El arte en su representación más pura implica un ser que desprovisto de todo interés inherente a su contexto, al menos por un momento, se fusiona junto con su disciplina. Se convierte en emociones y lo refleja de la forma más real para sí mismo. Así lo hizo el mejor y más influyente baterista que ha existido.

Buddy Rich no sólo inspiró la creación de “Whiplash” la película, sino que ha sido la columna vertebral de la práctica baterística de casi medio siglo. Sus técnicas son empleadas actualmente por incluso los mejores bateristas contemporáneos y ha sido fuente de conocimientos para la mayoría de los que se adentran en este instrumento percutivo.

Un baterista que se inició de forma empírica pero que su desempeño era tal que a los 20 años era parte de un grupo de jazz junto con el gran clarinetista Joe Marsalia. Según Gene Krupa, uno de los bateristas de más trascendencia, Buddy (Bernard)  ha sido el mejor en ejecutar el instrumento, al punto en que fue baterista del conocido músico Frank Sinatra.

En el año de 1982 la leyenda desempeñaba uno de sus álgidos y demandantes conciertos al lado de su similar en la voz, Sinatra, cuando comenzó a tener complicaciones. Mientras desempeñaba uno de los solos que en conjunto con sus anteriores presentaciones estaban consagrando al músico de Brooklyn como un mito indiscutible, la metralleta que hacía sonar con sus manos redujo su velocidad al paso en que el cansancio en su cuerpo se hacía notar. El sudor y los parpadeos del músico incrementaban pero no detenían el destello de habilidades.

Las manos que empleaban la técnica tradicional o traditional grip de la baqueta para llenar los parches y platillos de golpes totalmente ordenados aunque veloces continuaban haciendo su trabajo mientras que el flujo sanguíneo dirigido al corazón se veía bloqueado. El solo de batería con el que Rich casi estaba cerrando un show estaba amenazado por un mal al que como humanos somos susceptibles.

Un paro cardiaco ponía a Buddy de cara a la muerte mientras éste se encontraba ejecutando su mayor pasión. Para el entonces baterista de 65 la decisión fue clara: primero concluye su obra de arte y luego se preocupa por su vida. El solo fue terminado exitosamente para que, ya con más tranquilidad, Rich pudiera ir al hospital. El ataque al corazón no fue certero. 5 años más y otro paro cardíaco fueron necesarios para acabar con la vida del baterista el 2 de abril de 1987. Después de un proceso de quimioterapia y una operación para extirpar un tumor en el cerebro, un paro cardíaco y respiratorio sentenciaron a la leyenda quien esta vez no se pudo escudar en su barrera de madera, atriles y platillos.