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¿Qué decir sobre mi madre? Toda la vida he escuchado que las mamás tienen muchos empleos, cocinera, enfermeras, costureras, maestras, etc., la mía, sin embargo, va mucho más allá de eso, pues también es plomera, albañil y pintora; pero lo más importante de todo, y por supuesto lo más difícil, es ser mi mamá.

Aunque en un día con día es de recibo celebrar el amor maternal, el día de las madres yo siempre creo que la mía será especial en todo momento. Y espero que este texto les haga entender mis razones.

una madre ejemplar
una madre ejemplar

 

En 1908 se celebró la primera ceremonia no oficial para conmemorar a las madres. Vida y estilo

 

A lo largo de los años he conocido a las madres de varios de mis amigos, mamás cool, que todo el mundo quiere tener, mamás talentosas y demás, sin embargo, debo decir que nunca conocí una igual a la mía.

Por suerte para ella, mamá tuvo la oportunidad de dedicarse en cuerpo y alma a sus tres hijas, pues ha volcado casi todas sus horas, desde que tengo memoria, a mí y a mis hermanas. En sus ratos libres, cuando a todas las mamás les gustaba ir al gimnasio o salir con sus amigas, entre otras actividades, a mi mamá le gustaba cualquier cosa relacionada con sus hijas.

Así es, mi madre volvió a ser una niña, para estar siempre con nosotros.

Mamá por siempre
Mamá por siempre

A veces pienso que no estoy lo suficientemente preparada para la vida pues tuve una madre ejemplar y a veces pienso que por querer darnos todo, no sabemos hacer mucho. No quisiera saber lo que es perder a mi madre, pues no sabría que hacer sin ella.

Desde líder de niñas exploradoras a mamá vocal de todas las escuelas a las que asistimos, mi mamá siempre fue la que se echaba el paquete, fiestas infantiles, excursiones escolares, clases extracurriculares, en fin, todas las oportunidades que tienen las mamás para descansar de sus hijos un rato eran actividades que tenían que ser vigiladas y organizadas por alguien. Esa era mi mamá.

Niños exploradores
Niños exploradores

Cuando verdaderamente tenía tiempo de liberarse de nosotras, a mamá le gustaba hacer todas esas cosas que ninguna otra ama de casa quiere hacer: regar el jardín, pintar paredes, cambiar focos, arreglar electrodomésticos, entre otras cosas. Así es, aunque en su infancia y adolescencia nunca necesitó hacer nada de esto, pues su papá siempre le resolvió la vida, más adelante tuvo que aprender, en especial cuando notó que a su esposo no se le facilitaban ese tipo de cosas, y no solo aprendió a hacerlo, sino que a día de hoy lo sigue disfrutando.

Breve historia de mi madre

Griselda Echeverría nació el 20 de marzo de 1956 en la ciudad de México, y ha sido desde entonces un ser humano ejemplar. Sé que no soy objetiva pero así quiero contar las cosas.

Mujer por naturaleza
Mujer por naturaleza

Segunda de cuatro hijos e hija de padres mexicanos, mi madre creció y vivió en el entonces Distrito Federal, donde aprendió a ser la gran persona que es, algo que desde luego consiguió con ayuda de sus padres. Estudió la carrera técnica de secretaria bilingüe, y dedicó muchos años de su vida a trabajar como tal.

En 1986 tuvo la suerte de conocer, enamorarse y casarse con un cubano ejemplar, mi padre. Apuesto a que ella no sabía todo lo que le esperaba.

La Boda / 1986
La Boda / 1986

Para ella, ser mamá no fue cosa sencilla y natural como lo es para el resto de las mujeres, pues su cuerpo no estaba preparado para tal, sin embargo, ella nunca se dio por vencida, pues desde el principio, ella soñaba con ser madre, sin saber lo difícil que sería para ella. Después de 4 años de tratamientos médicos, ilusiones y decepciones, logró convertirse en mamá.

En 1990, por primera vez en su vida, supo lo que se sentía ser madre. Nada ha sido lo mismo desde entonces, estoy segura, pues desde ese momento, mi madre decidió dedicar la vida a su hija y a las que le faltaban, dejó su trabajo y cambió su rutina para convertirse en mamá.

Mamá por primera vez
Mamá por primera vez

En 1992 y 1993 tuvo a sus otras dos hijas, incluida yo, la más pequeña, y llegamos para poner su tranquila vida de cabeza.

Madre una vez, madre por siempre
Madre una vez, madre por siempre

Después de muchos años, cuando estuvimos listas para separarnos de ella y ella lista para volver a trabajar, mamá decidió ser maestra, demostrando una vez más su pasión por enseñar, su pasión por los niños, su pasión, aunque no de la misma manera que es y será ser mamá

 

Volviendo loca a mamá desde 1993

Mamá y yo
Mamá y yo

Mamá creció en una pequeña familia mexicana, algo tradicional y conservadora, de ahí aprendió todos los valores que nos ha enseñado, querer y cuidar a los animales, respetar y tratar bien a las personas, nunca mentir ni robar, entre muchas otras cosas, pero también aprendió muchos tabús, ideas conservadoras, formas de pensar generacionales que casi siempre son imposibles de cambiar.

Yo particularmente, he sido asunto de controversia para mi pobre madre, pues ella, siendo una persona tan tranquila, probablemente nunca entendió, ni entenderá, el porqué de mis locuras. Desde la primera escuela en la que estuve, mi mamá tuvo que ir miles de veces, llamada por mi mala conducta, seguida por mi etapa de adolescente insoportable. Hasta la fecha, siempre fui y seré la más rebelde de sus hijas.

Es por eso que reconozco, aprecio, agradezco y felicito a mi madre, pues no es fácil para alguien de su generación aceptar tantas ideas que antes eran satanizadas. Mamá decidió evolucionar conmigo, decidió convertirse en una mamá liberal, de mente abierta, y hasta la fecha, aunque muchas cosas aún le duelan, y otras tantas no las entienda, mi mamá trabaja día con día por ser mejor, aunque es difícil pedirle más de todo lo que ya ha hecho.

Hoy 10 de mayo de 2016, doy gracias a mi madre por todo lo que me ha enseñado, por todo lo que me ha dado y todo lo que ha sacrificado, por aceptarme y tratar de entenderme, pero más que cualquier otra cosa, por apoyarme e impulsarme en mi vuelo, porque ha vivido toda su vida dedicada a verme feliz. Por la familia que siempre quiso y sobre todo por mantenerla junta.

Gracias mamá
Gracias mamá