Todos los seres humanos nos hemos sentido abrumados, ansiosos o deprimidos. Eso no significa que padezcas alguna enfermedad mental. Siempre escucharemos a alguien quejándose de algo o hablando de su tristeza. La gente habla de ser bipolar solamente por sus cambios de humor repentinos o porque están indecisos. La salud mental va mucho más allá de eso. En México podríamos llamarla una insalubridad mental. Nuestro país no cuenta con los estándares que se requieren según la Organización Mundial de la Salud.

Publicaciones como esta demuestran la poca sensibilidad respecto al tema. Vía: Chilango

Neh, eso no existe

Como persona no puedes jugar con “cosas serias” como el cáncer u otra “enfermedad mortal”, pero nadie juzga a los que dicen ser bipolares sin padecer el trastorno. Lo más irónico es que la sociedad crítica a quienes padecen bipolaridad.

Depresión

Lucy es una mujer que ha tenido que hacer frente a los tabúes de la sociedad. La depresión se ha convertido en un problema constante en su vida. Sí hablas de depresión las personas no saben que existen repercusiones físicas. Pero Lucy sí, en carne propia ha sufrido de enfermedades causadas por la baja de defensas producto de su trastorno, además de  dolor corporal o  cansancio que también ocasionadas por la despresión.

El problema más grande para Lucy fue enfrentar a su familia, pues varios miembros de ella sólo creían que era floja o no quería hacer nada, sin embargo ignoraban que Lucy era sólo una más de las estadísticas. Se estima que en México al menos el 17% de población sufre de depresión.

La ansiedad

Los trastornos de ansiedad se han vuelto más comunes hoy en día y aunque no lo parezca también existen los prejuicios sobre estas enfermedades. También hay casos y relatos sobre que es padecerla. Durante la investigación conocí el caso de una de las personas que viven con ansiedad en México. La atención profesional para el joven –a quien me referiré como E por una petición personal- proveniente de una comunidad aledaña a Valle de Bravo tardó cuatro años en llegar.

Empezar un tratamiento

Cuando provienes de una comunidad rural el acceso a cuestiones medicas se puede tornar difícil así que se recurre al pensamiento mágico y a los usos y costumbres. E no estuvo exentó y cuando empezó a tener ataques de pánico y dolores corporales su familia decidió que lo mejor sería tratarlo como suelen hacerlo con muchos problemas en su comunidad y antes de buscar ayuda médica iniciaron los rezos y las limpias que sólo lo agobiaban. Algo que recuerda y en palabras del mismo E le resulta repugnante es el olor a alcohol quemado durante uno de los ya mencionados rituales.

E estaba consiente de que ningún espíritu o chamuco estaba sobre él. El joven mexiquense sabía que lo que le pasaba tenía una explicación y un origen médico. Así comenzó a automedicarse. Cada vez que tenía un ataque tomaba paracetamol que durante mucho tiempo funcionó como un placebo.

La incomprensión sobre la salud mental

Hay análisis a la salud mental en México que demuestran que en nuestro país hace falta apoyo y comprensión sobre el tema. En el presupuesto se refleja la poca importancia que el sector salud le da. Tan sólo 2% va destinado a salud mental. De todo el dinero el 85% va dirigido a instituciones psiquiátricas.

Los psiquiátricos en México también resultan insuficientes. Por regla la OMS indica que deben existir 3.97 psiquiatras por cada 100mil habitantes. En nuestro país eso parece más una sugerencia, en la mayoría de los estados no se llega ni al 1.0, la Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León tienen 18.86, 5.86 y 5.31 respectivamente.

Falta de atención

El Instituto Ramón de la Fuente, tiene una lista de los psiquiátricos alrededor del país. Mientras algunos estados tienen cobertura, en otros sus habitantes se tienen que desplazar para poder recibir terapia o ayuda.

En México sólo existen alrededor de 3800 médicos especializados  en psiquiatría y la mayoría residen en la Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León. Además de que existen 50 hospitales especializados, 35 de ellos son públicos mientras que el resto son privados. En el sector público la Ciudad de México cuenta con 12 de dichas instituciones, mientras que los demás estados de la república tienen de uno a tres, sin embargo Guerrero, Morelos, Querétaro, Quintana Roo y Tlaxcala no cuentan con esta atención. En el sector privado de nuevo es la Ciudad de México la que tiene la mayor cobertura teniendo cuatro hospitales psiquiátricos, seguido por Veracruz con dos, mientras que Durango, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Puebla, Sinaloa. Tamaulipas y Zacatecas, sólo cuentan con uno.

¿Y los costos?

La cuestión económica es un factor influyente en cualquier tratamiento medico. Los tratamientos psicológicos y psiquiátricos no son la excepción. El psiquiatra especialista en adicciones Hugo Cantú y la psicóloga Adriana Flores coinciden en la dificultad que resulta para algunas personas mantener un tratamiento adecuado. Flores se ha visto en la situación de tener que canalizar pacientes con un psiquiatra, sin embargo las consultas privadas, además del transporte resultan un obstáculo para las personas que no cuentan con los recursos económicos suficientes. Cantú ha recibido pacientes de todo el país, sobre todo del sur por la falta de atención. Son personas que llegan a pagar hasta quinientos pesos sólo de pasaje, además de consultas que llegan a estar entre los 800 y los 2mil pesos.

Tabú

En México existe una idea errónea acerca de los tratamientos y padecimientos mentales. María Elena Medina Mora, Directora del Instituto Nacional Psiquiátrico Ramón de la Fuente, explicó que la gente todavía cree que las personas con un padecimiento psiquiátrico son peligrosas o violentas, tienen limitaciones intelectuales, no son funcionales, entre otras cosas.

Imagínate que te rompes la pierna o que te cortaste una mano, ahora piensa que lo único que hacen para ayudarte es decirte que seas positivo o que no pienses en ello, eso le pasa a millones de personas, no sólo en México, también en el mundo. La depresión no se cura siendo positivo o pensando en cosas bonitas, es una enfermedad que necesita tratarse como otras.

Gracias a la televisión se cree que una persona que está bajo el influjo de ansiolíticos o antidepresivos siempre tiene sueño o se encuentra en un estado taciturno. El especialista González Cantú admite que aún hay medicamentos que causan estos efectos pero ahora son menores gracias a las investigaciones que se realizan para crear tratamientos no sólo efectivos, también adecuados.

Salud mental en nuestro país representada en números

 

Los medios

La televisión fue la encargada de posicionar los estereotipos y los estigmas de los padecimientos mentales. Ahora las redes sociales y las nuevas plataformas las que están acabando con esto. Las personas cada vez tienen menos miedo de compartir sus experiencias en la web. Los prejuicios se están rompiendo contando historias.

 

Un trastorno mental no es cosa de ricos, no es algo que pretenda darte estatus, no son una excusa para mantener tranquilos a los niños por las tardes, son enfermedades y deben tratarse como las demás. A final de cuentas, la salud mental es un derecho universal y todos deberían cuidar su cuerpo igual que su cabeza.