La violencia en nuestro país ya es casi tema cliché. Que la guerra contra el narcotráfico, que los levantados, que las balaceras, que los colgados en los puentes y las fosas clandestinas llenas de cadáveres sin identidad. La razón de la normalización de la violencia y del estilo de vida mexicano es el saber que estas cosas pasan siempre; ya no es novedad. Sin embargo, estos actos criminales están caracterizados por que ocurren siempre en puntos del país que son considerados ”focos rojos”; lugares con problemas de pobreza donde la delincuencia ha tomado el papel de la autoridad de la que nadie puede escapar. Pero esta normalización ha permitido que la plaga delictiva haya logrado invadir lugares que antes considerábamos como seguros o buenas zonas para vivir. Aquí es donde la paz y tranquilidad de Ciudad Satélite y sus alrededores ha sido destruída abruptamente.

El nuevo caos de Ciudad Satélite

No voy a decir que El Bronx siempre haya sido el Edén para los pertenecientes a la clase media-alta. Delincuencia siempre ha habido, pero digamos que en un nivel aceptable; no pasaba de asaltos a transporte público y a los peatones a altas horas de la noche, robo de automóviles y en casos muy extremos el secuestro de algún riquillo que vivía en una casa muy ostentosa. Mis padres me enseñaron a temerle a la delincuencia que pululaba en las calles del entonces Distrito Federal y a caminar a mis anchas en los alrededores de Lomas Verdes.

Las Torres de Satélite: emblema de Ciudad Satélite
Ciudad Satélite en 1957: el inicio de la burbuja de felicidad / Imagen: renegado.com.mx

Nota importante para aclarar: cuando nos referimos a Satélite  no sólo hablamos de esta extraña colonia (si es que se le puede llamar así) si no a sus alrededores: Lomas Verdes, Vista del Valle, Echegaray, La Florida, Boulevares, Paseos del Bosque y una parte de San Mateo. La cultura colectiva ha encerrado a estas tres zonas bajo el mismo nombre.

Sin embargo, la maldad que parecía contenerse en otros municipios del estado terminó por cruzar las fronteras y reventar nuestra burbuja de felicidad.

Golpe a la realidad

Nadie sabe exactamente cuando empezó la violencia en Ciudad Satélite, pero entró de manera ruidosa y violenta. Para empezar, de manera vertiginosa los índices de feminicidios comenzaron a aumentar.

 El Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres muestra un total de 12,950 casos de agresión contra mujeres en el Estado de México desde 2012, cuando empezó a reunir datos, aunque no especifica si estos actos de violencia resultaron en homicidio.

Según un artículo de la revista Forbes, lo que sí se sabe es que el Estado de México tiene una tasa de asesinatos de mujeres que sobrepasa la media nacional en un periodo de 20 años, entre 1990 y 2010, según cifras recaudadas por el periodista Humberto Padgett, coautor del libro Las muertas del Estado, publicado en 2014.

Marcha contra los feminicidios del Estado de México
Marcha por las Muertas del Estado de México. Ciudad Satélite empieza a ganar un buen lugar en la lista / Imagen; cortesía de plumaslibres.com

Ante la ausencia de cifras oficiales confiables, Padgett y el coautor Eduardo Loza compararon varias cifras relacionadas con muertes de mujeres para deducir un escenario alarmante que hace del Edomex un lugar crítico en cuanto a feminicidios.

 Sin embargo, los feminicidios no es lo único que aqueja a Ciudad Satélite. Si el hecho de quitarle la vida a una persona se puede considerar como el peor de los crímenes y aún así, no hay cifras confiables ni exactas, imagínense de la delincuencia considerada de menor gravedad. Nuestros casos casi nunca aparecen en primera plana o son mencionados en algún noticiero.

Pero lo peor sólo estaba por destaparse. La catarsis de la violencia en el Bronx se dio cuando los satelucos nos dimos cuenta que nuestro territorio ya no le pertenecía a los mirreyes, si no a los narcos.

Tierra de narcos

La noche del 5 de noviembre del 2014 se registró una balacera en la conocida Zona Azul entre elementos de la marina y supuestos narcotraficantes. Esto era un escenario sólo visto en los noticieros nocturnos que reportaban estos hechos en tierras lejanas como Culiacán o Guerrero. La razón de la balacera fue el cateo de residencias en búsqueda de células de un cártel.

No es que los satelucos no supiéramos que podría haber narcotraficantes en nuestra zona; incluso es sabido que en lugares como Condado de Sayavedra, Chiluca y Hacienda de Valle Escondido, donde viven los ricos de verdad, seguramente habitaban líderes narcos (sólo hay que echarle un vistazo a las mansiones que hay allá en el cerro), pero hasta eso, digamos que se respetaba la paz  tranquilidad de los habitantes de los suburbios.

Cuando Ciudad Satélite fue tomada por la Familia Michoacana
Balacera entre narcos y la marina en Zona Azul, Ciudad Satélite: el fin de la paz / Imagen: cortesía de Publimetro

Después de este día, Satélite se vio en un estado de sitio. La lista de enfrentamientos entre la policía, ejército y marina contra los narcotráficantes es bastante larga. No llegamos al punto de toque de queda, como ocurrió hace algunos años en la ciudad de Cuernavaca, pero el Bronx parecía zona de guerra: militares con policías en cada esquina sólo empeoraban el pánico del que éramos víctimas y a raíz de estos acontecimientos la estabilidad económica de muchos comerciantes se vio mermada. Muchos lugares cerraron por la falta de clientela e incluso las cosas comenzaron a subir de nivel: La Familia Michoacana, cártel que había reclamado a Ciudad Satélite, comenzó a cobrar renta a negocios y a extorsionar familias completas.

El crimen como una forma de vida

El día que supe que todo había cambiado y que Ciudad Satélite estaba en guerra fue cuando mataron a un policía justo frente a mi casa, hace 2 años:

En un intento de asalto unos delincuentes rafaguearon (literal) a un policía que frustró el acto. Nunca había escuchado el sonido de un disparo, pero al momento de la primer detonación, lo supe. Es como si con el sonido viajara una pequeña voz que te dice ”hola, soy una bala”. Sólo recuerdo que en un abrir y cerrar de ojos, mi madre atravesó toda la casa hasta la cocina (donde yo estaba) y me jaló al suelo y gateamos juntas hasta el comedor donde estaba mi padre. Debieron haber sido a lo mucho 30 segundos de disparos, pero se sintieron como 5 minutos. Después de procesar lo ocurrido y aún pecho tierra, el miedo invadió las cabezas de mis padres y la mía al darnos cuenta que mas o menos era la hora de llegada de mi hermano después del gimnasio. Él entró 10 minutos después, exigiendo respuestas de por qué había decenas de patrullas y ambulancias justo frente a nuestra entrada. Lo que salvó la vida de mi hermano fue una discusión con su ex novia, que lo alcanzó después de su clase de artes marciales para hablar con él.

Como esta historia hay cientos en todo el Bronx: ”vi como bajaban a una familia completa en medio del tráfico cuando regresaba de la escuela”, ”me asaltaron en el camión”, ”secuestraron a dos chavas en Fuentes”,”balacearon en Lomas Verdes”, ”En Paseos encontraron una casa de secuestros”, ”la amiga de mi prima está desaparecida”, ”mataron a alguien cerca de mi casa”, ”mataron a alguien cerca de mi casa”, ”mataron a alguien cerca de mi casa”, ”mataron a alguien cerca de mi casa”…

La ola de delincuencia no parece calmar sus aguas: al contrario, parece que es una forma de relacionarse, pero fuera de acostumbrarnos, cada día es peor. Basta con mencionar que hace dos semanas, un adolescente decidió que era buena idea asesinar a un adulto y herir a un policía sólo por que le reclamaron que estaba estacionado en un lugar para discapacitados.

Lo más feo del asunto (si es que se puede poner peor) es cuando se cree firmemente en que la mayoría de las fuerzas policiacas están coludidas con el crimen. Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

La policía de Ciudad Satélite coludida contra la delincuencia organizada
Los policías son los malos: entre los habitantes de Ciudad Satélite nos tenemos que cuidar / Imagen: captura de Facebook

No hay cifras, no hay comunicados, no hay versiones oficiales; no hay nada. Ciudad Satélite está completamente abandonada por la autoridad. En tan sólo 5 días mataron a 7 personas a menos de 6 cuadras de distancia de mi casa. Hace 3 semanas, una de mis mejores amigas sufrió el miedo de una bala perdida:

Estaba entrenando (en las famosas y emblemáticas canchas de fútbol americano de Lomas Verdes) y eran como las 7 de la noche. Escuchamos como un señor comenzó a gritar por ayuda. Todas vimos como dos tipos lo quisieron bajar de su camioneta junto con su hijo chiquito. Unos policías vieron y fueron a ayudar pero los delincuentes se echaron a correr. Los policías fueron tras ellos y ahí fue cuando empezaron a disparar. Todas nos tiramos al piso y nos cubrimos la cabeza; lo único que podía pensar era que por favor no nos cayera a alguna de nosotras una bala perdida, por que estaban tirando al aire. Le dieron la vuelta a la cuadra y aún se escuchaban los disparos de los polis y los asaltantes.

En serio, aunque parezca algo repetitivo en las charlas de cualquier mexicano común y corriente, esto es nuevo y aterrador para Ciudad Satélite y sus alrededores. Al parecer la violencia y el crimen son una enfermedad crónica para México que finalmente pudo reventar la última burbuja de felicidad existente en el país.