La estación Cuatro Caminos de la línea dos —azul— del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STCM) es también conocida como “Toreo”, debido a que el Toreo de Cuatro Caminos (antes denominado Plaza de Toros) flanqueó sus alrededores hasta 2009, cuando fue demolido para dar paso a una plaza comercial.

Sin embargo, la estación y su paradero —oficialmente denominado centro de transferencia modal, Cetram— también son conocidas por presentar uno de los mayores índices de delincuencia y violencia de la red del Metro; cuatro caminos que forman las rutas de nadie.

toreo cuatro caminos antes

Toreo Cuatro Caminos / Imagen: Compañia Mexicana Aerofoto

“Laberintos de la muerte”

Cuatro Caminos ocupó el tercer lugar de las estaciones con mayor afluencia, luego de Pantitlán e Indios Verdes, durante los últimos tres trimestres de 2015 (abril-diciembre), de acuerdo con las cifras oficiales de la Secretaria de Comunicaciones y Transporte (SCT). Un promedio de 500 mil usuarios transitan a diario, y según una estimación de la Secretaria de Seguridad Ciudadana (SSC), en 2013 al menos cinco asaltos se cometieron al día.

El comercio informal, una red semi fija de más de mil puestos ambulantes, y los juegos de apuestas que imperan en la estación, forman los “laberintos de la muerte”, apodo que los usuarios ha dado al paradero. Y es que, para muchos, es difícil salir de allí con todas las pertenencias con las que se ingresa. Toparse con algún ladrón que porte una navaja, pistolas de juguete o armas de fuego verdaderas se ha vuelto moneda común.

De acuerdo con la asociación civil El Poder del Consumidor, el 80% de los usuarios de este Cetram han sido víctimas de robo. Los testimonios han llegado a las redes sociales. En una página (no oficial) de Facebook de la estación se leen historias como ésta:

Un hombre me dijo que si no quería jugar el famoso juego llamado “la pelotita” que lo ayudara poniendo mi dedo en una tapita, como yo sé que todo eso es una estafa y que ya es trato entre ellos me negué, le dije que no tenía tiempo y pues en eso ya me iba cuando el otro hombre me jaló me dijo que me calmara y me agarró del brazo, y pues yo les dije que no traía dinero para jugar que me dejarán ir, como venía de la escuela me jalaron mi mochila me la abrieron y me sacaron $1200.00 de mi colegiatura de la Universidad.

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Cuatro Caminos / Foto: Alx EnAs, Flickr

Te abrazo, te asalto

Una de las modalidades más conocidas que utilizan los malhechores para cometer el atraco  se conoce como el abrazo-asalto, que consiste en hacerse pasar por un amigo o conocido de la víctima. Pedro, un usuario que pasa a diario por los pasillos de la estación cuenta al El Mexiqueño:

Te abrazan afectuosamente como si fueran tus grandes amigos y te dicen al oído que bajo la chamarra traen navajas o pistolas para que les des dinero, joyas o el celular.

El Cetram de Toreo es un mundo dividido por las letras. Y cada una puede determinar la salvaguarda de los transeúntes. Las salidas que van de la “A” a la “K” son tierra de nadie, olvidadas de la vigilancia policíaca. No obstante, las rutas que continúan el abecedario cuentan con mayor vigilancia.

“Clientes frecuentes” en Cuatro Caminos

Una vez librados los pasillos sombríos de las salidas, el transeúnte debe enfrentar la posibilidad de que sea asaltado dentro del transporte público que sale del paradero hacía Naucalpan, Chapultepec, Azcapotzalco y Tacuba. Pedro lo sabe bien: en 2015 lo asaltaron seis veces: cuatro en los laberintos y dos en el trasporte público:

Ya somos varios los clientes frecuentes, por lo menos conozco otras cinco personas que han sido asaltadas al menos dos veces al año.

metro cuatro caminos operativo

Operativo Pasajero Seguro, realizado en 2014 / Foto: Cuartoscuro.com

De acuerdo con Esteban, chófer que cubre la ruta Toreo–Naucalpan, el modus operandi más común de “las ratas” (así llama a los asaltantes) consiste en esperar a que se llenen los camiones en el paradero, y ya sea allí mismo o a los pocos minutos de que éstos han iniciado su recorrido, realizan los asaltos a mano armada, recolectando los objetos en bolsas de plástico negras.

Hay muchos chóferes que ya están apalabrados con los asaltantes e incluso les dan pitazo cuando ven que sube mucha gente; a cambio, los rateros les dan una parte de lo que roban. Pero en mi caso, como muchos otros compañeros,  nos tenemos que aguantar y no podemos hacer nada porque la mayoría de las veces también a nosotros nos amenazan y casi siempre traen pistolas. Ni cómo defendernos, además los pasajeros se asustan más cuando alguien pone resistencia.

El caso de Esteban se suma al de los usuarios que han sido asaltados o intimidados en Cuatro Caminos, muchos de los cuales tienen que atravesar ese laberinto de pasillos para llegar a sus trabajos, hogares o escuelas. Algunos pueden ignorar la ruta, otros no, alzan la voz a través de las redes sociales para ser escuchados en una ciudad en la que 74% de los usuarios considera que la delincuencia en el transporte público ha aumentado.

Cuatro Caminos, una ruta donde la delincuencia es ley:

No vuelvo a pisar cuatro caminos jamás, me querían secuestrar y según los policías esa no era su área, ya todo ahí es puro trueque, la gente que tiene sus puestos ahí me dijeron que esas personas les cobran represalias para no hacerles nada y que a los policías les dan dinero para que no les digan nada.

encuesta sobre transporte publico poder del consumidor

Encuesta sobre transporte en la Ciudad de México / Poder del consumidor

 

Por: Regina Mendoza (reg_cucurumbe) / Antonio Pina Manzano