Definitivamente Leonora Carrington, es una de las artistas que más me han gustado desde siempre. Carrington, quien es más conocida por haber sido pintora, también fue escultora, grabadora, escritora, dramaturga y escenógrafa.

Es considerada como la última exponente del surrealismo en México, además de ser una de las más importantes a nivel internacional.

Comencemos por adentrarnos un poco en la vida de esta artista inglesa. Leonora, nació el 6 de abril de 1917, en un pueblo llamado Chorley, en Lancashire, Inglaterra. Nació dentro una familia privilegiada, algunos historiadores afirman que es pariente lejana del escritor Oscar Wilde. Su formación académica comenzó en la academia Ozenfant, en Londres. Posteriormente se trasladó a París, en donde comenzó una relación amorosa con el pintor de origen alemán, Max Ernst. Durante su estancia en la capital francesa, fue donde entró en primer contacto con el movimiento surrealista.

Gracias a esto, entabló una relación amistosa con Joan Miró, André Bretón, Salvador Dalí y Pablo Picasso, entre otros.

Leonora, pintora.

Obras de Leonora/ Imagen: Taringa.

 

La vida de Leonora antes de llegar a México, fue un periodo bastante intenso. Como ejemplo, estuvo involucrada en episodios de resistencia nazi junto a Ernst. También fue internada en una institución mental, en Santander, España. Estas dos menciones de sucesos en la vida de Leonora, fueron determinantes para crear el carácter con el que se impondría en el mundo del arte.

Mi primer acercamiento a ella fue hace aproximadamente 10 años.

Junto con mi familia, visité Xilitla, en el estado de San Luis Potosí, donde se encuentra el castillo Surrealista de Sir Edward James.

Con las palabras de este texto de la Revista de la Universidad de México, propiedad de la Universidad Autónoma de México, explico la relación que tenía Carrington con James:

“De la tierra en Xilitla, San Luis Potosí, el inglés Edward James sacó un jardín. Peinó la jungla, la alisó, la maquilló, la domó como se doma a una hiena, e inventó un jardín de arte que colmara sus más caros deseos, sus aspiraciones más íntimas, su ambición de artista. Decidió que las flores las haría él y las montaría en columnas para que nadie las destruyera. Para ello recurrió a su amiga y Leonora pintó un mural en una columna de la antigua casa de Plutarco Gastélum Esquer, su protegido. Inglés como ella, inteligente y original como ella, Edward James era su admirador incondicional y su fantasía tenía el mismo origen: la leyenda.”

Justamente este mural, fue lo que me adentró a interesarme más por ella y por su obra. Temas como el budismo, el gnosticismo y el celtismo entre otros, es algo que originaliza sus creaciones. Carrington creció con una cercanía a los mitos celtas, los cuales fueron sumamente recurrentes en sus pinturas y guiones.

Xilitla, San Luis Potosí.

Castillo Surrealista de Xilita/Imagen: Cultura Colectiva.

A continuación, retomo un fragmento de un artículo de la Secretaria de Cultura, llamado “Leonora Carrington, brillante, soñadora y visionaria”, para conocer de palabras de la historiadora Mercedes Sierra Kehoe quién fue Leonora Carrington.

Leonora Carrington logró recreaciones y creaciones que hizo mitológicas. Fue un gran ser humano que atravesó diversas facetas en su vida y del mundo que le tocó vivir. Eso la llevó a desarrollar una sensibilidad que plasmó en toda su obra.

Leonora fue una mujer que no le gustaban las luces y el aparecer en público. Fue una mujer inmersa en la cultura mexicana desde que llegó. México fue para ella y ella para México. Desde que llegó se mostró sumamente fascinada por la mitología fantástica de nuestra cultura prehispánica.

Leonora Carrington llegó a México en la primera parte del siglo XX con un cúmulo de experiencias y vivencias, tanto de vida como de los sucesos por los cuales transitaba el mundo. Realmente tenía una relación con André Bretón, con Max Ernst, quien fue su primera pareja, de esto derivó mucho lo que Leonora siguió desarrollando ya años después traída a México por Renato Leduc.

De acuerdo a  Sierra Kehoe, el interés por el arte contemporáneo, va decayendo entre jóvenes historiadores que ya no se aproximan a analizar el legado que dejó la maestra.

Leonora Carrington fue el último eslabón del surrealismo directamente en México. Después de ella ya no nos queda nadie, puntualizó la académica.

Murales de Leonora Carrington

Mural de la casa que habitó Sir. Edward James/ Imagen: La Jornada.

La obra de Leonora Carrington, también abarca creaciones literarias como

Leche de sueño, libro que hace una recopilación de los cuentos que Leonora leía a sus hijos, Pablo y Gabriel Weisz, cuando estos eran pequeños.

Al respecto, cito textualmente a Gabriel Weisz, quien habló sobre este libro en el artículo: “Leonora Carrington, brillante, soñadora y visionaria”.

“Los cuentos hablan de monstruos y aventuras, cuentos para gente que piensa y que quiere imaginar. La obra presenta dos narrativas, una escrita y otra ilustrada, dialogan una con la otra, pero tienen un diálogo extraño que hay que descubrir, apuntó Weisz.”

También es relevante mencionar su talento como escultura. Con información de la revista Máspormás, publicada en su portal de internet el 6 de abril de 2016, les comparto cinco obras que pueden ser apreciadas en estos puntos:

-Banca-escultura “Ya no hay lugar”, ubicada en la parte posterior de la Catedral Metropolitana, en la calle Guatemala.
-Mural “En el mundo mágico de los mayas”, en el Museo Nacional de Antropología, ubicado en Paseo de la Reforma y Gandhi.
-“Minotauro”, parte de la colección del Museo de Arte Moderno, integrada por 38 pinturas y dibujos de Remedios Varo, Alice Rahon y Leonora Carrington, donadas en 2002.
-“El nahual del mono”, expuesta en Paseo de la Reforma, que se encuentra en exposiciones itinerantes.
-“Cocodrilo”, una barca frente al centro comercial Reforma 222, casi en el cruce con Insurgentes.

Leonora murió el 25 de mayo de 2011, con 94 años de edad, en la Ciudad de México.

Pero su obra trascendió y trascenderá mientras haya amantes del arte.