En la Ciudad de México y principalmente en la delegación Iztapalapa, existe la gran problemática de la escasez de medicamento en el Instituto de Seguridad y ServiciosSociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), en el que 4 de cada 9 pacientes reciben su tratamiento adecuado dependiendo de la enfermedad que presente.

El principal objetivo de esta empresa gubernamental es cumplir con cuatro seguros forzosos: de salud; riesgos de trabajo; retiro en edad avanzada y vejez; e invalidez y vida. Por lo menos el 10% de la población representa estas características, pero basándonos en cuestión de salud, se incluyen acciones de promoción, prevención de enfermedades, tratamientos y control de riesgos.

Este instituto atiende aproximadamente a 11 millones de derechohabientes, de acuerdo a esta cifra no todos los asistentes hacen uso de los servicios, ya que prefieren ir a otros establecimientos para ser atendidos más rápido, por comodidad y porque pueden pagar una dependencia privada.

Vemos el caso de Mayra Sánchez, que cada mes se presenta a su cita para que el médico le administre el tratamiento para su hipertensión arterial y diabetes, por lo regular ella va en las mañanas a la Clínica de Medicina Familiar Iztapalapa 1, cuando concluye su cita con el doctor se dirige a la farmacia, donde se observa que los anaqueles están casi vacíos. Cuando entrega su receta, el trabajador le dice que no hay medicamento del que ella requiere, que en este caso es captopril, metformina y la insulina, asimismo le pide que regrese en 7 días, que probablemente ya haya abastecimiento.

Por lo menos 7 veces al mes acontece esta irregularidad en esta clínica, aunque sabemos que no es culpa de los empleados de la farmacia, porque sólo cumplen con su labor, lo que sí hay por parte de ellos es la discriminación y burla hacia los derechohabientes, pues en ocasiones el paciente reclama en voz alta la incompetencia del servicio, a lo que el trabajador responde con carcajadas e indirectas.

Otro objetivo que tiene esta organización es brindar un servicio eficiente, por lo tanto, se debe contar con las habilidades y los conocimientos apropiados, e igualmente la importancia de dar una atención respetuosa y de calidad por parte del personal, en la que se basa en informar adecuadamente a la gente y hacerlos participar en decisiones vinculadas con la salud.

De esta forma se integran varias propuestas, como: el abasto y buen estado de medicamentos, la evaluación periódica de eficiencia de los proveedores, y la aplicación de buenas tácticas para la repartición de los productos para la salud.

La gente hace llegar sus quejas por medio de un buzón a la dirección médica, pero nunca hay una solución para ellos; y si la hay, argumentan que se arreglará pronto. No obstante, el derechohabiente tiene el derecho de ser atendido cuando esté inconforme y recibir una respuesta por parte de la estancia. De acuerdo a esto, también tiene derecho a disponer de vías alternas judiciales para poder resolver un conflicto con el personal.

El financiamiento del sector público está a cargo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, donde históricamente el que ha salido más beneficiado a esto es el IMSS.

Un problema presupuestal que se muestra en el ISSSTE es cuando la población no derechohabiente requiere de la atención médica, pues genera más gastos que ingresos a la institución. Por lo que los derechohabientes son suplantados por las personas que no se encuentran dentro del servicio.

Según el ISSSTE, el gasto en medicamentos representa el 10% total en materia de salud, de igual modo se compran y consumen los fármacos genéricos intercambiables. Además en 2017, se realizó la propuesta de que haya un incremento de 263 mil 589 millones de pesos.

El desabasto también surge por factores operativos que limitan la repartición a los almacenes, como la tardanza por el recorrido vía terrestre, pero no justifica al 100% que siga esta inconformidad.

Por consiguiente, la gestión está basada en mejorar la calidad saludable del público, enfocándose en sus diagnósticos para llevar un tratamiento adecuado, pero no es cumplida correctamente, pues la escasez de fármacos no permite que se realice bien este trabajo.

El dentista Carlos Coto de la Unidad 1 Iztapalapa explica que:

“A veces no hay material suficiente para poner una simple amalgama. Los pacientes se enojan porque deben regresar después. Me echan la culpa, yo sé que no la tengo del todo, porque yo también exijo que se tenga el material completo para evitar conflictos como este”.

Eduardo Cruz, residente de la especialidad en odontología, pero del Hospital Zaragoza, afirma que:

“Siempre debe haber material para trabajar, sino debemos comprarlo con nuestro dinero, para que no nos regañen. Lo que sí hace falta y mucho es el medicamento”.

En la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, destaca que un 13% de la población que asiste al ISSSTE, no considera volver a un establecimiento como este por su mal servicio, la conducta del personal y la deficiencia de medicamentos.

También, datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares, señalan que un aproximado de 66% de los mexicanos compra su medicina en farmacias independientes a un servicio social.

La paciente Carmen Quintero declara que:

“Cada vez que vengo, nunca hay medicamento del que necesito, o siempre falta que me entreguen uno, o dos. Prefiero surtir mi receta completa y sin batallar a farmacias privadas. Sí sale más caro, pero es mejor”.

Otro propósito general que tiene el ISSSTE es mejorar las condiciones de atención, modernizar sus sistemas para que los usuarios se sientan satisfechos con la labor de esta organización. Rosario Gómez, derechohabiente del centro señala que:

“Sólo tienen la intención, pero yo no veo ningún cambio, no mientras he requerido del servicio”.

La responsabilidad de un sector salud es cumplir con todas sus obligaciones, en las que se debe encargar por el bienestar y vitalidad de la gente, médicos contratados por este sector, deben tener conocimiento de cualquier padecimiento para cada paciente, desde realizar el diagnóstico como terminar su recuperación y/o tratamiento a seguir (en dado caso que el pensionado lo pida).

Las enfermedades más comunes que se presentar en la Clínica de Medicina Familia Iztapalapa 1, son las crónicas, como la diabetes, hipertensión, asma, migraña, osteoartritis, entre otras, en su mayoría requieren de tratamientos costosos. Según Mayra Sánchez derechohabiente del servicio dice que:

“Yo padezco de la hipertensión y la diabetes, pues es obvio que necesite todos mis medicamentos. No me queda de otra que comprar la captopril o la metformina en una farmacia, el problema para mí es conseguir la insulina porque hay de muchos tipos, si no me la inyecto, comienzo a marearme. Hay veces que un mes sí me la inyecto y un mes no, por la falta que hace en la farmacia”.

Cabe señalar que el sector público es el encargado de brindar a la sociedad (principalmente a los que no cuentan con recursos económicos estables), centros de salud, hospitales, al mismo tiempo incluye al ISSSTE que prácticamente fue creado para los trabajadores que estén y hayan estado en un establecimiento del gobierno. Por otro lado, la autoridad también cubre algunos gastos, pero en sí, los empleados son los que pagan contribuciones.

Regularmente los que recurren a las instalaciones son personas de la tercera edad que trabajaron en una institución del gobierno, por lo que tienen “derecho a un seguro social” (cotizaron al ISSSTE cada mes), de igual modo los familiares de derechohabientes acuden, para exigir este “privilegio”. Margarita López que padece de diabetes tipo II dice que:

“No puedo pagar para ir con un doctor que cobra la consulta, me saldría como en 250 pesos y luego comprar el medicamento, serían otros 250 o hasta más. Prefiero aguantar hasta que haya, no me queda de otra”.

Por otro lado, según el artículo 4 en el cuarto párrafo de la Constitución General de la República indica que toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La Ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución.

De esta manera el artículo 27 de la Ley General de Salud se refiere a los efectos del derecho a la protección de la salud, que se estima como servicios básicos de salud, así como la disponibilidad de medicamentos y otros insumos esenciales para la salud.

Debería cumplirse esta normativa para que cada ciudadano que solicite el servicio reciba el medicamento y tenga acceso a ellos más rápido, y que se mantenga constantemente.

De esta manera se incluyen las vacunas como medida de prevención que ha permitido la mejoría en la salud y en la calidad de vida de cada persona.

Una estadística elaborada por Instituto de Salud Pública de México, afirma que el 50% de los pacientes reciben el surtimiento de su receta al 100%; el 34% de los pacientes recibieron el 50% del medicamento recetado por su médico y el 16% de los derechohabientes se fue sin ningún fármaco, y por lo dicho anteriormente, no había en existencia ninguna de las sustancias que administraban los médicos, al mismo tiempo los empleados lo ofrecieron en ocho, 15 o 30 días.

A partir de esto, se tiene como consecuencia la venta ilícita fuera y dentro de las clínicas u hospitales, por consecuente se presenta el famoso robo hormiga por parte del personal en general, quienes son los que ofrecen los medicamentos. También puede que los mismos pacientes que ya no ocupan dicho fármaco lo brindan.

Se supone que las cajas de los medicamentos tienen sellada una leyenda del sector salud en la que se prohíbe su venta, pero por razones del “cuidado de salud” de cada persona rompen con estas normas. Para poner otro ejemplo parecido se incita al negocio de medicina falsa, y para saber identificarla se debe revisar que tenga: el número de lote, fecha de caducidad, registro sanitario u otros datos indelebles; sello de seguridad y diseño en productos que ostenten nombre y marca.

Alberto Jiménez, ha sido testigo de esta conducta, pues a él le han ofrecido frecuentemente medicina a un precio relativamente barato.

“La verdad yo no compro nada de lo que me ofrecen, hacen que haya más corrupción, aunque lo hagan a escondidas y no dejan que el ISSSTE cumpla con su obligación”.

Toda la sociedad tiene el derecho a la salud, sobre todo de buena calidad y ser asegurado por el Estado, pero éste no cumple con las obligaciones que le corresponden, lo cual se convierte en una contrariedad con relaciones sociales, políticas y éticas. Por lo dicho anterior, México es un país tercermundista en el que las enfermedades siguen en aumento.

Hospital Zaragoza 

En el Hospital Zaragoza sucede lo mismo con la entrega de los fármacos hacia los asistentes. El odontólogo, Javie Uribe, menciona que:

“Me ha tocado que después de hacerle cirugía maxilofacial a los pacientes, y les prescribo los medicamentos que deben tomar, regresan disgustados para avisarme que no hay en la farmacia del hospital, cuando es así les receto otra cosa”.

A veces la gente por no hacer fila en las farmacias de las clínicas y hospitales, y ahorrarse la discusión con el personal de la farmacia, se auto-medican con las sustancias que tiene en casa o por recomendaciones, esto conlleva a otro enigma. Auto-medicarse implica jugar con la salud de uno mismo, debido a que no se sabe si de verdad está enfermo de gripa o tos, del estómago, o de otro padecimiento; sobre todo si se consume antibiótico, si el individuo se lo administra sin la autorización de un médico, puede que no lo necesite porque no tiene infección o la tiene pero no cumple con un tratamiento completo, de esta forma provoca que la bacteria se vuelve más resistente y solicite de otro antibiótico más potente.

Atención en el ISSSTE

Por otra parte al usuario le gusta ser atendido de forma enérgica, que se enfoque en entenderlo y explicarle cualquier duda o situación que tenga, además saberle informar de cualquier servicio de salud. el doctor Jesús Peregrina de la Clínica de Medicina Familia Iztapalapa 1, dice que:

“Me parece una falta de incompetencia por parte del ISSSTE que no haya medicamento para los pacientes. Los directivos no saben la necesidad de la gente y en qué situación económica o física están por eso vienen a esta institución”.

Anteriormente, a la falta de medicamento, los encargados otorgaban a los pacientes un pase para dirigirse a otro centro de salud en el que se les proporcionaba el fármaco. Pero en la actualidad ya no sucede así; se tienen que esperar a la llegada de éstos.

Por lo regular la vigencia de cada receta dura un mes para poder ser cambiada por medicamento, pero cuando no hay abasto el derechohabiente tiene que volver a sacar cita con su doctor para que actualicé la prescripción, de esta forma el personal de la farmacia se las aceptará.

Los pacientes y algunos médicos se quejan con los encargados de cada clínica, es decir, con los directivos que no hacen nada, por ejemplo el director de la Clínica de Medicina Familiar Iztapalapa 1 nunca está, “está ocupado” o nunca puede atender a la gente.

Una cuestión importante sobre la falta de fármacos, es que la autoridad reaccione de acuerdo a lo que está ocurriendo y no sólo en la Ciudad de México, también que se emplee en varios estados del país, donde es detestable ver que existe la complicidad y corrupción entre los mismos empleados.

Es necesario recalcar que el Estado tiene el compromiso de inspeccionar el cumplimiento de que todos los derechos a la salud se lleven a cabo adecuadamente, a su vez hacer a un lado los intereses personales.