_ATodaMadre tumblr“No vayas a olvidar mis pistas”, “regresa, olvidé mis pistas” o “ya guardé mis pistas”, son algunas de las frases que todos los miembros de la familia de una cantante hemos escuchado antes de salir de casa al encuentro con la fiesta brava: jolgorios de todas las especies, modalidades y temáticas. Un domingo cualquiera para la madre que se transforma en mariachi por diversión y amor al canto.

María Teresa Hernández responde más a los nombres artísticos Tenchita Chiki y no discrimina ningún tipo de evento social: bautizos, XV años, bodas, cumpleaños y ahora con más frecuencia celebraciones de 60 (y tantos) años de camaradas y amigos que se internan peligrosamente en la tercera edad. Todas ellas fiestas que deberían ser amenizadas con canciones del siglo XX. O de este siglo: SIA y Alicia Keys también figuran en su repertorio.

madre cantora preparándose

Backstage/ El Mexiqueño

Dichosos los invitados a la cena con mariachi, no importa el recinto que los acoja. Jardines, casas, hoteles, salones y hasta escuelas son dignos de una canción mexicana. María Teresa es pequeña (escasos 1.55 metros de estatura) y resulta sorprendente que de tan compacto cuerpecillo pueda emanar una voz que supera la de Lucerito y muchas otras. Bueno, igual es Lucero.

El micrófono y el estetoscopio

Doctora por profesión y cantante de rancheras por vocación, convicción y gusto, se lanzó al estrellato en un programa de televisión parecido a Siempre en Domingo pero versión infantil o a En Familia con Chabelo pero en su versión musical. Ensayaba con sus hermanos, que fungían el papel de Sergio Andrade pero sin ambiciones malévolas, sólo con el don de cazar y preparar talentos.

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Puro sentimiento /Alfonso Aguilar Aguila

Fue en ese show televisivo cuando, tras meses de preparación y reclusión al estilo La Academia, logró triunfar en un concurso que buscaba, precisamente, nuevas voces. Sintió en su poder la jugosa cantidad de mil pesos, que en ese entonces parecían una fortuna para tan joven intérprete, y los gastó en dulces gabachos y relojes con forma de catarina (algo hermoso, pues al abrir sus alas se dejaban al descubierto las manecillas). Pero la decisión más importante que tomó después de sentirse una magnate de la canción fue la de adoptar al canto como una segunda profesión, igual de digna que curar infecciones estomacales.

Un primo, se dirigió a ella con todo respeto y emitió la frase que marcaría su carrera musical para siempre: “tenemos a Lola La Grande, pero tú eres Tencha La Chica“.  Sin embargo, el calificativo de magnitud empleado no hace referencia, por supuesto, al talento, sino sencillamente a rasgos físicos. Y en definitiva, nos quedamos con la talla XS.

 

Bautizo etílico

Como buena mexicana sufriré el dolor tranquila.

Al fin y al cabo mañana tendré un trago de tequila

Nunca se le ha pedido más de dos veces que cante. Las súplicas y el ruego de favores siempre han estado de más, pues basta divisar un micrófono y un aparato de sonido para que ella tome la decisión. Ya no hay marcha atrás, se lo soliciten o no ella entonará los éxitos que considere tendrán un mayor impacto en el público. Para esa decisión tan importante cuenta con la ayuda de quien desde hace tiempo tiene el cargo de mánager y proveedor de caballitos de tequila para darle fuerza y decibeles a la voz.

 

Dueto romanticón/Alfonso Aguilar Aguila

Parece que encarna a la mujer descrita en La Tequilera, pero la bebida, según lo que se empeña en advertir, solamente es para “calentar la voz”.  

Quiero entonces, calentar mi voz con más frecuencia.

Me refiero, claramente, al esposo y compañero musical de nuestra estrella. Desde hace algunos años, incluso, han implementado duetos al repertorio. Aprendieron de Lucerito y Mijares. Pero ellos lo hacen mucho mejor, pues conocen a su público e interpretan las melodías más añejas, aquellas que tocarán más fibras sentimentales por su longevidad o por el impacto que pudieron haber tenido en sus vidas.

Ellos tienen de todo para ofertar: amor, rencor, cursilería, despecho, filia por México, sus carreteras, ranchos y mujeres. Hay de todo. Si bien se especializan en rancheras, también se aventuran a cantar baladas empalagosas. El objetivo es recordar a los espectadores que el amor existe pero se presenta en formas desconocidas y diversas. Ahí recae el poder de una canción y una interpretación afinada: lograr provocar emociones varias.

Qué rechida es la fiesta del Bajío

 

Y ahora es cuando, valedores a darse un buen quemón
Que esa yegua que viene del potrero , sólo es buena pa’l diablo del patrón

No ha ganado ningún Grammy ni está nominada a mejor soundtrack desgarrador, pero en definitiva tiene una fama importante que no sólo se concentra en Ciudad Satélite o en Azcapotzalco. Cuando se es hija de una cantante, pierdes toda importancia y te reconocen no por alguna virtud o cualidad excepcional, sino por precisamente ser hija de una gran trabajadora de sus cuerdas vocales. “¿Entonces tú eres hija de Tenchita?”. Considero que también tengo identidad. Ella misma me dio un nombre.

De cualquier manera, me he colgado de su fama y sigo siendo reconocida en cualquier lugar. El temor se aproxima cuando me piden que yo también entone. Las escasas veces que lo he hecho, la gente comprende que el talento no se hereda. Por eso yo prefiero sentarme y disfrutar aquellas canciones que he escuchado más que cualquiera de Caifanes, pero que curiosamente, en un extraño fenómeno musical, siempre las percibo y disfruto de diferentes maneras.

Se merece palmas y que la vitoreen tras cada canción. Y es por eso que me siento como una celebridad al ser hija de una madre cantante, porque ella tiene la misma fama artística y musical que yo perdí en karaokes y fiestas.  Y porque con una mamá mariachi, ninguna fiesta puede ser aburrida.

Sobre combustión

Los dejamos con este, uno de sus éxitos más solicitados (por mujeres, por supuesto). Placer culposo de algunas, grito descarado de muchas. No pierdan la calma, amigas: muchas leñas más pueden llegar a hacer un incendio.

mamá cantante

Selfie con “Tencha la Chica”/ El Mexiqueño

 

 

 


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