Una responsabilidad fundamental de los gobiernos es responder al derecho a vivienda digna para sus ciudadanos, pese a lo cual en regiones como Ciudad Juárez, existe un marcado rezago en el cumplimiento de esta obligación, con familias desprotegidas que hoy en día son el nicho de oportunidad evangelizadora para la organización civil norteamericana “Casas por Cristo”.

¿Por qué? Porque Casas por Cristo es una ONG de perfil religioso, con sede en la ciudad de El Paso, Texas, que desde hace 25 años tiene como característica distintiva la construcción de viviendas para familias desprotegidas que habitan en zonas de escasos recursos del sector poniente de Ciudad Juárez, como es el caso de Anapra.

Casas por CristoEn 2011 en República Dominicana donde Casas por Cristo lleva a cabo acciones conjuntas con voluntarios de la Woodbine Baptist Church y de la Living Truth Church, surgió también la organización Hunger Corp., fundada por los hermanos Christian y Steven Feliciano, quienes luego de realizar espectáculos de stand-up comedy en escuelas, iglesias y unos pocos teatros en la isla, con perfil evangelizador, decidieron crear esta agrupación que actualmente lleva a cabo acciones de labor social que incluyen la construcción de viviendas para familias desprotegidas.

Igualmente la Primera Iglesia Bautista de Lake Wales, en el mismo país realiza cotidianamente acciones de construcción de vivienda para familias en indefensión social. Y en varias zonas de México, existen comunidades que profesan otro tipo de fe, efectuando igualmente labores de tipo social mientras propagan su propia idea de la religión.

“En esto (Casas por Cristo) vemos una forma básica de ayuda, de experimentar una espiritualidad que nos impulsa a ayudar a que la gente cuente con una mejor manera de salir adelante”

Pero Casas por Cristo es la única que lleva a cabo su labor basándose expresamente en la construcción de viviendas, en una labor que ha permitido edificar ya más de 40 mil en el lapso de los 25 años que lleva trabajando para este propósito.

Video cortesía de Net Noticias

En los últimos años, Casas por Cristo se ha venido extendiendo a otras zonas del país y Centroamérica, abriendo sedes y contando para ello con el trabajo voluntario de adolescentes norteamericanos, estudiantes de universidades evangélicas, que cambian su normal periodo de vacaciones por esta labor, viviendo lo que se conoce como “Alternative Spring Break”, o vacaciones de primavera alternativas.

Ellos viajan desde sus comunidades de origen motivados por un ideal que los lleva a realizar una misión de paz y de evangelización, ayudando en la edificación de viviendas “habitables” para familias desprotegidas, en lapsos de tiempo que abarcan sólo tres días para su construcción.

¿Qué es lo que hace que un adolescente o joven norteamericano prefiera cambiar su periodo de “Spring Break” por un viaje dirigido a brindar servicios humanitarios, construyendo viviendas para gente a la que no conoce, en un país, una ciudad y una zona como Anapra, que en nada se asemeja a sus condiciones de vida?

"Casas por Cristo"
¿Esta casa va a ser mía?

“Porque en esto vemos una forma básica de ayuda, de experimentar una espiritualidad que nos impulsa a ayudar a que la gente cuente con una mejor manera de salir adelante”, expresa David Robertson, uno de los principales promotores de esta iniciativa que tuvo a Ciudad Juárez como punto de arranque en el ya lejano año de 1993, extendiéndose posteriormente a los sectores que actualmente abarca.

Misionero de vocación tardía

David Robertson, hijo de un misionero, y misionero a su vez por convicción “tardía”, es uno de los principales promotores de esta iniciativa que tuvo a Ciudad Juárez como punto de arranque en el ya lejano año de 1993, extendiéndose hasta la fecha a otros sectores del norte de México, Centroamérica y El Caribe.

Este hombre que hoy alienta la vocación religiosa por la iglesia de Cristo, mediante la satisfacción en lo posible de las necesidades físicas y espirituales de aquellos a los que, pese a las barreras del idioma y las actuales políticas, considera como sus vecinos, reconoce que hubo un tiempo en que estuvo “huyendo” del campo misionero.

"Casas por Cristo"
David Robertson, misionero de vocación tardía

Esto se mantuvo en cierta etapa de su edad adulta hasta que en en una ocasión, en que aceptó ser  miembro de la junta directiva de “Casas por Cristo”, se dio cuenta de que en esa labor radicaba su verdadera vocación, algo en lo que “el aliento constante y el empuje de mi esposa”, según indica, fue también un importante factor en esta decisión.

"Casas por Cristo"
Las regiones donde Casas por Cristo realiza su labor

El fuerte de esta organización – según palabras de Seth Brooks, misionero encargado de la planificación para Ciudad Juárez- radica en la construcción de viviendas destinadas a familias de gran precariedad, de difícil presente e incierto destino, permitiendo con ello que los beneficiados vean la vida de modo diferente y que puedan “contar con una base más propicia para aspirar a mejores condiciones de convivencia”.

"Casas por Cristo"
Tres días les lleva construir una vivienda

Entrevistado mitad en inglés, mitad en español por la vía telefónica en tono más alto de lo normal, dada su notoria dificultad para escuchar bien, Brooks reconoce que su labor no es vista como desinteresada por organismos locales ajenos a su misión, pues se trata de una estructura religiosa que trabaja para crear un entorno favorable a la difusión de su fe, pero desde una perspectiva de ayuda social.

La peculiar misión de evangelización de Casas por Cristo cuenta hoy con programas de construcción de viviendas habitables para familias previamente elegidas por un comité de alrededor de 70 personas, a través del trabajo de estudiantes norteamericanos voluntarios que además de pagar para el proyecto, permutan sus vacaciones por esta labor destinada al bien común.

Una pausa de Casas por Cristo en los años de mayor violencia

Con 25 años de acciones que se vieron interrumpidas sólo durante los años de mayor violencia en la región fronteriza del norte de México, este ministerio de paz se extiende ya a las regiones de  Guatemala y República Dominicana, asociados con misioneros de apoyo local, en un esfuerzo por paliar las carencias físicas y espirituales de aquéllos a quienes consideran sus vecinos.

Su forma de trabajar en la región fronteriza del norte de México que además de Juárez incluye a Ciudad Acuña, Coahuila, es a través de un comité de varias decenas de pastores que radican y trabajan en las zonas más precarias de la ciudad.

"Casas por Cristo"
Voluntarios realizando labores de acabado en interior

Esto les da información necesaria para detectar a aquellas familias que tienen una verdadera necesidad de apoyo, ayudándoles luego en la elaboración de la solicitud que debe ser presentada formalmente ante la organización religiosa en tiempo y forma de modo que, una vez sometida  a su consideración, puedan contar con una decisión en su favor.

¿Por qué los gobiernos de las comunidades en las cuales Casas por Cristo realiza esta labor no sólo no ponen resistencia, sino hasta realizan acciones conjuntas? Porque no cuentan con la capacidad de resolver por sí mismos el rezago que se tiene para cumplir con el derecho a vivienda digna, que toda persona tiene”.

Cuando una familia es elegida, se calendariza entonces con la anticipación necesaria, un espacio de tres días para el proceso de edificación, tiempo en el cual de manera ininterrumpida, se inicia y concluye la construcción gracias al apoyo de estudiantes de una universidad cristiana, que se preparan para ser pastores misioneros, y que no tienen inconveniente en intervenir con su mano de obra, además de pagar para el proyecto un costo de 7 mil 500 dólares, que representa el monto de su viaje.

"Casas por Cristo"
Con su trabajo suplen en parte la responsabilidad de los gobiernos locales en garantizar calidad de vida.

Casas por Cristo: Labor que seguirá pese a políticas de Trump

Incluso en estos tiempos en los cuales las medidas antiinmigrantes y agresivas hacia México están a la orden del día por parte de la administración de Donald Trump, en el vecino país del norte, la agenda de la organización religiosa se mantiene sin perspectivas de cambio a lo largo de 2018, en tanto la violencia no se enseñoree nuevamente de las regiones consideradas para su calendarizada intervención.

Hasta ahora asciende a más de 4 mil 500 el total de las familias desprotegidas beneficiadas con su labor, un alto porcentaje del cual corresponde a Ciudad Juárez.

“Les llamamos Casas de Equipo a nuestros viajes de misión, los cuales son una oportunidad de conectarse en grupo y participar codo a codo en el proceso de construcción. Nuestros jóvenes voluntarios otorgan una semana de su vida para servir en una labor que sin embargo significa un regalo que durará toda la vida”, expresa.

Los materiales provienen de donaciones, y el dinero para el viaje y la estancia en el lugar de construcción del personal de voluntarios formado por entre 12 y 18 personas, de los alrededor de 7 mil voluntarios que acuden a las diversas comunidades para cumplir con este objetivo, viene de su propia bolsa.

¿Por qué los gobiernos de las comunidades en las cuales “Casas por Cristo” realiza esta labor no sólo no ponen resistencia, sino hasta realizan acciones conjuntas, como sucede en Ciudad Acuña?

"Casas por Cristo"
Los pequeños detalles, una vez concluida la construcción

“Porque estos gobiernos no cuentan con la capacidad de resolver por sí mismos el rezago que se tiene para cumplir con el derecho a vivienda digna, que toda persona tiene. Ellos satisfacen una necesidad de un sector social desatendido o medio atendido”, afirma la socióloga y Máster en Educación Consuelo Medrano, quien ha dedicado parte de su labor a entender la dinámica habitacional de Ciudad Juárez.

“¿Genera compromiso para la gente? ¿Se aprovechan de esto estas iglesias?”, preguntamos.

“Sí. Algo, como respuesta a quien les ayuda. ¿Es algo negativo? No lo veo así, pero tal vez habría que estudiar mejor el fenómeno”, señala la socióloga, para quien la pregunta esencial no radica en la validez o no de las acciones de la gente de “Casas por Cristo”, sino en cuestionar por qué la ayuda en este sentido tiene que llegar de fuera en lugar de tener respuesta en el seno nacional.

“Una señora sin casa, una familia joven, un matrimonio sin bienes, pide que le escrituren el terreno donde vive desde hace tiempo. Obtenido por una invasión o por lo que sea. Después de cierto tiempo el gobierno se lo da. ¿Quién le construye la casa? Pues que se la construyan los evangélicos que andan por ahí regalando construcciones. Es una especie de labor de equipo que le quita presión a los gobiernos. No es un mal negocio para quien no quiere comprometerse a más”. Afirma.

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