Mi mejor amiga murió. No era su momento y ¿de quién sí? Estábamos en la secundaria cuando la conocí. En esa época nuestra imaginación para los apodos resultaba muy ingeniosa. Tenía el cabello chino y por ese rasgo físico a Inés la conocíamos como La China.

Durante esta etapa, la rebeldía es una característica natural, por lo cual no asistíamos a algunas clases o incluso nos pasáramos las tareas en frente de los maestros. Yo era más nerd de lo que pudieras imaginar. La China, Rebeca y Tanya (junto con otros chavos), se sentaban detrás de mí en las clases de matemáticas, para que yo les pudiera pasar los ejercicios resueltos.

En tercero de secundaria fue cuando nuestra amistad comenzó a ser más sólida y en el receso le dábamos la vuelta a toda la escuela, mientras las cuatro nos reíamos de todo y de todos. En este nivel de escolaridad y sobre todo en ese grado, los preparativos de para fin de clases eran cada vez más frecuentes.

En los ensayos cantábamos el himno de la escuela y decíamos que nos íbamos a reír de las personas que lloraran el día de la ceremonia. Cuando llegó esa fecha, las cuatro nos pusimos sentimentales, y (debo admitirlo) yo fui de las primeras a la que se le llenó los ojos de lágrimas. Nos prometimos que nuestra amistad seguiría y que nos llevaríamos así como en la secundaria.

Sin embargo, eso no sucedió, sino hasta varios años después. Nos volvimos a frecuenta las cuatro, para platicar y reír como antes. Nuestra relación no se vio afectada por este lapso de tiempo, al contrario, reafirmamos lo que en un momento habíamos prometido: ser amigas por mucho tiempo, para toda la vida.

Mi mejor amiga
¿Amigas para siempre? / Imagen;: giphy

Su salud comenzaba a empeorar…

Estaba enferma, pero ni ella ni mucho menos sus padres lo sabían. Tenía un problema en el corazón y por tal motivo la internaron en el hospital por algunos días, en esos momentos nosotras estábamos ahí, animándola para que saliera adelante. Unas semanas después estábamos de vuelta las cuatro juntas, nos íbamos a fiestas y seguíamos como si nada hubiera pasado.

Pero el problema fue aumentando y la tuvieron que operar del corazón, ella salió bien de aquella cirugía, aunque ya no era lo mismo. Un día Rebeca y Tanya fueron a su casa para verla y platicar con ella. Yo no fui por alguna razón que ya no recuerdo. No sabía que esa era la última vez que iba a poder platicar con mi mejor amiga.

mejor amiga junto a mejor amiga
Cuando la amistad no dura por siempre / Imagen: Marta Pérez

En agosto de 2015, Rebeca me habló para decirme que la China se había puesto muy mal y la habían internado de emergencia. Cuando llegamos al hospital su mamá nos dijo que los doctores les habían notificado que su estado era muy grave y que probablemente no pasaría la noche.

Las tres pasamos a verla, sin embargo, ya no pudimos platicar con ella. Debo admitir que aquella tarde no pude pensar en otra cosa que no fuera nuestra amistad y en todos los momentos que pasábamos juntas. Desafortunadamente, falleció el 22 de septiembre.

De inmediato, comencé a recordar a mis otros amigos y pensé en las veces que no he tenido el tiempo suficiente para platicar con ellos, para saber sobre lo que planean hacer y de cómo han estado. Es inevitable pensar que otro de ellos pudiera perder la vida y que yo no supiera lo que pensaban.

La fiesta de mi mejor amiga… sin ella

En marzo fue su cumpleaños y la mamá de la China nos invitó a su casa, ya que haría una comida. Nosotras fuimos, así como su familia, amigos y algunos de sus vecinos. Proyectaron un video con muchas fotos de mi mejor amiga, con algunas frases. Mientras pasaban las imágenes, se escuchaban sollozos de su las personas que estaban a nuestro alrededor.

Sus hermanas no dieron unos globos color rosa, para que los soltáramos en la calle y el viento se los llevara.  Así lo hicimos, creo que todos le pedimos o confesamos algo, pero esos pensamiento se fueron con los globos.

En una mesa, justo en el centro, había una lona con la imagen de mi amiga impresa, la rodeaban algunos floreros y en medio las cenizas de la China, ella, con la que pasé momentos irremplazables; con quien llegaría a la tercera edad y recordaríamos nuestra juventud, ella a la que le encantaba Bunbury, ella… mi mejor amiga.