Agradecemos a las deidades que don Mario Vargas Llosa sepa un montón de cosas sobre las desventajas del sexo en nuestros días y que nos comparta su inigualable prosa para iluminarnos al respecto, aunque el precio a pagar sea que nuestro rostro entristezca paulatinamente luego de que el autor nos muestre también cómo va cambiando –o más bien, cómo se va banalizando, adulterando, deteriorando y tergiversando– el concepto de “cultura” (por culpa de un horrible monstruo llamado posmodernidad).

Por eso es inevitable que uno se sienta incluso deslumbrado por este ganador del Premio Nobel de Literatura 2010, que usa magistralmente su pluma de forma que toda la primera parte de su obra La civilización del espectáculo, no sólo evita ser un simple prólogo, sino que además se convierte en una irresistible promesa con referencias a las páginas futuras que finalmente nos explicarán y fundamentarán por qué la alta cultura es la que tiene la palabra final en torno a todos los temas habidos y por haber, incluyendo –por supuesto– lo que es y lo que no es estético, lo que es y lo que no es animal, o banal, o vulgar, y todos los adjetivos que olvidemos mencionar. Por eso mismo, aquí en El Mexiqueño, no podemos terminar el año sin antes rescatar con un poquillo de ironía:

5 grandes desventajas del sexo en nuestros días, según don Mario Vargas Llosa (en su faceta de sexólogo).

1. La desaparición del amor y la imaginación (o sea, el sexo light)

Es el momento en que el autor peruano-español nos ilumina semánticamente y nos recuerda que:

«… en el mundo occidental ha habido progresos con la aceptación de las uniones libres, la reducción de la discriminación machista contra las mujeres, los gays y otras minorías sexuales que poco a poco van siendo integradas en una sociedad que, a veces a regañadientes, comienza a reconocer el derecho a la libertad sexual entre adultos. Ahora bien, la contrapartida de esta emancipación sexual ha sido, también, la banalización del acto sexual, que, para muchos, sobre todo en las nuevas generaciones, se ha convertido en un deporte o pasatiempo, un quehacer compartido que no tiene más importancia, y acaso menos, que la gimnasia, el baile o el fútbol. Tal vez sea sano, en materia de equilibrio psicológico y emocional, esta frivolización del sexo, aunque debería llevarnos a reflexionar el hecho de que, en una época como la nuestra, de notable libertad sexual, incluso en las sociedades más abiertas no hayan disminuido los crímenes sexuales y, acaso, hayan aumentado. El sexo light es el sexo sin amor y sin imaginación, el sexo puramente instintivo y animal. Desfoga una necesidad biológica pero no enriquece la vida sensible ni emocional ni estrecha la relación de la pareja más allá del entrevero carnal; en vez de liberar al hombre o a la mujer de la soledad, pasado el acto perentorio y fugaz del amor físico, los devuelve a ella con una sensación de fracaso y frustración» (Vargas Llosa 2016, 52).

¿Interesante, no? Aunque lo estaría aún más si don Mario también nos explicara:

  • ¿Por qué el sexo en nuestros días decae necesariamente en categorías como banal, frívolo y light, según la frecuencia y/o la forma en que tiene lugar?
  • O, ¿por qué se supone que esta libertad sexual tendría que seguir un cometido “más allá del entrevero carnal” que él establece?

2. La desaparición del erotismo (o sea, el triunfo del sexo fácil)

Es el momento en que don Mario nos cuenta una historia desgarradora:

«El erotismo ha desaparecido, al mismo tiempo que la crítica y la alta cultura. ¿Por qué? Porque el erotismo, que convierte el acto sexual en obra de arte, en un ritual al que la literatura, las artes plásticas, la música y una refinada sensibilidad impregnan de imágenes de elevado virtuosismo estético, es la negación misma de ese sexo fácil, expeditivo y promiscuo en el que paradójicamente ha desembocado la libertad conquistada por las nuevas generaciones» (ibid: 53).

¿Debemos suponer entonces que “ese sexo fácil, expedito y promiscuo en el que paradójicamente ha desembocado la libertad conquistada por las nuevas generaciones” no podría ser también artístico?

3. La desaparición del misterio (o llamémosla presagio número 1)

Se trata de una aclaración en primera persona, acompañada de un temor alarmante:

«No tengo el menor reparo moral que oponer a la iniciativa El placer está en tus manos de la Junta de Extremadura. Reconozco las buenas intenciones que la animan y admito que, mediante campañas de esta índole, no es imposible que disminuyan los embarazos no queridos. Mi crítica es de índole sensual y sexual. Me temo que en vez de liberar a los niños de las supersticiones, mentiras y prejuicios que tradicionalmente han rodeado al sexo, los talleres de masturbación lo trivialicen aún más de lo que ya lo ha trivializado la civilización de nuestro tiempo de tal modo que acaben por convertirlo en un ejercicio sin misterio, disociado del sentimiento y la pasión, privando de este modo a las futuras generaciones de una fuente de placer que irrigó hasta ahora de manera tan fecunda la imaginación y la creatividad de los seres humanos» (ibid: 106-107).

Es que la masturbación se supone que sea un ejercicio misterioso (porque sólo dicho misterio es lo que le provee de sentimiento y pasión). Por eso los talleres de masturbación evidentemente terminarán ocasionándonos un extraño tipo de necrosis en una porción de nuestro hemisferio derecho del cerebro (justo aquélla que irriga de manera tan fecunda nuestra imaginación y creatividad).  Y agárrense porque todavía hay más…

4. La desaparición de la intimidad, los ritos privados, la discreción y el pudor (o llamémosla presagio número 2)

Desde un panóptico bien alto, el señor Vargas Llosa nos comparte que:

«La masturbación no necesita ser enseñada, ella se descubre en la intimidad y es uno de los quehaceres que fundan la vida privada. […] destruir los ritos privados y acabar con la discreción y el pudor que, desde que la sociedad humana alcanzó la civilización, han acompañado al sexo no es combatir un prejuicio sino amputar de la vida sexual aquella dimensión que fue surgiendo en torno suyo a medida que la cultura y el desarrollo de las artes y las letras iban enriqueciéndola y convirtiéndola a ella misma en obra de arte» (ibid: 107-108).

O sea que el adelanto, la discusión, el desarrollo, la aclaración, la ampliación y el perfeccionamiento de conocimientos “innecesarios” –como los abordados en los talleres de masturbación– nos llevará a una especie de quirófano donde se nos amputará nuestra vida sexual, lo cual nos hará perder la facultad de hacer arte y literatura. Sí, linduras: necrosis cerebral (hemisferio derecho), amputación de la vida sexual y aún nos falta un presagio más…

5. La desaparición de las alcobas (o llamémosla presagio número 3)

Se trata, sin duda, de uno de los oráculos más preocupantes:

«Sacar al sexo de las alcobas para exhibirlo en la plaza pública es, paradójicamente, no liberalizarlo sino regresarlo a los tiempos de la caverna, cuando, como los monos y los perros, las parejas no habían aprendido todavía a hacer el amor, sólo a ayuntarse» (ibid: 108).

O sea que con los talleres de masturbación uno sacará el sexo de la alcoba pa’ exhibirlo en la plaza pública, y luego uno dejará de comportarse sexualmente como un individuo de la especie homo sapiens sapiens. Esperen… entonces la vida sexual no quedaría del todo amputada, ¿cierto?

Decía Albert Einstein que “si no puedes explicar algo de forma sencilla, es que no lo has entendido bien” y aquí en el El Mexiqueño nos gusta pensar que dicha frase debería ser contundentemente esgrimida hacia aquellos autores reconocidos por sus faenas intelectuales. Decimos que “nos gusta pensar” porque en la vía de los hechos carecemos de elementos para afirmar que el escritor, político y periodista Jorge Mario Pedro Vargas Llosa incurre en lo que dice la conclusión einsteniana; sin embargo, allí donde 214 páginas no parecen suficientes para sustentar esas 5 grandes desventajas del sexo en nuestros días, nos queda todavía la esperanza de que algún amante, docente, especialista, película, obra de arte, programa de radio o de televisión, o algún material académico o periodístico, lleguen al rescate, ¿no lo creen?

Sabiendo que el análisis profundo de estos temas requiere de una generosa reserva energética, esperamos no haberles dejado demasiado extenuados con este con este texto.

Bibliografía

Vargas Llosa, Mario. 2016. La civilización del espectáculo. Ciudad de México: Penguin Random House.