#ATodaMadre

Preguntarme quien es la mujer que es mi madre. Será que siempre me ha intrigado como una mujer puede renunciar a su nombre y prácticamente a su identidad cuando se convierte en madre, porque a partir de que el bebé tiene la capacidad de balbucear la palabra “mamá” ¡ya valió madres! Vas a tener que escuchar mamá en lugar de tu nombre por lo menos unos 50 años.

La mujer que es mi madre en #ATodaMadre

La mujer que es mi madre

Supongo que debe ser muy bonito escuchar que te digan mamá a toda hora por el resto de tu vida porque bien merecido lo han de tener nuestras progenitoras que pasaron 9 meses cargando un bebé y se aguantaron las contracciones en las labores de parto.

Aun así pienso que algo de ellas se pierde en ese atributo que las generaliza e intenta clasificarlas como individuos perfectos ante la sociedad y ante los hijos, sus jueces más implacables, quienes se atreven a juzgar cuando solo conocen una faceta de la persona a la que denominan madre.

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Entre esos hijos inquisidores y rebeldes estaba yo, porque debo aceptar que yo no conocía a la mujer que es mi madre. No me malinterpreten: toda la vida he estado junto a ella, pero yo la conocía como mi madre no como la mujer que tiene sueños, temores y metas propias.

Me gusta pensar en mi madre como en un ave fénix, un alma libre y hermosa que se reinventa para resurgir de las cenizas, con la habilidad de ser fuerte sin dejar de ser noble.

La mujer que es mi madre…antes de tener hijos

A los 15 años y con 8 hermanos, mi madre tuvo que dejar de estudiar. Eso era lo que más amaba en la vida: la escuela. Interrumpir sus estudios para empezar a trabajar y ayudar a su familia que atravesaba por serios problemas económicos fue el primer fuego que tuvo que cruzar caminando a solas.

El trabajo en una oficina de publicidad no fue fácil en un principio, pero con inteligencia y perseverancia logró ascender rápidamente hasta convertirse en una de las mejores vendedoras de manera que aumentó su salario.

La mayor parte de su salario iba directo a su casa y otra parte estaba destinada para comprar discos de The Beatles, Rolling Stones y The Doors, que todos estaban a obligados a escuchar en su casa por lo menos 2 horas al día.

La música fue el puente a través del cual empecé a conocer a mi madre, todo lo sé de de música ha sido gracias a ella. ¿Quién podía ser mejor maestra que la adolescente que asistió en 1969 a una de las presentaciones que The Doors tuvo en México?

¿ Cómo eras a mi edad, madre?

Para cuando tenía 20 años, la mujer que es mi madre regresó a la escuela y estudió publicidad. Ya no trabaja en la oficina a la que llegó con apenas 15, ahora tenía su propio negocio publicitario y un auto en el que viajaba por carretera de noche con sus hermanos o su novio para ver el amanecer en Mazunte o en cualquier punto del mapa de México.

A los 24, el pensamiento machista y moralista de mis abuelos no le dejó otra salida que empezar a vivir sola en un departamento, cosa de lo más común hoy en día pero que en la década de los 70 era algo bastante insólito en México.

Mi mamá se adelantó a su época unos 40 años y para cuando tenía mi edad vivía sola, se mantenía y tenía una pequeña empresa, era una mujer totalmente independiente.

A los 26 se fue a vivir con su novio, seguía trabajando y viajando pero la idea de tener un bebé comenzó a afianzarse en su cabeza y en la de su novio, a quien le ilusionaba mucho tener un hijo.

Después de unos meses de intentar embarazarse mi mamá fue al doctor para descubrir que era infértil, le entregaron una carta con resultados de laboratorio que indicaban su imposibilidad para ser madre.

La pasó muy mal por un tiempo pues en verdad deseaba tener un hijo, sin embargo reunió la fuerza suficiente para seguir adelante y encontrar en esa sentencia algo bueno pues ella podría seguir libre y disfrutar de su pareja mientras sus hermanas cambiaban pañales en las madrugadas.

La primera vez que fue madre

La vida no es como imaginas y suele sorprenderte, así que a los 28 años estaba embarazada. Mi madre no se dio cuenta hasta que tenía tres meses de embarazo porque no había presentado ningún cambio, ella seguía practicando taekwondo y su periodo era normal.

En realidad no era infértil: su doctor era estúpido y no se dio cuenta que tenía problemas hormonales debido al hipotiroidismo así que para cuando mi mamá se enteró de que esperaba a mi hermana mayor su embarazo ya era de alto riesgo.

Cuando su novio se enteró del embarazo reaccionó de una manera muy diferente a la que mi mamá esperaba, digamos que la noticia no encajaba con sus planes de vida. Cuadraba con los planes de dos años antes pero no con los de un hombre inmaduro de 28 años.

Con la firme convicción de que el bebé que tanto había deseado nacería sano mi madre dejó a su novio y con él todas sus cosas entre las que estaban una colección de acetatos de Queen, The Beatles, The Doors, Pink Floyd y Led Zepellin. No los volvería a ver pero vería por primera vez a su hija.

La mujer que es mi madre regresó a casa de sus padres, quienes la apoyaron incondicionalmente durante los 9 meses más difíciles de su vida ya que debía estar en reposo absoluto para que el bebé llegara en buenas condiciones.

El día que Katya, mi hermana mayor, nació por cesárea ella se convirtió en madre por primera vez. Fue su madre antes de ser la mía y casi se muere en el proceso pues algo salió mal en el procedimiento quirúrgico y la herida se infecto un día después.

Estuvo cerca de sufrir peritonitis y morir pero su hija era el motivo que encontró para luchar y seguir viviendo. Ahora tenía alguien a quien amar por siempre, alguien que la llamaría mamá.

Ser madre soltera en la década de los 80 no era tan sencillo como César Costa lo hacía parecer en la serie de televisión Papá soltero por supuesto porque él era hombre y en una sociedad tan machista como la mexicana era mejor visto que un hombre criará a sus hijos solo que no una mujer, aunque por supuesto a mi mamá eso le valía madres.

Katya, la primera hija de la mujer que es mi madre

Katya, la primera hija.

Durante la infancia de Katya, la mujer que es mi madre se dedicó a cuidarla y a darle todo lo que necesitaba mientras hacía crecer su negocio y construía una casa, todo al mismo tiempo y sola. Probablemente, esa fue la etapa más feliz y fructífera de mi madre, cada 6 meses cambiaba de auto por uno más potente o más bello.

Puedo imaginarla dejando a mi hermana en la puerta del colegio en el Mustang rojo que tenía, mientras las otras señoras se espantaban con el ruido del motor y se escandalizaban con su independencia.

Mustang rojo de la década de 1990

El mustang en el que mi madre llevaba a mi hermana a la escuela / Imagen: cortesía de motorpasion.com

Ya llegué… y yo también

Para cuando mi hermana Katya tenía 13 años, la mujer que es mi madre decidió que quería volver a enamorarse y así fue como conoció a mi papá. La idea de tener otro hijo para que acompañará a Katya cruzó por su mente pero al darse cuenta de que el reloj biológico le pisaba los talones borró completamente esa idea.

Un día mi mamá decidió que era momento de enfrentar la realidad: la menopausia había llegado para quedarse y tenía que ir al ginecólogo porque esa era la única explicación a los cambios que tenía desde hacía unos meses.

Para su sorpresa la menopausia no estaba ni un poco cerca, lo que venía en camino era un bebé. Otra vez se enteró hasta que tenía 3 meses de embarazo, después de haber chocado en el auto y de haber subido al nevado de Toluca caminando, lo que explica porque salí así.

La noticia de que volvería a ser madre la entusiasmaba mucho al igual que a mi papá y a mi hermana Katya, aunque a los 7 meses llegó otra sorpresa durante un ultrasonido de rutina. A dos meses de dar a luz la sorpresa consistía en que había otro bebé ahí adentro, esperaba gemelos… Ya llegué y yo también.

Ser madre de una adolescente y de un par de gemelas no fue nada sencillo, con mucha inteligencia logró conciliar el trabajo y la casa para cuidar de cada una de sus hijas, sin embargo dejó a un lado muchos sueños, el sacrificio del que hablan las madres es cierto.

 

Gemelas idénticas y un cachorro de león

Gemelas idénticas.

Para cuando mi hermana gemela y yo teníamos 16 años volvió a ser madre soltera, aunque esta vez fue más difícil porque ya no era tan joven como la primera vez y esta vez eran 2 hijas.

Con mucho esfuerzo y sacrificio la mujer que es mi madre pagó toda nuestra educación. Mi hermana mayor fue becada, mi hermana gemela fue aceptada en la UNAM y a mi me dio la oportunidad de estudiar lo que amo en una escuela privada.

Mi madre se enfrento al terror para salvar a la familia

Un viernes santo de hace 2 años mi mamá contestó el teléfono pensando que era uno de mis tíos, pero en realidad era un hombre que exigía dinero a cambio de la vida de su familia. A partir de ese momento el teléfono no dejaría de sonar.

Al principio mi mamá creyó que solo era una llamada de extorsión al azar, pero cuando le dijeron la dirección de la casa y como iban vestidas mis hermanas todo cambió, tal vez el silencio fue lo que hizo visible su miedo.

Yo trataba de calmarla y de convencerla para acudir a la policía pero la respuesta de las autoridades fue el ofrecimiento de una patrulla que pasará por nuestra calle y una invitación para hacer una denuncia sin darnos algún tipo de protección a cambio.

Durante 12 horas mi madre fue la presa psicológica de un hombre que la aterrorizaba con la idea de asesinar a su familia, sin embargo ella nunca hizo una reproducción del discurso de odio que escuchó así que nunca supimos lo que le dijeron para que consiguiera tanto dinero en 30 horas.

A lo largo de ese horrible fin de semana, Happy de Pharrell Williams se repitió constantemente en la radio, haciendo el vía crucis un poco peor aunque esa canción calmaba a mi mamá la hacía borrar un poco del miedo que habían sembrado en su mente.

La tarde de el sábado de gloria todo el dinero había sido depositado en un cuenta del banco de una televisora, la última vez que mi madre habló con su verdugo le pidió que se olvidará de ella y de su familia como ella se olvidaría de él de manera que para el domingo de resurrección ya éramos libres.

La forma en la que mi madre se enfrento al terror para salvar a la familia fue algo increíble, el valor y la inteligencia que se requieren para lidiar con un sociópata no es algo que aprendes en la vida a menos que estudies psicología. Ella lo logró debido al gran amor que tiene por sus hijas.

The Rolling Stones, la aventura más reciente

Hace 2 meses conocí una nueva faceta de la mujer es mi madre. Fuimos juntas al último concierto de The Rolling Stones en México, ella entré al Foro Sol con una mujer adulta y salí de ahí con la versión adolescente de mi madre, fue uno de los mejores días de mi vida.

Mi mamá cantó todas las canciones que tocaron “Su satánicas majestades”, gritó, lloró, se tomó varias cervezas y bailó como nunca la había visto, estaba feliz. Creó que habló del concierto todo el fin de semana.

Sé que ella no se perdió así misma en el nombre de madre porque ella es más que solo mi madre: he visto sus mejores y sus peores momentos, conozco sus virtudes y sus defectos por lo que ahora la amo más que antes. Cada día conozco un poco más a la mujer que es mi madre pero hasta ahora esto es todo lo que sé sobre mi madre.