ATodaMadre-tumblr¿Qué es la maternidad? La maternidad es la vivencia que experimentan las mujeres durante el embarazo, donde desarrollan su instinto de madre hasta el momento del nacimiento del bebé.

Maternidad compartida es una realidad que acecha mi vida, así como la de miles de jóvenes mexicanos, en mi caso rodeada de cuatro madres que han sido motivo de cambios radicales en cuestión de salud, emociones, dinero y logros profesionales. Un hecho que he experimentado y que dará mucho de qué hablar, un hecho que me permite realizar esta clasificación sobre como las defino y las presumo.

Cuatro madres

Concepto de maternidad compartida. Imagen: cortesía de la AEN.

Maternidad compartida: el comienzo

En los años noventa nací y no sé si por capricho de mi madre o como sustituta de mi hermano Misael, quien tuvo muerte de cuna a los pocos meses de nacido, al menos puedo decir con orgullo que fui deseada y que no formo parte de un accidente sino de un acuerdo. Sí, un acuerdo, ya que mi progenitora quiso tenerme y no buscaba en ningún sentido establecer una relación formal.

En lo que respecta a mi papá obviamente él tenía esposa e hijos, así que después de hacerme retebien, se alejó permanentemente de mi vida y regresó con su familia sin saber que he descubierto tanto su identidad como su domicilio…

De cualquier forma el personaje principal no es él sino esa mujer que me dio la vida y me brindó la posibilidad de tener muchas tutoras, aquella que se convirtió en la mamá más extraordinaria que conozco en todo el sentido de la palabra.

Maternidad compartida

Mi bautizo. Imagen: Luz Torres

 

Mi madre amorosa

Yo diría que mi madre sanguínea es inexpresiva, casi nunca habla, además que es muy recta y dedicada en todo lo que hace. Lastimosamente casi siempre está cansada o de mal humor debido al trabajo y a su hipotiroidismo, lo cual no le representa un obstáculo para continuar con sus actividades diarias, con tal de proporcionar una vida cómoda a su familia.

Alguna vez me contó que cuando realizaba su servicio social como enfermera tuvo experiencias terribles con sus pacientes, ya que trabajó en el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, motivo que la orilló a abandonar esa carrera y dedicarse a la contabilidad. Creo que por eso se volvió tan precavida y atenta en todos los ámbitos de su vida.

Debo admitir que a pesar de estar con mi progenitora durante diecisiete años de mi vida no logré conocerla del todo, pues no es la típica mamá sobreprotectora, y aunque no lo crean rara vez se involucró en mis asuntos. Puede que a muchas señoras les aterre la idea de alejarse de sus hijos y piensen que por eso ella no me quiere, que fue irresponsable, pero francamente yo se lo agradezco mucho y no por rebeldía sino porque a pesar de que he aprendido a la mala en la calle, retomé mi propio camino, me fortalecí como una persona autónoma y conocí diferentes realidades del mundo.

Honestamente, pienso que se preocupa más de la cuenta, aunque no lo diga, quizás sus sentimientos representan algo muy íntimo para sí misma y prefiere mostrar su amor con hechos y no con palabras.

Aún recuerdo las dos ocasiones que me operaron, en un primer momento de un uretero y en la segunda ocasión del apéndice, mi mamá siempre estuvo allí para mí y su rostro lo reflejaba todo: amor, compasión, tristeza, angustia y fe entre otras cosas. Así pues, he llegado a la conclusión que cuando ella abre su corazón porta en él un gran tesoro.

En fin, como podrán notar tuve la vida de una hija única cualquiera, es por eso que aquí surge mi segundo gran apoyo: mi abuela.

Mi madre consentidora

Qué les hace creer que mi segunda madre es una señora tierna y consentidora, al estilo abuelita de Cri Cri, si hay alguien estricta y chapada a la antigua esa es ella.

Debido a la constante ausencia de mamá amorosa, esta mujer de armas tomar se ocupó de mí, debo reconocer que económicamente fue y sigue siendo bastante consentidora de modo que terminé siendo malcriada e inconsciente.

Básicamente le tocó la parte más complicada de mí porque yo era de romper vidrios, televisores y hasta lavaderos con mis berrinches. No obstante, trató de corregir mi mala conducta a su manera aunque fuera con palos, cables y alambres.

Creo que uno de sus méritos más importantes fue el hacerme consciente sobre mis acciones y sus consecuencias, pero por supuesto que también me enseñó a no dejarme y a saber cuándo decir correctamente las groserías, es un aspecto de nuestra personalidad que nos permite relacionarnos a pesar de la diferencia de épocas y de costumbres.

A veces resulta difícil la convivencia con esta mamá porque tuvo una vida dura, repleta de pobreza e hijos que mantener, motivos que la apegaron a la religión y le generaron muchos prejuicios. Situación que complica que ella me brinde su apoyo moral porque se enfoca más en lo superficial.

En ocasiones he pensado que pese a ser una persona antisocial, que desprecia a los animales y se siente incómoda en compañía de otros, me brindó un lugar muy especial como su hija así como sus mejores momentos en la vida.

Día de las madres

Con mi abuelita. Imagen: Luz Torres

Pero ¿Cómo influyó mi abuela en mi situación de maternidad compartida? Les cuento a continuación la aparición de mi tercera madre.

Mi madre pacífica

Pacífica no es precisamente la palabra para describir a esta tía que ante la impotencia de no ser madre, al unirse a un hombre que se sometió a la vasectomía tras divorciarse de su esposa, llegó a un acuerdo con Mamá consentidora para adoptarme de manera legal sin que mi progenitora lo supiera. Para ser honesta insistió mucho tiempo en que fuera a provincia a vivir con ella, cosa que nunca permití hasta que crecí y perdí el encanto.

Si se preguntan cómo la concibo les diré que es una persona extremadamente nerviosa, probablemente a causa del shock que sufrió después del deceso de mi hermanito a quien solía cuidar. Ella se empeña siempre en estar cerca de los más pequeños de la casa aunque eso le ocasione problemas. Obviamente, reconozco que también tiene cualidades, mismas que aprovecha para demostrar su afecto de manera incondicional a las personas que más quiere, pues es bastante servicial y trabajadora así como una excelente cocinera.

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Quién pensaría que mi abuela sería el vínculo de esta maternidad compartida, con tal de asegurar mi futuro y evitar que sufriera carencias afectivas o económicas, sin pensar en las consecuencias. ¿No les parece que ambas son los mejores regalos que podría darme la vida?

Mi madre liberal

Cuando cumplí diecisiete años, huí de casa debido a los malos tratos de mi padrastro, por lo cual después de seis meses de vivir con mis amigos viajé a la Ciudad de México y me refugié en el hogar de  la Mamá consentidora. Fue en el Distrito Federal donde me hice de una cuarta tutora a quien ya conocía desde la infancia pero con quien no había establecido un lazo lo suficientemente sólido.

Mi tía es una mujer que se dedicó por completo a la medicina y a Dios porque vivió varios años en un convento de San Francisco, Estados Unidos, como religiosa, situación que  la dejó en la soltería. Regularmente, la gente tiene ese prejuicio absurdo de que está amargada cuando es todo lo contrario: se da a querer, es superdivertida, disfruta de su libertad y hasta se permite lujos como salir de viaje. Además, es solidaria porque escogió esa carrera tan difícil para proteger la salud de la familia y salvaguardar la vida de muchos otros individuos.

Eso sí, es exageradamente intolerante a las personas maleducadas e infieles a la iglesia católica de modo que si temes a sus brazos de luchador, (y miren que yo entrené lucha olímpica), sabes que debes respetar las reglas de la casa para continuar con vida.

Día de las madres

De corazón

Espero que realmente hayan disfrutado de este texto, un sólo ejemplo de maternidad compartida que busca dar a conocer los distintos tonos y vivencias que puede tener cada mamá y que sea valorado su esfuerzo como papel fundamental en la educación de los hijos, ojalá siempre tengan presente que el amor ocupa constancia y devoción.

A nombre de El Mexiqueño les dedico esta canción para que se relajen y disfruten de la oportunidad que la naturaleza les concedió a madres e hijos de llenar sus vidas con experiencias buenas y malas, tan complejas como la vida misma, necesarias para alcanzar la madurez del alma y la felicidad plena.

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