Los mexicanos tenemos fama de ser ingeniosos. ¿Qué otra nación convierte una mochila en bocina portátil? ¿Quién instala una cuerda en los taxis como mecanismo para cerrar la puerta? ¿Acaso un preso no mexicano pudo haber construido un túnel kilométrico con ventilación, transporte y amenidades para escapar de un penal? El talento en el país es innegable y vasto. Aunque, hablando de inventos más serios, México enfrenta un grave problema. Sufre de un escape peligroso (y no sólo de presos): una fuga de cerebros.

Según el Índice Global de Innovación (GII), la innovación es el factor central que fortalece y conduce al desarrollo de una nación. La ciencia y la tecnología son actores implícitos en el proceso innovador. También son esenciales en el crecimiento económico de cualquier país.

Naciones como Alemania, Japón y Estados Unidos lideran la lista de mayores inversiones a la investigación científica y tecnológica. Cuentan con cientos de centros especializados y generan miles de patentes al año. El apoyo del gobierno y la inversión privada permiten a estos países obtener importantes reconocimientos.

Estudios del GII han descubierto que la irrupción en ciencia y tecnología ya no es exclusiva de países desarrollados. Las crecientes necesidades sociales han obligado a naciones en vías de desarrollo a aumentar el porcentaje del producto interno bruto (PIB) destinado a la innovación.

Pero el caso de México está muy lejos de destacar en el escenario mundial. La contribución mexicana a la comunidad científica y tecnológica es casi imperceptible. Los recursos destinados al desarrollo de la ciencia y la tecnología son insuficientes para ser aprovechados en investigaciones innovadoras.

En consecuencia, la fuga de cerebros provoca que miles de mexicanos estudien y trabajen en otros países. Además, empresas asentadas en México deben “importar” talento extranjero para cumplir con estándares internacionales.

Fuga de cerebros
Después de la graduación: la fuga de cerebros

Las cifras en México

En México se destinó en el 2015 un porcentaje del 0.43% del producto interno bruto a la inversión en investigación. India invirtió el doble y registró cerca del doble de solicitudes de patentes de las que se registraron en México. En Japón se registró un número de patentes hasta 21 veces mayor al de México.

El Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) detalló en su informe anual que más del 90% del total de patentes en México son solicitadas y otorgadas a extranjeros. Sólo menos del 10% por fue destinado a connacionales.

 

Fuga de cerebros

José de Jesús González, investigador del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP), definió el concepto de fuga de cerebros. Es la migración de personas altamente calificadas, como científicos o técnicos, que afecta el desarrollo de la ciencia y el crecimiento económico de las naciones.

González explica que en 2011 había una población mexicana migrante con alto nivel de educación que ascendía a 866.8 miles. Ésta cifra es la más alta entre los países de América Latina. Los destinos más comunes a los que migró esta población fueron Estados Unidos y Gran Bretaña.

Las principales razones de la fuga de cerebros mexicana son: búsqueda de mejores ingresos, de mejor calidad de vida, falta de oportunidades en campos laborales especializados en México y ofertas atractivas por parte de instituciones extranjeras.

La tendencia de fuga de cerebros va en aumento. En Estados Unidos, el número de mexicanos calificados creció 2.4 veces de 2000 a 2012. Si estos mexicanos permanecieran y trabajaran en México, aportarían 900 millones de pesos al año a la economía nacional.

Fuga de cerebros

Los obstáculos del científico mexicano

Los científicos e investigadores formados en México carecen del nivel de competencias que profesionistas de otros países desarrollan en su ambiente laboral.

El Índice Global de Habilidades califica el talento y capacidad de un país. También mide las competencias internacionales de sus empresas nacionales.

México obtuvo en 2015 una calificación de 5.9. Esto indica que existe, por fuga de cerebros, un déficit de profesionistas cualificados para cubrir puestos de trabajo. Los campos que registran más carencia de profesionales son el automotriz, energético y farmacéutico.

Fuga de cerebros

El reto para evitar la fuga de cerebros

Mientras más presupuesto se invierta en un país a la investigación científica y tecnológica, más patentes se registran. En México, la inversión a este campo sí ha aumentado a través de los años. Esto ha logrado posicionar a México como uno de los países líderes en ciencia y tecnología en América Latina y el Caribe.

Sí se han incrementado los resultados positivos, como el registro de patentes, la matrícula de licenciaturas y posgrados o la cantidad de artículos científicos publicados. Pero también es cierto que miles de científicos e investigadores siguen participando en la fuga de cerebros mexicana.

México no destaca en número de patentes porque el presupuesto invertido no es representativo. La ciencia y la tecnología en México requieren, además de un aumento presupuestal, un compromiso colectivo y permanente. Así, tal vez, el país explotaría su potencial y figuraría como el líder científico y tecnológico que puede llegar a ser.