El hecho de escribir sobre el Tianguis Cultural del Chopo me hubiera resultado más interesante hace algunos años, sin embargo, no por eso quiero dar a entender que no lo sea ahora. Sabemos que los tiempos han cambiado, afortunadamente tuve la oportunidad de conocer este lugar desde que estaba más chavita, hubo un tiempo que sábado a sábado trabajaba ahí repartiendo volantes para conciertos de metal bajo un sol sofocante, y sinceramente todo el tiempo transcurrido desde la primera vez que estuve ahí, me dio la oportunidad de notar cómo es que las cosas han variado. La ideología de las personas de alguna u otra manera se ha transformado; y es que con el paso del tiempo no es nada difícil notar las alteraciones que han surgido en este excéntrico espacio.

El Chopo es un lugar donde puedes encontrar distintas cosas
Tianguis Cultural del Chopo

La primera vez que tuve el chance de ir al Chopo y adentrarme en esta onda extravagante fue cuando tenía 13 años, surgió a partir de la invitación del hermano mayor de una de mis mejores amigas. Axel era un auténtico chico gótico, que aunque la estética varíe dependiendo de la persona, en él era usual identificarlo por una vestimenta medieval donde el color negro predominaba, uñas largas pintadas de negro, así como sus ojos y labios, cabello largo y una insólita cara pálida. Me acuerdo que cuando iba a visitar a Mili, su hermana, nos gritaba que fuéramos a su habitación para platicar y escuchar música. Su cuarto, a mi gusto era extraordinario, la sensación al estar dentro me encantaba, todas las paredes estaban pintadas de negro, y en las partes superiores de éstas escurría pintura roja que aparentaba ser sangre; siempre ambientó su habitación con objetos viejos, tenía una mecedora negra con un cráneo tallado a mano, divina, que rechinaba al mecerse; un cuadro enorme donde se apreciaba a una niña que al verlo desde otro ángulo ésta se transformaba en gárgola; tenía muchos pósters, habían dos que me encantaban por alguna razón, uno de Marilyn Manson en sus años mozos donde lucía guapísimo como hasta ahora, claro está; y uno de la portada del Cowboys from Hell de Pantera, álbum que fue publicado en el 90.

Recuerdo que nos sentaba a Mili y a mí y nos ponía a Diamanda Galás, Christian Death, a Sisters Of Mercy, Siouxsie & The Banshees, Joy Division, obviamente a The Cure, London After Midnight y cientos de grupos más, y con <<cientos de grupos más>> no exagero, es cierto. Gracias a él conocí muchos grupos de los que ahora soy  una gran admiradora y mencionar a Axel no es fortuito, en realidad disfruto de la infinidad de charlas donde a diario nos enseña de música, porque lo sigue haciendo; donde nos hablaba sobre su cultura e ideología, y las  tantas razones por las cuales vestía, actuaba y pensaba de la manera en que lo hacía, y digo hacía porque ya no viste igual, no porque su idea haya cambiado, sino que su contexto ahora es diferente y considero que la vestimenta no tiene nada que ver con cómo pienses y sientas, no va peleado.

Hasta el día de hoy, puedo decir que admiro la forma en la que se expresa de la cultura gótica, defendiéndola a toda costa, defendiendo sus valores e ideas, mandando al diablo las tendencias y una “normalidad” impuesta por una sociedad. Con esto, puedo dar pauta de lo que considero era o es el ideal del Chopo; un lugar autónomo, donde la gente quiere estar, donde se puede conocer diferentes estilos porque van personas de todo tipo;  conocer los gustos de otras tantas, pensamientos que la banda en general tiene sin temor a ser juzgados, o sencillo, les importa un bledo; donde muchas culturas se juntan y no tienen broncas, simplemente se respetan, donde una de las mayores pasiones nos une, y ésta es la música.

Recuerdo que el primer disco que compré en El Chopo fue el Mer de Noms, el primer álbum publicado en el 2000 de una de mis bandas favoritas, A Perfect Circle. El hombre que me lo vendió, me hizo preguntas sobre la banda, el porqué quería dicho disco y la fecha en la que el álbum había sido publicado; la mirada del vendedor era fija y sonreía, para mi buena suerte iba “caladita” y pude responder a sus preguntas; no me molestó su actitud para nada. Considero que la música no es cualquier cosa,  que no todos la apreciamos de la misma manera; es un arte que cada quien interpreta a su concepción, que llena, que acompaña en el momento más feliz o hasta el más jodido de nuestra existencia y que le da sentido a muchas vidas.

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Distintas contraculturas visitan los sábados el tianguis del Chopo
Existe una gran diversidad de contraculturas

Pienso que toda esta idea de las contraculturas o tribus urbanas se ha ido devaluando,  en el Chopo hay muchos que sólo lo hacen por impactar, por moda; pienso que las pasiones de muchas personas se han ido diluyendo, que los ideales por los cuales se lucha se han ido apagando, que algunos mienten por necesidad de pertenecer a un grupo, que están por estar, pero que no tienen una buena razón para hacerlo; que muchas personas ni siquiera se pueden forjar una propia identidad, que siguen estereotipos ridículos, que caen en los seudónimos o en acciones que para mí resultan absurdas, como los que usan playeras de bandas que sólo conocen dos rolas, -me irrita-, no porque me considere músico, y diga que me las sé de todas a todas, pero cavilo que si lo haces y das a notar que eres un gran admirador al portar la bonita playera pirata de la banda, es por algo, no subestimes a la gente que te rodea, en algún momento va a aparecer alguien que haga esa pregunta que tal vez te incomode y te ponga en una situación bastante vergonzosa, ¡evítalo!

Sin embargo, a todo esto, aún me sigue gustando el Chopo, sigue siendo un lugar que promueve la cultura, que aunque ya no se hacen las muestras de los que patinan en la parte de hasta atrás del tianguis como antes, que haya morenazis, pseudo hippies, “anarquistas” que ni siquiera entienden el concepto pero traen su parche en su hermosa chaqueta de cuero, fresas con cara de pánico al ver que un punk les ofrece rosas hechas de lata, no importa, te la pasas suave. Tienes la oportunidad de conocer nuevas personas, nueva música, salir de lo cotidiano, enterarte que es un lugar que apoya al talento nacional, ver bandas en vivo por los conciertos que se llevan a cabo, comprar libros, discos, ropa, zapatos, tenis, patinetas, echarte una chela, tatuarte, perforarte, comprarte tu bonita playera de doble estampado, echarte un agua fresca, hasta hacerte rastas. La onda es disfrutar, ir a lo tuyo, ir con la mente abierta y derrumbar esos estúpidos estereotipos que te hacen creer que las contraculturas son malas y que la gente es rara por el hecho de no ser iguales a ti.

Hasta el día de hoy los punks en el Chopo siguen siendo de las personas que más lo visitan
Punks en el Chopo

Disfrutemos de poder tener la libertad de decidir quienes somos, como vestir, como pensar, como actuar, como gozar de nuestro tiempo libre y de tener la oportunidad de elegir dónde queremos pertenecer, alegrándonos de esta amplia multiculturalidad que hay, sugiriendo implementar el respeto, la tolerancia, el trato igualitario y la aceptación por culturas distintas a las nuestras.