El cruel destino de los cuerpos que nadie reclama…

 

Un cadáver aparece en una calle cualquiera de la capital del país, la enorme Ciudad de México. Es víctima de un accidente vial, nada raro para una urbe que genera más de 900 desastres automovilísticos que dejan algunos cuerpos.

Algunas personas lo tratan de identificar. La señora religiosa le deja una veladora que compró en alguna miscelánea de la zona. Otro considerado cubre el cuerpo con una sábana.

Los policías de las patrullas aledañas que van llegando tratan de mantener a raya a los fotógrafos y periodistas curiosos y esperan.

Los órganos de estos cadáveres podrían salvar muchas vidas.

Antonio N., que trabaja como perito desde hace seis años para la Procuraduría General de Justicia de la CDMX, hará su trabajo: él sí podrá fotografiar al muerto que ahora descansa –para siempre– en el piso.

Buscará en su cuerpo alguna identificación; palpará el cuerpo para saber si fue un accidente y el tipo de accidente, así como buscará heridas de bala o algún objeto punzocortante; tocará de puerta en puerta para saber si alguien sabe algo y después de terminar su trabajo.

Un fiscal le dirá cuando acaba y el cuerpo anónimo se meterá en una bolsa para  transportarlo al Ministerio Público más cercano que cuente con anfiteatro para depositarlo.

Esto lo hace de cuatro a cinco veces al día.

Ya cuando el cuerpo se encuentra en el anfiteatro habrá un médico que lo acomoda junto a otros. Le quita la ropa y guarda sus pertenencias en una caja que trae escrito el número de averiguación previa y todo lo que contenga se irá a la Dirección Ejecutiva de Administración de Bienes Asegurados de la Procuraduría, donde quedarán hasta que algún juez las necesite para la resolución.

Después inicia una revisión, se hace un expediente el cual se mandará al Servicio Médico Forense y ahí se hará una necropsia para que se decida la causa de la muerte.

Una vez emitido esto se comunicará al MP y ya ellos decidirán que se hace.

 

En la SEMEFO hay más de 250 cuerpos que nadie reclama

Eduardo Guerrero, es uno de los técnicos que tiene el Instituto de Ciencias Forenses.

─ ¿Qué es a lo que te dedicas aquí en el SEMEFO?

─ Pues aquí mis compañeros y yo tratamos de ver la causa de la muerte, la identidad del cadáver. Luego se hace una descripción detallada de las heridas que tengan los cadáveres, vemos sus dientes, lunares, tatuajes y demás. Ya analizada la averiguación previa comenzamos a hacer la necropsia.

─ ¿Qué capacidad hay para albergar los cuerpos?

─ 200 pero hemos llegado a tener hasta 250 cuerpos, ahí apilados unos sobre otros en los refrigeradores.

─ ¿Qué tiempo es el que tienen que estar aquí antes de mandarlos a la fosa común?

─ Tienen hasta 21 días para que vengan los familiares a reclamarlos, pero también han llegado a estar hasta dos meses debido a que el MP mantuvo la orden debido a una investigación.

─ ¿Qué pasa con la gente que no puede pagar un funeral o un traslado?

─ Son una de la parte que se va a la fosa común, luego viene gente nada más para identificar a su muerto y se va debido a eso mismo. Es todo un problema morirse, los tramites y permisos son algo cansado.

Los gastos del traslado, lo sanitario, para exhumar, para inhumar, lo del panteón, la funeraria, la declaración, la necrocirugía, etc. En sí para que tu familia no sufra de problemas se tiene que dejar como 40 mil pesos y eso ahí para algo decente.

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Cortesía: México Quadratin

“En la Ciudad de México se tiene que inhumar un cuerpo dentro de los primeros 12 meses, después de ello tendría que ser un juez civil el que le ordene al Registro Civil que lo inhumen”

─ ¿Cada cuándo van a la fosa común? ¿Cuántos cadáveres se llevan?

─ Pues cada fin de semana, normalmente. Y son de 15 a 20.

─ ¿Dónde está la fosa común?

─ En el panteón civil Dolores, pero no creas que vas a llegar y verás un hoyo lleno de cuerpos, se les entierra y se lleva un registro por si llegan a aparecer los familiares para que lo exhumen.

─ ¿Y cuántos cadáveres mandaron el año pasado?

─ Desconozco la cantidad, pero yo habré traído unos dos mil en el tiempo que llevo trabajando.

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En el primer trimestre de 2017 se han efectuado 2579 trasplantes, no obstante, hay casi 21 mil 500 de personas en fila de espera de un órgano, que van desde córnea, riñón, hígado, hasta corazón y pulmón. Esto significa un progreso, ya que cinco años antes la donación consistía en tres por cada millón, ahora está en cinco millones por millón.

Sale a vertiente otro problema: ¿habría alguna manera de utilizar los cuerpos que nadie reclama y que terminan en la fosa común para donaciones o para la investigación médica en México?

José Antonio Casales, que es parte de la Dirección de planeación, enseñanza y coordinación nacional del Centro Nacional de Trasplantes responde que todo es más que nada en los mitos que giran alrededor de esto.

─ José ¿Por qué crees que la donación de órganos en México esta tan mal?

─ Uno de los factores que más me ha tocado atender en la campaña a la promoción de la donación es que mucha gente piensa que estar como candidato o el registro tiene un costo, otro es el temor al uso que se le dé, ya que también se piensa que se van a comercializar los órganos.

Y hay otros casos en donde se piensa que solo por morir y sin ningún registro se donan los órganos y por ultimo están las razones religiosas en donde se piensa que el cuerpo se va a mutilar o que va a quedar incompleto o con cicatrices permanentes por más que esto ya no le importe al cuerpo.

─ ¿Por qué de la gente que se va a la fosa común o que nadie reconoce se toman sus órganos?

─ En primera porque eso está prohibidísimo, por más que nadie los reconozca y eso está estipulado en la Ley General de Salud. En el artículo 319 se menciona como ilícito y como delito extraer los órganos o tejidos si la persona no lo deja estipulado y si no lo menciona en vida se da como facto que nunca quiso.

En el 324 se menciona que se podrá hacer trasplantes siempre y cuando lo acepte la pareja o la descendencia y si el occiso en vida deseo que así fuera.

Por otro lado también está el tiempo, tengo entendido que los cuerpos pasan cierto tiempo en la morgue y en ciertas condiciones que no son las que se requieren, la mayor parte de los órganos donados, son de gente que muere en su casa o en el hospital y de los que ya estaban en el sistema y de esta manera poder darle un trato digno a los órganos.

─ ¿El tráfico de órganos es un problema en México?

─ Entre las cosas que también promovemos esta la conciencia ética y se enseña que no se debe de tener un interés económico, en cuanto a las personas que ya fallecieron no se ha dado hasta donde se sabe ningún caso, tampoco se ha denunciado algún caso.

Sin embargo, en con los pacientes vivos se sospecha que sí puede haber, es por eso que se han hecho convenios con dependencias como Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios  y con la Procuraduría General de la República.

Por otra parte también hay programas como el de donación de cuerpos, Siembra el futuro, de la Universidad Nacional Autónoma de México, que lo conforman distintos académicos y estudiantes para el avance de las ciencias forenses en México.  Diego Medina, uno de los encargados de dicho programa comenta algunos problemas que se manejan:

─ Esos cuerpos son para fines de investigación y los podemos solicitar gracias al convenio que existe con el Tribunal Superior de Justicia, pero no todos nos sirven, por ejemplo los que están en pedazos o sin miembros.

También se requiere concientizar a las personas para por su propia cuenta lo hagan.

Hasta ahora contamos con 250 personas que están dispuestas a donar su cuerpo para la investigación y de esta manera se puedan desarrollar nuevos métodos quirúrgicos, estudiar enfermedades y la creación de nuevos aparatos.

Esta iniciativa lleva mucho tiempo, pero la hemos estado promoviendo para que se quite la idea de que por estar inscrito, tanto en este programa como el de donación de órganos, se les querrá matar solo para abrirlos y aprovecharse de su cuerpo, de igual manera muchos piensan que se les dará una retribución económica, cuando esto es por simple altruismo

─ ¿Cómo puede ser posible que haya gente que piense en eso y no en los avances que se pueden llegar a generar?

─ Cabe señalar que tampoco aceptamos todos los cuerpos, hay unos con características más específicas que se requieren. Al fallecer se tiene que notificar la causa de muerte y sí nos sirve lo tomamos, tampoco es como que todo lo que llegue lo usemos.

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La muerte es algo intrínseco al ser humano y la conciencia es algo que tarda. También los cementerios sufren de sobrepoblación. En la Ciudad de México hay 119 cementerios públicos y privados. En algunos ya es imposible que entren más muertos: el 60% de los sepulcros son de perpetuidad y el 40% ya están olvidados.

Para 2014 quedaban 71 000 tumbas, ya para el 2016 había solo 50 000 disponibles, a pesar de que se exhuman 25 000 tumbas al año y se haga la reutilización de las tumbas.

Cortesía: EL Heraldo de San Luis Potosí

Algunas de las acciones que ha tomado el gobierno ha sido modificar el Reglamento de Cementerios del Distrito Federal señala que “la exhumación de los restos áridos de un niño o de una persona adulta se realizará a los siete años de la inhumación del cadáver”, que es el tiempo en que tarda un cuerpo en descomponerse y quedar, en su mayor parte, puro hueso.

Si ya pasó el tiempo de resguardo se saca al cadáver del ataúd y ahí ocurre de dos: se contacta a los familiares que pueden pasar por los restos óseos y de no encontrar a algún contacto se volverán a sepultar, solo que ahora en una bolsa.

Ignacio Ramírez, trabajador de la funeraria Grossman, plática que la venta de servicios funerarios ha ido en picada, no obstante, los servicios de cremación ha tenido un incremento.

“La gente ya ni compra ataúdes, piden que se transporten de inmediato y ya nosotros solicitamos al Ministerio Publico un documento que se llama ‘No inconveniente’ que es cuando se quiere cremar un cuerpo y así hacer más eficaz lo que nuestros clientes quieren”.

─ ¿Por qué crees que la gente ya prefiere la cremación?

─ Porque es un proceso mucho más rápido y más barato, como te digo, muchos ya ni compran ataúdes, y la pura cremación sale entre tres mil y cuatro mil pesos, dependiendo el tipo de cuerpo.

─ ¿Cuál es el proceso de incineración?

─ Los cuerpos se meten de 45 minutos a 2 horas en un horno que en un inicio está a 500 grados centígrados y conforme pasa el tiempo llega a unos 1000 grados y se deshace fácilmente hasta el tejido muscular y gran parte de los huesos. Cuando salen se van a la trituradora, y ahí depositamos algunos restos que generalmente son los dientes y los terminamos de moler.

─ ¿Cree que la solución para la sobrepoblación de cuerpos humanos, tanto en la fosa común, como en algunos cementerios sea la cremación?

─ Podría ser una opción, pero para el gobierno no sería viable, porque esa iniciativa tendría que ser de ellos, pero resulta muy cara, es más fácil gastar en transporte y gasolina que en el gas que se gasta, ahora imagina, todos los cuerpos que son. Quien sabe que pase, por el momento sólo queda disfrutar de lo que nos queda y cuando pase pues ya será el problema de los vivos que tal vez piensen igual que yo.