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Seguramente, todos están preparando sus regalitos, detalles o presupuesto para llevar a comer su madre en el Día de las Madres. Pero en el mundo existen personas como yo que ya no tenemos la fortuna de tener frente a frente a esa persona tan especial en nuestras vidas. Sin embargo, eso no es motivo para que no la recordemos con alegría. Déjame que te cuente como ha sido mi experiencia desde que falleció mi mamá y como he logrado sobreponerme a una pérdida tan importante.

El repentino adiós

Desde hace 10 años -casi 11 para ser exactos-  yo he debido sobrellevar al duelo de la muerte de mi madre, quien no sólo fue una de las personas más importantes de mi vida, sino también mi mejor amiga. Una tarde del 11 de junio de 2005 mi vida dio un giro de 360° grados. Todo aquello a lo que yo estaba acostumbrada se desvaneció y mi vida, simplemente, dejaría de ser la misma. Mi Lupita, como todos la conocían, falleció de un infarto de miocardio a la edad de 43 años a causa de un episodio de rabia muy fuerte.

Yo tenía tan solo 15 años y una vida llena de planes, pero perderla no estaba entre ellos. Conforme fueron pasando los días, meses y años fue demasiado difícil sentir su ausencia en mi casa. Recuerdo que no quería regresar al hogar, porque la sola idea de ver que ella ya no estaba me hacía trizas. Me costó algunos años de terapia y el apoyo de mi familia ponerme de nuevo en pie. La experiencia de la pérdida me fue haciendo más fuerte con los años. Me acuerdo perfectamente que al principio el hablar de ella me devastaba y su recuerdo me hacía llorar. Poco a poco, me di cuenta que al contarle mi duelo a personas que perdían a alguien importante, aliviaba mi dolor.

Uno de los días más difíciles para mí era precisamente el día de las madres, porque sentía como si todos me echaran en cara que aún podían festejar a alguien. La extrañaba horrible, y yo no tenía a quien regalarle flores ni hacerle algún detalle. Algunos años después de agarrar el toro por los cuernos decidí ir al panteón a visitar sus cenizas, pude hablar con ella – metafóricamente- y decirle todo mi dolor y mi enojo por haberme dejado. Desde ahí supe que mi corazón estaba sanando.

Más allá de mi madre: recuperación y aceptación

Uno de las formas que encontré para poder estar en paz con la muerte de mi madre fue recordarla tal y como la última vez que la vi. Deje a un lado los pensamientos obscuros que me ponían triste y empecé a recordar los momentos felices que pasamos juntas, si hasta los regaños de mis travesuras.  Me armé un álbum de fotos donde ella estaba, que me hacían pensar en lo feliz que estábamos todos en mi familia. De esta manera cada día que me despierto veo su imagen y pongo en mi cabeza a la bella mujer que me hizo lo que soy hoy en día.

Mi papá y mi hermano han sido mis pilares en el proceso de la recuperación, ya que aunque cada uno vivió su duelo a su manera, encontramos consuelo uno con el otro. Aprendimos a perdonar todas la veces que mi mamá, en cierto modo, nos ofendió y comenzamos a recordarla como una parte muy importante de nuestras vidas. Mi hermano y yo siempre comentamos cosas como “te acuerdas cuando mi mamá nos llevaba a tal lado”, “recuerdas esos cuentos que nos leía en la noche”, “te acuerdas los disfraces que nos hacía para loa eventos del colegio” y hasta “te acuerdas como nos regañaba”. Todo ese compendio de historias son cosas que hoy nos hacen muy felices porque, a diferencia de muchos otros casos mi hermano y yo tuvimos la posibilidad de conocer a nuestra madre.

Me costó muchísimo aceptar su partida y pensar que ya no estaría en los eventos importantes como mis cumpleaños, mi graduación de la universidad y hasta el día que me case. Pero, ahora se que mi Lupita ha estado en todos esos momentos.

Mi madre siempre será parte de mi vida

Una de las promesas que le hice desde que falleció era terminar mi carrera. Hoy estoy a un par de semanas de cumplir mi promesa, y sé lo orgullosa que ella estaría de mí. Sé que a lo mejor no he sido la mejor persona ni la mejor hija del mundo, pero sus consejos me han servido para salir adelante. Recuerdo una de sus frases que hoy es mi inspiración: “Nunca te dejes vencer por nada ni nadie” y en eso baso mi vida, en siempre ser fuerte y no dejarme vencer por los obstáculos de la vida.

Ahora vivo con mi papá, mi hermano y su esposa Adri, quien no suple a mi madre, pero es una gran amiga que me ha ayudado a aliviar muchos de mis fantasmas y defectos ocasionados por la muerte de mi mamá. Agradezco infinitamente sus consejos, porque deben saber que cuando uno es hija la falta de la figura femenina en casa crea una confusión muy grande, en especial si estás pasando por la adolescencia. Ella siempre me dice “tu mami es una persona muy importante, nunca te olvides de ella”. Adri es una gran persona que ha fortalecido a mi familia en muchos sentidos.

Entiendo no es muy cuerdo decir que celebro a mi madre como si viviera, pero para mí creo que es mejor recordarla con una sonrisa en el rostro que pasar noches en vela llorando por ella. Claro que no hago una fiestota como muchos hacen. Yo lo que hago cada año es prender una velita junto a su foto y platicarle todas las cosas buenas que me pasaron durante ese año. Y si porque no, brindar por ella.

Pasos para recuperarse de la pérdida

Por último me gustaría compartirle algunos tips que sé que les servirán para poder enfrentarse a ese duelo, que bien lo sé yo no es nada fácil de superar.

  1. Llora todo lo que necesites: el primer paso para superar una pérdida tan fuerte es dejarte sentir el dolor, así que te recomiendo llorar todo lo que necesites. Recuerda que puedes hacerlo sólo o hacerlo con familiares y amigos. Créeme te dará muchas paz al vaciar el dolor.

  2. Cuenta cómo te sientes a las personas de confianza: es muy posible que aunque ya lo hayas aceptado, tengas momentos de crisis. Para ello, siempre puedes contar con tus seres queridos. Acércate a ellos y diles cómo te sientes, nunca es bueno guardarse las cosas.

  3. Acuérdate de los momentos felices: a nuestros fallecidos seguramente no les gustaría vernos tristes todo el tiempo. Recuerda todos aquellos momentos felices que pasaron juntos. Esas anécdotas felices en compañía de mamá harán que tu corazón vaya sanando.

  4. Acepta que ya no está: esto puede ser difícil y sonará muy cruel. Pero no hay forma de salir adelante sin aceptar el hecho de que tu mamá ya no está viva. Cuando aceptes esta realidad sabrás que puedes estar en paz contigo mismo y acordarte de todas las enseñanzas que te dejó.

  5. Perdona tus culpas: la muerte no es algo que podamos controlar y debes saber que no es tu culpa que mamá se haya ido. Perdónate a ti mismo y a ella por su partida. Te hará sentir tranquilo contigo mismo.

  6. Recuérdala en cada fecha especial: al principio te puede parecer doloroso recordar las fechas especiales como los cumpleaños, el día de la madre y hasta el mismo aniversario luctuoso. Pero con el paso del tiempo verás cuánto te ayudará recordarla.

  7. Guarda memoria de ella: Guardar objetos de ella o fotografía te ayudarán a tenerla siempre en tu vida. Guarda aquellos objetos personales que eran de mamá y que te hagan sentirla cerca. En momentos de crisis te aliviarán.

  8. Siente orgullosa(o) de lo que eres: eres quien eres por todas las enseñanzas que tu madre te dejó y debes sentirte siempre orgulloso de la persona que dejó en ti.

  9. Aplica todos los consejos que te dio: la mejor guía para crecer y salir adelante es aplicar todo aquello que ella te enseñó. Si te sientes perdido, recuerda que te hubiera aconsejado tu mamá para superar esos obstáculos.

  10. Nunca dejes de amarla como tu mamá: lo más importante es que nunca dejes de amarla porque, viva o muerta, ella siempre será tu madre.

Esta es una foto de la mejor mamá del mundo, mi querida Lupita :*

Mi madre

*Espero que este cachito de mi historia te ayude si estás pasando por algo similar, y recuerda que esa mujer que te dio la vida siempre, siempre va a estar en tu corazón.


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