En la impunidad de una urbe conocida a nivel mundial por la violencia, en las casas y calles de Ciudad Juárez los asesinatos de mujeres continúan, con mil 773 víctimas desde 1993.

Con insuficientes figuras de protección para sus habitantes, después de dos décadas y media, las muertas de Juárez continúan presentes, y con cada una de ellas la historia de dolor y de sueños que dejó pendiente una hija, una madre, una hermana, una amiga que falta en la ciudad.

El Mexiqueño
Infografía sobre los asesinatos de mujeres y la violencia de género en Ciudad Juárez / El Mexiqueño.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), estadísticas de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua (FGE) y seguimientos propios, de 1993 a la fecha los asesinatos de mujeres suman ya mil 773 mujeres en Ciudad Juárez y el Valle de Juárez, 54 de ellas en 2015, 57 más en 2016, 96 en 2017 y cuatro durante los primeros cinco días de enero de 2018.

Una de las principales voces contra los homicidios de mujeres en la frontera con Estados Unidos ha sido la activista Marisela Ortiz, fundadora de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, quien en su análisis “Los ciclos de la violencia feminicida en Ciudad Juárez”, explica las etapas que ha tenido el fenómeno y cómo se han entrelazando con éste la sociedad, las autoridades, los empresarios y los grupos del narcotráfico.

Cruces rosas en memoria de las mujeres asesinadas en el Arroyo El Navajo. Foto: Hérika Martínez Prado

 

1993–1998: El comienzo de las muertas de Juárez

Activistas recrean los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez / Hérika Martínez Prado.

La primera etapa del horror para las mujeres en Juárez fue de 1993 a 1998, cuando comenzaron a descubrirse los primeros cuerpos mutilados y violados sexualmente, en basureros y predios abandonados, a las orillas de la ciudad.

Según cifras del Inegi, en esa etapa se registraron 907 homicidios de mujeres, 891 en Ciudad Juárez y 16 más en el Valle de Juárez.

“Las autoridades no atinaron a comprender las dimensiones del fenómeno social que comenzaba a gestarse en la ciudad, y como respuesta, lejos de investigar y tratar de encontrar y castigar a los culpables, se criminaliza a las víctimas culpándolas de su desgracia”, destaca la activista en su análisis.

Las primeras, fueron las más revictimadas por las autoridades, con frases como “por algo sería”, “¿para qué se visten así?”, “¿qué andaban haciendo solas tan noche?”, “a las mujeres decentes no les pasa eso”, “tenían doble vida”, frases que entonces cría mucha de la comunidad.

Como respuesta, surgieron las primeras organizaciones en defensa de los derechos de las mujeres, conformadas por madres de familia desesperadas por encontrar a sus hijas desaparecidas, como Judith Galarza, Paula Flores y su hija Guillermina González, quienes se agruparon bajo el nombre de Voces sin Eco.

Foto: Hérika Martínez Prado
Una madre pinta una cruz contra las desapariciones y los asesinatos de mujeres. Foto: Hérika Martínez Prado

En 1995 se encontró el primer cementerio clandestino de mujeres en Juárez, en Lote Bravo, donde fueron localizadas ocho mujeres sin vida. Un año después, ocho cadáveres más fueron encontradas en Lomas de Poleo, el segundo “tiradero” de mujeres.

1998–2004 Cementerios clandestinos 

La segunda etapa fue 1998 a 2004, cuando los asesinatos de mujeres siguen y sumaron 338; 322 en Ciudad Juárez y 16 en el Valle. La mayoría eran mujeres pobres, empleadas de maquiladora.

Las mujeres desaparecidas y asesinadas tenían un mismo patrón: jóvenes, morenas, de cabello largo y pobres. En esa etapa se acuñó el término de “feminicidio”, el cual se le reconoce a la académica Marcela Lagarde.

Grupos como Nuestras Hijas de Regreso a Casa, fundado por Marisela Ortiz y Rosario Acosta, a quien después se le unieron Norma Esther Andrade y su hija Marilú Andrade, cobraron relevancia a nivel internacional, pero el Gobierno comenzó a desprestigiarlos por sus protestas contra los asesinatos de mujeres, e incluso los empresarios locales comenzaron a condenar su lucha bajo el argumento de que “afectaban la imagen de Juárez”.

La presión internacional obligó al Gobierno de Chihuahua a dar resultados y encontrar a los culpables, por lo que comenzó la fabricación de culpables, de “chivos expiatorios”, mientras buscaba minimizar el fenómeno.

En esos años, también creció el turismo negro, que llevó el tema de los feminicidios a revistas, discos, libros, series, películas y periódicos alrededor del mundo, con el objetivo de mostrar a Juárez, la ciudad “donde matan a las mujeres”.

Da click aquí para ponerte en contacto con Marisela Ortíz, fundadora de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa.

En este lapso fueron descubiertos dos cementerios clandestinos más de mujeres. En 2001 fueron localizadas ocho mujeres en Campo Algodonero y seis más entre 2002 y 2003 en el cerro de Cristo Negro.

2004–2010 La condena internacional 

Las corporaciones responsables de la búsqueda e investigación de los homicidas comienzan a profesionalizarse, gracias a la presión de los grupos de activistas y familiares contra los feminicidios.

El fenómeno se globaliza, llega a foros como el Parlamento europeo, la Organización de las Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por lo que el Estado mexicano se ve sujeto a una estricta rendición de cuentas en torno al fenómeno, señala Ortiz.

En un juicio histórico, la CIDH condena al Estado mexicano al reconocimiento del fenómeno y la reparación del daño a las víctimas del caso del Campo Algodonero de Ciudad Juárez, donde fueron encontrados ocho cuerpos.

Entre 2004 y 2010 se registraron 200 “muertas de Juárez”, 184 en Juárez y 16 en el Valle.

2010–2016 El narco desvía la atención 

La guerra de los cárteles de la droga por esta frontera y el fenómeno de la violencia hacia las mujeres se cruzaron, lo que fue aprovechado por responsables y autoridades para minimizar los asesinatos de mujeres y sumarlos a los homicidios cometidos por el crimen organizado, negando que se trata de feminicidios.

Da click aquí para poner en contacto con la la Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, que agrupa a organizaciones que trabajan a favor de los derechos de las mujeres.

Entre 2010 y 2016 activistas y madres de familia de mujeres desaparecidas crearon nuevos grupos sociales, como el Comité de Madres y Familiares de Mujeres Desaparecidas en Ciudad Juárez y Madres en Busca de Justicia, apoyadas por organizaciones como el centro de crisis Casa Amiga Esther Chávez Cano y la Red Mesa de Mujeres.

Otras activistas vivieron el exilio en la lucha por salvar la vida, como la propia Marisela Ortiz, Norma Esther Andrade y su hija Marilú Andrade y Cipriana Jurado, como lo vivió años antes la periodista Rosa Isela Pérez, tuvieron que huir de la ciudad y pedir asilo político en otros países.

El fenómeno estudiado por investigadores como la doctora Julia Monárrez del Colegio de la Frontera Norte (Colef), llegó a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) la cual creó la maestría interdisciplinaria en Estudios de Género, se estableció un Comité de Género y se incorporó en todas las carreras la materia de competencias para el ejercicio de la ciudadanía y democracia, que lleva una unidad exclusiva sobre el tema de género, donde el caso de Ciudad Juárez se estudia a fondo a partir de la sentencia del Campo Algodonero.

Peritos de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua en busca de restos de las “muertas de Juárez”. Foto: Hérika Martínez Prado

La característica principal de este periodo es que el feminicidio “es opacado y en ocasiones invisibilizado por la llamada guerra contra el narcotráfico”, que inició en el sexenio del presidente Felipe Calderón, destaca Ortiz en su análisis.

Cientos de restos de mujeres asesinadas han sido encontrados en el desierto de Juárez. Foto: Hérika Martínez Prado

Después los casos de Lote Bravo, Lomas de Poleo, Campo Algodonero y el cerro del Cristo Negro, en 2012 se encontró el cementerio clandestino de mujeres más grande en la historia de esta frontera en el Arroyo El Navajo, en el Valle de Juárez, donde suman al menos 28 mujeres identificadas.

Foto: Hérika Martínez Prado
Peritos de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua encuentran restos de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Foto: Hérika Martínez Prado

Tras las investigaciones de las autoridades, y de los propios padres, cinco hombres fueron sentenciados a 697 años de cárcel por la trata y el asesinado de 11 adolescentes.

Foto: Hérika Martínez Prado
“Te amo” escribió su madre a Mónica Liliana Delgado, desaparecida en 2010 y localizada sin vida en 2012. Foto: Hérika Martínez Prado

 

2017-2018 Regresa la barbarie 

En 2017 aumentaron los asesinatos de mujeres, con 96 víctimas, y con cuatro más durante la primera semana de 2018, Juárez continúa contra la violencia hacia sus mujeres.

Más de 100 mujeres desaparecidas continúan vigentes de 1993 a la fecha, las madres siguen pidiendo justicia por sus hijas, buscándolas vivas en las calles de la ciudad y rastreando sus restos en el desierto.

Peritos recogen los restos óseos de una mujer localizados en el desierto de Juárez. / Fuente: Hérika Martínez Prado

Para la investigadora del Colef, Monárrez Fragoso, entre las principales causas de la permanencia de los asesinatos de mujeresviolencia de género en general se encuentra en primer lugar la impunidad, pero apoyada de otros factores como la dispersión injustificada de la ciudad y la falta de seguridad para sus habitantes, la falta de justicia correctiva.

“El Estado cada vez es menos el ente social que está para reconstituir o para apoyar la vida de los sujetos… hay un sistema de justicia colapsado, en una guerra que viene de enfrentamiento entre las diferentes mafias del crimen organizado, quienes han salido perdiendo son los hombres y las mujeres más vulnerables”, destaca Monárrez.

Solo de enero de 2010 a junio de 2015, 8 mil 123 mujeres denunciaron haber sido víctimas de algún tipo de violencia por parte de sus parejas.

La cifra asesinatos de mujeres se sigue actualizando todos los días / El Mexiqueño.

Entre las zonas más peligrosas y con mayor índice de desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, según estudios del Colef y la Red Mesa de Mujeres se encuentran el centro de la ciudad y las colonias Altavista, Felipe Ángeles y Riberas del Bravo.

Da clik a la imagen para poder navegar por las zonas más peligrosas para las mujeres en Ciudad Juárez.
Da clik aquí para conocer para conocer las zonas de asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez / Fuente: http://www.ellastienennombre.org/

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