Se me antoja un beso lento y profundo. Sentir el calor de su cuerpo y recorrer lentamente su cuello con mis labios. Quiero sus manos recorriendo mi espalda, mientras las respiraciones se agitan y nuestro sudor y aliento se mezclan para crear un perfume lleno de energía. Y que mis dedos y besos acaricien cada parte de su cuerpo tocado por tatuajes. Eso es lo que se me antoja.

Los tatuajes se hicieron para ser lamidos y besados, no para andar preguntando qué significan.

La primera vez que escuché esta frase sólo pude afirmar con una sonrisa en los labios. Desde que puedo recordar siempre me he visto atraído por ese arte que usa la piel humana como lienzo. De pequeño, con los tatuajes temporales detrás de las envolturas de los chicles; hasta ahora, un adulto joven, fascinado con la tinta incrustada en la epidermis de un cuerpo bien trabajado. Evidentemente el enfoque es diferente pero la adoración a este tipo de expresiones sigue siendo la misma.

guapo con tatuajes
Tatuaje de pecho/ Imagen cortesía de tattoogreat.info

Ahora, me siento fuertemente atraído por aquellas personas que han decidido transformar su piel en un lienzo con infinitas formas y colores. Me es imposible esquivar la mirada cuando una persona luce en todo su esplendor aquella pieza de tinta que adorna su cuerpo. Y debo confesar que en la mayoría de los casos me pongo caliente. Imaginarme besando esos pedazos de piel marcados con tinta me eleva a límites inimaginables. La adrenalina recorre mi cuerpo y las miles de terminaciones nerviosas palpitan con la simple idea de poder acariciar lentamente cada milímetro de ese cuerpo corrompido por una frase o imagen.

Especialistas en psicología me diagnosticarían con algo llamado estigmatofilia. Una parafilia en la que el deseo sexual y el placer es detonado en una persona por los tatuajes y las perforaciones.

Los inicios

Ami James y Kat Von D tienen la culpa de esta maldición que vive en mí. Mi introducción al mundo del tatuaje real fue en 2005 gracias al popular reality protagonizado por ambos artistas del tatuaje: Miami Ink. En este programa se podían observar a diferentes personas entrar a la tienda de tatuajes para obtener esa pieza única que los conectara con algún hecho o persona importante en su vida.

Al principio las historias me parecían interesantes y me encantaba esperar a observar el resultado final del trabajo. Después de un tiempo, me di cuenta que lo que realmente me interesaba eran los cuerpos que llegaban al local. ¿Cómo no evitarlo? ¡Era Miami! Cuerpos esculturales, diminutas prendas y pieles decoradas con tatuajes. No podía pedir más. Debido al éxito del programa se realizaron diferentes ediciones como Los Ángeles y Nueva York. Mi felicidad sólo podía aumentar.

tatuajes eróticos
Kat Von D/ Imagen: cortesía de gotceleb.com

Mi afición a los tatuajes no se conformó con unas cuantas horas por la televisión. Internet me permitió encontrar diferentes artistas del tatuaje y personas que disfrutaban de este arte tanto como yo. Ellos los hacían o los lucían y yo los observaba. Twitter se transformó rápidamente en mi principal puerta de acceso a interminables imágenes de todos tamaños y formas. A esto siguió Instagram, una plataforma dedicada a la fotografía en la que las posibilidades no tienen límite. Fue cuestión de minutos para hacerme de una lista de tatuadores, modelos y personas que gustan de lucir sus cuerpos adornados con sensuales tatuajes.

En gustos se rompen géneros

Pero, ¿en realidad cualquier persona tatuada? La verdad es que no. Me gustan los tatuajes y eso no significa que he dejado de quererme. Tengo estándares de calidad. Digamos que lo mío es estigmatofilia selectiva. En el mundo del tatuaje existen verdaderas piezas de arte y obras que nunca debieron ser realizadas.

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Ruby Rose / Imagen: cortesía de fullhdpictures.com

El tatuaje es una tradición milenaria que ha existido en casi todas las culturas del mundo. A lo largo del tiempo los estilos y técnicas para realizarlos han cambiado. Old school, puntillismo, ornamental, realista, black & gray… la lista es extensa y todas estas formas del tatuaje pueden despertar en mi los más profundos suspiros. Siempre y cuando estén bien ubicados y perfectamente ejecutados. Estos detalles, sumados a un buen tatuador, pueden hacer la diferencia entre algo perfectamente atractivo y algo que haga que salga huyendo del lugar.

Mis tatuajes favoritos

Como mencione anteriormente todos los tatuajes me parecen muy interesantes y como en todo hay algunos que pueden ganarme inmediatamente. Todo depende del lugar elegido y la potencia de la imagen impregnada en la piel. ¿Cómo podría negarme a una elegante pieza dibujada en la costilla? La espalda resulta un lugar interesante cuando tus dedos tienen un camino marcado por recorrer. Los besos en el cuello resultan más interesantes cuando hay tinta de por medio.

Los tatuajes en los oblicuos sólo pueden enmarcar el camino al paraíso. No se puede hacer mucho si las manos que acarician tu piel se encuentran engalanadas con diferentes siluetas. Y, ¿cómo evitar el deseo? Si lo único que quieres hacer es explorar con tu lengua ese enigmático tatuaje que adorna las clavículas de esa persona.

tatuajes por todo el cuerpo
El erótico Stephen James para VOGUE/ Imagen: cortesía de vogue.com

Las opciones son muchas y mi imaginación inagotable. He aprendido a vivir con este fetiche y disfruto cada vez más esa sensación producida por un tatuaje que me hace pensar en las más eróticas fantasías. Para mi satisfacción esta expresión artística continua con un crecimiento constante. Y, mientras la gente continúe presumiendo sus tatuajes, yo continuare admirando las delicadas líneas que hacen relucir las siluetas del cuerpo humano.

Pues aún quiero sus labios junto a los míos, una caricia lenta de sus manos. Hacer que nuestros cuerpos aúllen de deseo y fundirme en su piel recorriendo cada línea de tinta sobre su cuerpo.