Al menos la mitad de las mujeres en un rango de edad de 15 a 39 años, ha sufrido eventos de machismo. Por lo menos en una relación de pareja, matrimonio o noviazgo,  fueron violentadas por su actual o última pareja a lo largo de su relación en el Estado de México.

Debido a la problemática a la que se enfrenta la mujer contra el machismo se implementó una medida para contrarrestar los índices de violencia. La llamada  Alerta de Violencia de Género  fue diseñada por el  gobierno y  contempla protocolos de investigación feminicida, programas preventivos y reformas para eliminar la desigualdad de la mujer.

 

El machismo denigra

 

En el periodo de  2011 a 2013, el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio, documentó  840 asesinatos y 1,258 casos de desaparición de mujeres de entre 10 y 17 años en la entidad mexiquense. Por dicha razón, el Estado de México aprobó el 10 de julio de 2015  una alerta por “violencia de género”.

La violencia de género  es un problema que va más allá de su definición, primero porque hay que entender al género como construcción social que se da a partir de diferencias biológicas, para luego atribuirle social y culturalmente roles que puedan diferenciar mujer-hombre. En nuestra sociedad la forma de ser y sentirse mujer está arraigada al estereotipo de feminidad tradicional, como también a la dependencia económica. 

Hoy en día, muchas mujeres siguen estando relegadas del mercado laboral para asumirse como amas del hogar. Estos son algunos de los factores por los que la mujer se convierte en dependiente del hombre, y de ahí las razones que explican el comportamiento de las víctimas en recibir y aprobar los malos tratos por parte del hombre.

Para entender la problemática sobre la violencia de género en pareja, es necesario comprender la perspectiva de género que se tiene en un país como México y el machismo latente en el que se emerge.

Soy testigo del machismo

“Fue un sábado, dejé a mi hija en la casa desayunando con su esposo y mi nieto. Yo salí a comprar cosas del súper, y cuando regresé César el asesino de mi Sofía estaba como ido y asustado pidiéndome perdón, al instante me altere y entre corriendo a la cocina, sólo vi como al cuerpo de mi hija le escurría sangre por las puñaladas que tenía, me la mató”,  narra Pilar Galicia mamá de Sofía Gutiérrez víctima de un machismo radical.

El machismo genera violencia. El número de mujeres maltratadas o asesinadas por violencia de género en pareja, no ha disminuido  en proporción a los años en donde aún no se tenía activada la alerta de género por violencia en el Estado de México. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2015 reflejaron un incremento de 1.03% de mujeres asesinadas por violencia de pareja  a través de la Encuesta  Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH).

Vivir en el Estado de  México, es vivir con miedo a ser una más en la lista de desaparecidas, violadas, asesinadas, acosadas o maltratadas por el simple hecho de ser mujer. Desde luego, esta situación repercute en la calidad de vida para las mujeres. Lamentablemente  muy pocas quedamos exentas del machismo.

Números netos posicionan en primer lugar al Estado de México por asesinatos cometidos en contra de mujeres con 397 casos al término de 2015 a nivel nacional.

El código penal del Estado de México señala que el feminicidio es un delito que atenta contra la vida de una mujer por razones de género. La ley considera razones de género cuando el crimen lo comete algún sujeto con vínculos o desconocido a la víctima. Es feminicidio sí cumple por lo menos con alguna de las siguientes características:

  1. La víctima presenta signos de violencia sexual de cualquier tipo.
  2. A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida.
  3. Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar.
  4. Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza.
  5. Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso.
  6. La víctima haya sido incomunicada, previo a la privación de la vida.
  7. El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.

La especialista Regina Álvarez en delitos contra la mujer explica que en México ya hay conciencia sobre el tema de violencia. Sin embargo, aún se ve con normalización cualquier tipo de violencia ejercida  hacia la mujer. Enfatiza  que la  violencia,  se da en mayor parte dentro del ámbito familiar, por lo que la gente considera esta problemática como algo privado. Por dicha razón,  sólo  2 de cada 10 mujeres denuncia. Asimismo, agrega que la mayoría de la víctimas repite un patrón psicológico que las lleva a ser permisibles ante la violencia, sobre todo la que se da en pareja.

El machismo me mató

Sofía Gutiérrez,  era una chica algo introvertida, se dedicaba mucho a la crianza de su pequeño hijo Alex, tuvo la mala fortuna de enamorarse del chico incorrecto. Su madre comenta que meses antes de su asesinato, su hija le contó que César su esposo, comenzaba a tener actitudes violentas y cambios de comportamiento anormales, se volvió irritable, celoso, no media las consecuencias de sus actos, se volvió inseguro y muy acomplejado.

-Un día, en un momento de arranque rompió los platos sin ninguna explicación.

La psicóloga Alma Rosa Baltazar  de la Universidad Autónoma del Estado de México expone que existen diversos factores por los que se origina el machismio y de ahí la violencia de pareja. Entre los principales causantes se encuentra la cultura misógina, que si bien en México se puede distinguir entre los comportamientos que se dan. Los celos son otro desencadenante, ya que es algo que atenúa o hará que se presente el feminicidio. Otras causas son por algún tipo de etnia o rasgo social.

Ajena a los síntomas del machismo

-“Me casé con un golpeador, una persona que me dominaba muchísimo, fue una relación de 16 años de todo tipo de violencia desde física, económica, emocional. Mucha gente me decía, es que a ti te gusta porque no te vas; la gente tiene que entender que la violencia crea una parálisis y no es que te guste, pero lo piensas y no se puede, toma tiempo y muchos intentos enfrentar la situación por miedo y porque vemos a nuestro  agresor como un gigante, hasta que la situación llega a los extremos más violentos” entre ironías y un pautado silencio en cada palabra Sandra López comparte su terrible experiencia.

machismo abuso intimidad
El abuso también pasa en la intimidad / Imagen: cortesía pinterest

La mujer a veces llega a asustarse bastante tarde, cuando el agresor rebasa la agresión hasta un hijo o la propia vida, es hasta ese punto cuando muchas veces logra ver su realidad. La mujer que está en el maltrato se aísla socialmente, evitando tener apoyo social y a quien recurrir.

La impunidad aumenta conforme la gente violenta más, el número de mujeres que muere por el machismo crece y sólo pocos casos son denunciados por la víctima o familiares de ésta, pues existe el temor a represalias por parte del agresor, o bien por la ineficiencia de las autoridades para resolver asuntos legales de toda índole, declara Regina Álvarez, especialista en delitos contra la mujer.

Machismo no castigado

  • -¿Qué pasó con César después de su detención?
  • -“Estuvo un año en la cárcel, salió por falta de pruebas. Se le aplicó un  examen psiquiátrico en donde se justifica que no se encontraba en sus cinco sentidos cuando  mató a mi hija y además de eso, su familia le pagó la fianza”.

La mirada de Pilar Galicia se nota ausente, sus ojos se llenan de lágrimas cada que habla o se le viene a la mente el retrato de su hija Sofí, pero el coraje que siente por la impunidad ante su caso se refleja en su hablar, pues no hay minuto en el  que no deje de apretar sus dientes. Ella asegura que llegará hasta las últimas consecuencias para hacer justicia. La mujer de 63 años de edad es viuda y originaria del valle de Toluca, actualmente tiene bajo su tutela a Alex hijo de Sofía. – “La pérdida de un hijo duele, pero duele más cuando se sabe que te la mataron bajo tu mismo techo y el asesino anda libre”. 

El problema  es la ineficiencia por parte de las autoridades encargadas de la prevención, tratamiento y disminución de los índices de violencia que se comente contra la mujer. La falta de interés a la problemática repercute en la falta de profesionalismo para llevar a cabo los procedimiento  de investigación y que los casos queden  impunes. 

Recientemente, las Organizaciones Civiles en beneficio para la mujer están trabajando en materia legislativa y estadística para obtener datos estadísticos más precisos y así saber cuántas víctimas de cualquier tipo de violencia por género derivados del machismo hay y así crear una estrategia para atender los principales causantes.

La raíz de la problemática también radica en la educación y el contexto del machismo en México.  Donde la mujer aún sigue criando a hombres que no lloran porque eso es de maricas, el hombre debe imponer autoridad y respecto no importando como lo consiga. Sin embargo, no es justificación a la agresión que sufren las mujeres y que muchas veces termina con su vida. A partir de este entendimiento debe reestructurarse el sistema  a favor de la mujer  detalla el sociólogo  Guillermo Torres Quiroz  de la Universidad Autónoma Metropolitana de México.

El machismo es un fantasma 

  • -¿Ya había señales de violencia machista durante el noviazgo?
  • -“Sí, hubo inicios de violencia verbal, psicológica, pero nunca agresión física. Yo tenía 16 años y en mi inmadurez no le di importancia a eventos violentos, excesos de ira, de nada se enojaba por cualquier cosa y me bajaba del auto, me arrebatada el celular, y pues yo nunca se lo dije a nadie, me daba pena y pues una cosa te lleva a la otra y te quedas ahí, piensas que es normal y en el círculo vicioso te convences que va a cambiar, pero las personas no cambian. Además, él era muy encantador y uno viene con mucha necesidad de cariño, amor y compañía. Ahora entiendo que nadie puede llenar esos vacíos”.

Sandra es una víctima del machismo, ella denunció a su agresor ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, cuando casi muere de un estrangulamiento.  Su caso entro y se le dio un seguimiento  dentro del protocolo preventivo que aplica la alerta de género entre violencia de pareja. Ella asegura que corrió con suerte para que su caso se tomara en cuenta, pues hay muchas chicas que sus casos fueron ignorados, ya sea por falta de presupuesto que existe dentro de la estrategia o por el sistema burócrata.

Referente al caso de Sandra que desde muy joven (16 años)  sufre violencia, las estadísticas demuestran que entre más joven se de una relación, el porcentaje de violencia es mucho mayor. No obstante, el 51% de las mujeres de 15 a 39 años, sufre algún tipo de violencia en pareja derivado del machismo. La agresión que nace del machismo  no respeta nivel educativo, social ni económico, reveló  un comunicado de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Al platicar con algunas víctimas o familiares de éstas y ver que sus casos no fueron resueltos, se asume por ellos que ir a denunciar es una pérdida de tiempo y no le ven el beneficio a las estrategias que incluye la alerta de género. Y provoca que no se quede asiento de los antecedentes de las que después se convierten en víctimas.

Por otro lado, la falta de educación y de información por parte de las autoridades competentes, son dificultades a las que se enfrentan  las personas, porque no saben qué procedimiento seguir para denunciar sus casos, o bien, no sepan darle seguimiento a sus denuncias.

Durante la investigación se llegó a la conclusión de que las mujeres víctimas del machismo y la  constante violencia que reciben de su pareja, les deja algún daño psicológico antes o después del ambiente violento, ya sea porque crecieron bajo la violencia familiar o simplemente fueron las consecuencias de la agresión que sufrieron. En muchos casos esto puede provocar que las víctimas decidan suicidarse o caer en un cuadro depresivo, ya que una conducta pasiva o activa practicada en descrédito o  maltrato que deshonre  la dignidad de la mujer, afecta el autoestima.