“Yo quiero que tu mamá sea mi mamá” es lo que suelen decir mis amigos pero, ¿qué es lo que ha llevado a ser este cotizado personaje? _ATodaMadre tumblr

Mamá es joven, este año apenas llegará a los 50, le gusta salir con sus amigas y tomar buen tequila en las rocas. Nos llamamos cada tarde desde que no vivimos juntas y disfrutamos de recordar los días en que compartimos la vida dentro del escultismo.

Nació en una familia con 10 hijos, ella fue la número 9 y la cercanía con su hermano menor la llevó a ser la tomboy de su casa. Siempre prefirió los patines, las avalanchas y las bicicletas sobre los juegos de té y las muñecas. A mi hermano y a mí siempre nos enseñó que la vida era mejor fuera de casa, jugando con los amigos, haciendo deporte y viviendo al aire libre.

Mamá no usa grandes tacones, ni maquillaje y mucho menos pasa largo tiempo arreglando su cabello, ella disfruta de los zapatos cómodos para caminar y de hacer ejercicio todas las mañanas.

Tatis, Tita, Tatianita: mamá nació noble, siempre disfrutó observar a su papá en su laboratorio de fotografías y hoy su casa se ha convertido en un pequeño museo de todo su trabajo. Me ha enseñado a sentirme honrada y orgullosa de la familia que nos tocó.

Pequeña historia de mamá

Mamá nació en Orizaba, Veracruz cuando aún era una pequeña ciudad que casi llegaba a lo rural, desde pequeña la religión fue parte importante de su vida porque la abuela así se lo enseñó y aunque ella no lo acepte creció ante un machismo inevitable de las familias de los años 70. Mamá siempre ha sido pequeña de estatura, de complexión delgada y de ojos que cambian de color dependiendo cómo les pegue la luz del sol; es un alma noble, ama a los animales y siempre busca ver el lado positivo de las cosas. Ella siempre me dice que no puede sentir la mala vibra de la gente hasta que le hacen algo malo, “no sé cómo no me di cuenta” suele decir.

mamá buena onda, un blog hecho en Brasil

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Mamá siempre recibe a todos con los brazos abiertos, sonríe y busca alegrar a todos con algún comentario chispa como:

Oigan hijos, ¿de dónde será ese haitiano?

Pero la bondad de mamá conlleva un precio, la gente suele herirla con facilidad y aún cuando es una mujer fuerte, mamá no puede contener las lágrimas cada que alguien sobrepasa su capacidad para distinguir lo que por naturaleza está mal. Mamá y yo hemos pasado muchas noches llorando por el dolor que le han causado, y a pesar de eso ella siempre dice que las cosas van a mejorar porque tienen que hacerlo.

Mamá nunca ha entendido porque papá le hizo tanto daño. 

Cosas buenas y no tan buenas

Crecer con una mamá así es bastante fácil, hace que la adolescencia de cualquiera pase casi desapercibida. Imagina esto: tú mamá siempre ha sido buena contigo, así que tú sabes cómo medirla, por lo tanto, cuando te conviertes es un adolescente histérico y desesperante lo único que tienes que hacer para librar el día a día es dramatizar y convertir a tu madre en la víctima de tu desorden hormonal. Mamá sufrió mucho conmigo.

Recuerdo el día que mamá me dio la primer y única cachetada, nunca la vi tan confiada en la vida, y estoy bastante segura que me la merecía.

A pesar de todas las ideas con las que creció gracias a pertenecer a una enorme familia, mamá ha decidido volverse una persona de mente abierta, no es fácil para un provinciano conservador abrirse a nuevas ideas, pero ella me ha demostrado que los ideales de las personas cambian y podemos aceptar y sobre todo tolerar lo que creíamos incorrecto. La homosexualidad, el uso de las drogas, sexo fuera del matrimonio, el abandono de la religión, son temas que ya no son tabú en casa, mamá ha desafiado los estereotipos familiares para adaptarse al mundo de mi hermano y mío.

Mamá suele llamar “fitness” al Netflix, y como muchas de las madres modernas lucha por lograr entender la tecnología del modo que los millenials lo hacemos. Suele dar like a todo en Facebook, compartir muchas publicaciones sobre gatos y comentar cada foto de perfil que pongo con la frase “eres hermosa”, estoy segura que lo hace porque la gente siempre dice que somos iguales, entonces es más bien una cuestión de ego (ok, mal chiste).

Mis amigos dicen que quisieran que mi mamá fuera la suya, yo siempre les contesto que eso no puede pasar porque sólo yo ( y mi hermano, claro) la tengo.