre de este año. 16 clubes de Primera División formaron equipos de mujeres para dar una mayor apertura al balompié. Sin embargo, los resultados fueron negativos en lo económico. Hace un par de semanas, en la junta de dueños de la Femexfut, en Toluca, salió a luz que esta competición no generó ganancias.

“En estos momentos cuesta mucho dinero”, dijo Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX. “El balance es concreto. Presentamos los números a los accionistas y les explicamos que no entraron ingresos”.

No se sabe cuánto tiempo durará la Liga femenil en nuestro país. Seamos honestos, no importa si los ejecutivos afirman que seguirán apoyando el futbol no masculino, pero si estos números rojos no mejoran, cerrarán el torneo.

Dale click para ver la ubicación de los equipos en la Liga Femenil MX. Foto: Cortesía

 

La Liga empezó floja. Los partidos no se disputaban en los estadios principales, la mayoría eran jugados en las instalaciones de entrenamiento, la entrada al público iban desde los 30 hasta los 100 pesos y no había mucha afición. Para la fase final, la competición agarró más calor. Los duelos se llevaron a los inmuebles de Primera División, la taquilla subió en los precios de las entradas y la televisión mostró interés para transmitir la Liguilla. Todo tarde. Fox Sports fue la cadena encargada de narrar y testiguar la primera final  de la nueva era profesional, donde las Chivas del Guadalajara se impusieron sobre las Tuzas del Pachuca.

Hay un tema clave que destacar. De acuerdo con una publicación de El Universal, la futbolista mejor pagada al mes, tiene ingreso de de 29 mil 688 pesos, unos 356 mil 266 al año. Según esta publicación, el 90 por ciento las profesionales generan menos de 6 mil pesos al mes, aproximadamente 200 pesos al día. Es una burla considerar que con estas cifras haya un crecimiento, cuando en el balompié varonil, el jugador mejor pagado gana 4.2 millones de dólares al año.

 

Las mujeres futbolistas reciben poco por jugar mucho.

Hay espacio para el argumento de que el futbol femenil está en crecimiento, mas si no hay un ingreso fuerte desde el principio, muchos menos existirá un éxito. Si algo sobra en los clubes nacionales es dinero, necesitan tener más confianza en la Liga o desaparecerá por completo.