Mi prima Samantha dio un suspiro y murió. Se consumió como otra víctima de la incidencia del cáncer. Sobre su buró había una Biblia abierta casi a la mitad y con marcador amarillo estaba subrayado el Salmo 30 versículo 11: “Tú has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi cilicio y me has ceñido de alegría”.

Tatuaje "Fe" en la oreja Sam
Tatuaje de Sam después de superar el primer tratamiento contra el cáncer.

Cáncer: una amenaza real

Romeo de tres años jugaba en el patio de la Iglesia Centenario, donde fue el velorio y donde nos despedíamos de Sam, su madre, a quien nunca más volvería a ver. En unos años Romeo preguntará por ella, querrá ver fotos y videos, querrá recordarla aunque sólo haya vivido con ella tres años, y entonces Romeo llorará la muerte de su madre. Ahora no, no lo entiende, sólo juega.

Sam con su hijo Romeo antes de enfermarse de cáncer.
Sam con su bebé Romeo antes de enfermarse de cáncer

Hace apenas tres semanas fuimos a visitarla, la casa de los tíos estaba adornada con temas mexicanos, ese día era 15 de septiembre y esperábamos ver a toda la familia. Aunque Sam había tenido la fuerza para hacer los arreglos ahora descansaba en su cama.

Lo último que me contó fue una visión que tuvo mientras era atendida por doctores y luego de perder la conciencia en el hospital:

“Estaba sobre un caballo en un campo amarillo, el animal galopaba a toda velocidad y yo me sentía tan sana, no había ningún tipo de dolor, sólo estaba feliz”

Su voz se puso ronca como a punto de llorar y me dijo que aunque lo sabía, no quería morir.

Sam en la playa antes de enfermarse de cáncer
Sam en la playa

Sam no murió de un día a otro, ella comenzó a morir hace dos años. Estábamos con ella cuando sintió un dolor en el pecho y confesó que le costaba trabajo respirar. Era Semana Santa y estábamos en Huichapan, Hidalgo. El doctor de la zona le recetó medicamentos para el dolor y le mandó tomarse radiografías para descubrir el verdadero problema. A la semana siguiente los estudios lo anunciaron: Era cáncer pulmonar.

Sam murió a los 27 años pero no murió por cáncer pulmonar. Murió porque su cuerpo no soportó los efectos de las 25 radioterapias a las que fue sometida. No soportó la infección provocada por el mismo tratamiento que abarcaba desde su lengua hasta su estómago y que por ello le era imposible comer.

Aunque he decidido quedarme con la imagen de Sam en ese caballo, mi memoria no la olvidará a ella pelona en el ataúd con su sudadera rosa. No olvidaré tampoco los gritos de “hasta pronto Sam” “te extrañaremos” que todos emitimos cuando se llevaban la caja.

Sam con "Luna", su caballo favorito
Sam con “Luna”, su caballo favorito

Antes de saber que mi prima estaba enferma, ya conocía a otras dos mujeres con cáncer. La que llevaba más tiempo luchando contra la enfermedad era Kerena de 22 años, e Irasema de 23. Hoy, las tres ya murieron.

¿Qué está pasando con la incidencia del cáncer en el mundo?

En 2012 hubo 8.2 millones de muertes relacionadas al cáncer en el mundo y se previó que los casos anuales de cáncer aumentarían 14 millones en las próximas dos décadas. Cerca de 39,6 por ciento de mujeres y hombres recibirán un diagnóstico de cáncer en algún momento de sus vidas.

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Víctima de la incidencia del cáncer / Foto: Angelo Merendino

Las causas que provocan esta enfermedad se resumen en: vivir en esta tierra. Todo lo que consumimos desde lo que comemos, lo que nos ponemos y hasta lo que nos rodea como máquinas, celulares y aparatos electrodomésticos contienen algunos más que otros “agentes cancerígenos”.

Existen siete tratamientos contra los tumores, cinco de ellos atacan al tumor pero al cuerpo también. Matan células, hormonas y atacan al sistema inmunológico. En el caso de la quimioterapia es envenenar tu cuerpo y el caso de la radioterapia quemarlo.

Efectos de la radioterapia
Efectos de la radioterapia / Foto: Angelo Merendino

Las ampollas por quemadura que Sam tenía en el cuello, su falta de cabello, su flacura, su palidez y su debilidad no las provocó el cáncer que albergaba en sus pulmones, fue en realidad, el tratamiento que muchos doctores se ven forzados a realizar, aunque ni ellos lo aprueben científica y moralmente.

Una encuesta realizada por McGill Cancer Center reveló que más de 75% de doctores en el mundo no aplicarían estos tratamientos en caso de que sus familiares o ellos mismos padecieran esta enfermedad. Aunado a esto, el negocio de estos procedimientos generan para los hospitales e industrias farmacéuticas 200 mil millones de dólares anuales.

Algunas conspiraciones afirman que la cura contra el cáncer ya existe pero que los intereses económicos pesan más que la vida de millones. No lo sabemos. Sam no se enteró, ni los otros miles de millones que murieron por todo tipo de cáncer, como el cáncer en las axilas, en los genitales, en la retina de los ojos, en la nariz, en los dedos y en fin, el cáncer puede darse en todas las partes del cuerpo.

No será normal que pronto todos tengamos algún cercano que haya muerto por la incidencia del cáncer o incluso ser nosotros los enfermos, la verdad es ésta, lector: Tenemos cáncer y morimos con él todos los días.

Morimos con ellos
Morimos con ellos / Foto: Angelo Merendino