Las cintas acordonan el lugar, la alerta de “no pase” despiertan la curiosidad de los vecinos de Ecatepec, que sólo pueden observar desde lo lejos el canal de Avenida Cartagena, donde una hora antes unos perros dentellaban por despojos de carne humana descompuesta,  abandonada a un costado del cauce taponeado de basura. La cabeza con pelo largo, junto con el torso,  empaquetados en bolsas diferentes,  adelantaron a los investigadores el género de la víctima del día.

No aparecen los brazos ni una pierna, quizás en algún otro sitio el o los asesinos  fueron a tirarlos para despistar a las autoridades.

“Es un feminicidio poco frecuente, lo común es que aquí las mujeres mueran apaleadas en sus propias recámaras o salas, sean baleadas o desaparezcan después de ser raptadas y reaparezcan en algún canal o paraje”

Advierte Gabriel Salazar, fundador del periódico digital  a fondo edomex, que desde hace dos años comenzó a llevar su propio conteo de casos, al percatarse de que no todos los asesinatos feminicidas de la zona eran incorporados a la estadística oficial. La incongruencia entre sumatorias oficiales y emergentes explica este asunto de las cifras, mientras la organización “Mujeres en Cadena” reportó para el 2016, 258 feminicidios, la Fiscalía General de Justicia de la entidad cerró cifras con 275 asesinatos, de los cuales solo 65 reconoce como feminicidios y el resto como homicidios dolosos.

Gabriel por su cuenta y con el apoyo de una red de contactos confiables y de reporteros distribuidos en zonas estratégicas, contabilizó 370 feminicidios en todo el territorio el año pasado. En la administración del actual gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Camacho, sumaban hasta diciembre pasado mil 658 casos oficiales, de los cuales solo 306 se catalogaron como feminicidios y el resto como homicidios dolosos. Las ONGs ya contabilizan 72 casos más de este año, 14 de ellos en Ecatepec.
Cabe aclarar que una resolución de la Suprema Corte del 15 de marzo del año pasado, obliga al gobierno mexiquense a investigar todas las muertes violentas de mujeres con perspectiva de género y sin discriminación alguna, es decir como si fueran feminicidios.

Una práctica común

Las cuatro amigas de Guadalupe se derrumbaron pesadamente contra el piso del impacto directo que les explotó en la cabeza. Los hilos de sangre se dispersaron rápidamente entre las mesas, sillas y pies de los asistentes que entre gritos de espanto resbalaban y corrían sin atinar con la salida ni con los teléfonos de emergencia.
Aquella noche del 19 de abril, el Bar “La Terraza” de la 4ª Avenida y López Mateos en Ciudad Neza, se convirtió en la escena del crimen de cuatro chicas de entre 17 y 25 años de edad que solo habían salido a divertirse,  para seguir con el ambiente de fiesta les pidieron una selfie a un grupo de jóvenes que se encontraban en la mesa aledaña, estos se negaron y  molestaron por la audacia,  y simplemente decidieron castigarlas con un tiro de gracia directo. Cuatro disparos centellearon en el bar y una a una cayeron.  En cuestión de segundos los asesinos se esfumaron.
El cuerpo de Alejandrina fue emparedado en el piso por su esposo Guillermo Guzmán Bernal, de 25 años de edad y de oficio albañil. En realidad no fue difícil localizarla, pues lo hizo a nivel de piso y sus restos formaban una especie de escultura maltrecha tendida en el suelo, en lo que se consideró el feminicidio 186 del 2015. La autopsia reveló que antes de ser “colada con cemento directo”, murió apuñalada en el corazón, estómago y pulmones.

 

En el feminicidio número 35 de ese mismo año, nadie reclamo el cuerpo de la víctima, pero su caso se recuerda como uno de los más sádicos. La chica de la sudadera negra que fue encontrada tirada boca abajo en los terrenos del Ejiido Santa Cruz, del municipio de Teotihuacán, tenía el rostro y cuero cabelludo desollados,  los asesinos también cortaron las yemas de los dedos, en un intento de “borrarla” por completo del mapa.  Tenía unos 25 a 30 años –la edad promedio de las víctimas de feminicidio en la entidad-. Nadie sabe más de ella.
En la misma zona conocida también como Atlaltenango,  un llano solitario y bordeado de tiraderos y obras negras en construcción,  los cuerpos de tres jovencitas fueron tirados en el sitio el pasado 17 de marzo, con evidentes signos de tortura. Una de aproximadamente 20 años y dos más de entre 25 y 30 años de edad. El triple homicidio no ha sido aclarado y los vecinos temen que el lugar se esté convirtiendo en un gran cementerio clandestino, como ya lo es de facto el Estado de México.

El feminicidio número 72 de este año es reciente.  Una hermosa joven ataviada de zapatillas y un vestido rosa con negro, apareció la noche del pasado 9 de abril en un lote baldío de la Colonia La Laguna Chiconautla de Ecatepec. Dos niñitos que hicieron el hallazgo se sorprendieron de la escena porque ella parecía dormida, pero en realidad estaba muerta.
El conteo de las víctimas es interminable. Las historias se traspapelan detrás de los números y los detalles se confunden de tan parecidos.
En 16 años, del 2000 al 2016,  dos mil 761 mujeres han sido asesinadas en Edomex de acuerdo a cifras oficiales, incluyendo las 922 del gobierno de Enrique Peña y las  mil 658 que iban, hasta diciembre del 2016, en la actual administración, en la cual a las mujeres “no se les toca ni con el pétalo de una rosa…”, frase lanzada el 26 de junio del 2016 por Eruviel,  luego de que la Suprema Corte le ordenara reabrir el emblemático caso de Mariana Lima, que todavía resuena en los muros del Salón del Pueblo.

La pequeña capital de los feminicidios

El grafiti de una mujer de espaldas e inclinada hacia el frente,  con la falda de su vestido amarillo flotando hacia arriba haciéndola exponer sus partes íntimas a los transeúntes, da la bienvenida a Ciudad Cuauhtémoc, la minicapital de los feminicidios mexiquenses, o al menos así lo muestran los niveles de impunidad feminicida que aquí rebasan el  90%.

De los 44  feminicidios  y homicidios dolosos  de mujeres que se registraron durante el 2016 en este municipio, al menos diez ocurrieron en esta zona, controlada por sicarios y grupos delictivos, que al paso del circuito, van cobrando derecho de piso a comerciantes o microbuseros y vidas humanas que se les resisten.
La inusual imagen de la joven del vestido amarillo en la esquina de Privada de Xicohtencatl y Circuito Cuautémoc, a unos pasos del Conalep Uno, marca la entrada a una de las zonas urbanas más violentas del país,  catalogada como la peor ciudad para vivir por el reciente estudio del Gabinete de Comunicación Estratégica.

Ecatepec es, además, el municipio más poblado de México  con 1.6 millones de habitantes y  el padrón más grande,  millón 202 mil 259 votantes potenciales. De acuerdo a Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2012 el 40.8%  de sus habitantes estaba en condiciones de pobreza y 107 mil más en condiciones de pobreza extrema.
Su tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes es de 35.9, casi el triple de la media nacional que es de 13.07% y es, de acuerdo al Observatorio del Feminicidio y el INEGI, el municipio donde se registran más muertes violentas de mujeres.
Por eso aquí, en el epicentro de la violencia mexiquense, no se recorren ni 300 metros cuando comienza el desfile de cortinas cerradas, una tras otra a plena luz del día, las cortinas de acero aparecen clausuradas con grafitis nocturnos que quedan como sello de las vidas ahí marcadas por los llamados renteros,  los nuevos grupos del crimen organizado que se disputan el control de la zona a punta de metralla.
Farmacias, lonjas, panaderías, tortillerías, zapaterías  y hasta puestos semifijos de chatarra y golosinas, dejaron de operar  debido simplemente a que sus propietarios  murieron ejecutados  como  resultado de la estrategia de terror implantada aquí por los renteros o  huyeron al resultarles incosteables las cuotas de 15 a 20 mil pesos mensuales que les exigían.
En la parte más alta del circuito,  ahí donde se encuentra una Iglesia y el módulo de seguridad de la Avenida Poetas, el enorme grafiti de una calavera estampada en el piso del mirador, corona literalmente esta ciudad del crimen.  Justo ahí a la vuelta, a media cuadra, murió en meses recientes un ama de casa que salió a abrir la puerta y recibió un tiro directo en la cara.
La asesina llegó a preguntar por Jose, ella asintió pues su nombre completo era Josefina, la contra respuesta le llegó en un disparo de frente y luego, la joven sicaria  huyo con un cómplice.
Allá abajo, los vecinos cuentan el caso de otra doctora baleada en su farmacia que se negó a pagar el derecho de piso. Alfredo, un joven que junto con Adriana platican afuera de un local, aseguran que los feminicidios vienen por oleadas, aunque los hombres también temen por su vida, pues “aquí nadie se salva”, comenta.

“El mayor riesgo que corremos nosotros es que nos asalten y en el trance te maten”, dice.

Elvia, una mamá soltera que camina sobre el circuito a paso rápido mientras pasa frente a un taller atascado de hombres que beben cerveza, reconoce que Ecatepec es el peor lugar para ser mujer y que las chicas no pueden darse el lujo de salir solas, pues a la caída del día los peligros aumentan con las bandas que merodean la zona. Dice que tiene miedo, pero que es pobre,

“qué se le puede hacer”.
“Estamos frente a una tragedia monumental sujeta a voluntades políticas”,

asegura Xochitl Arzola, la activista de Mujeres en Cadena.

Ella se ha encargado de llevar el recuento de las “muertas mexiquenses” y acompañar a los sobrevivientes de cada feminicidio que se registra en la zona,  revictimizados o estigmatizados por autoridades y vecinos, “porque  aquí, hasta morir violentamente es mal visto”.
De los 72 feminicidios que se reportan este año hasta el 17 de abril, 14 ocurrieron en Ecatepec, siete en Neza y  cinco en Naucalpan.

Alerta fallida

Eruviel rompió todos los records de impunidad feminicida,  pues mientras a su antecesor Enrique Peña Nieto le asesinaban 12.8 mujeres por mes, al él le matan 16.4 cada 30 días.
A casi dos años de que se adoptó la alerta de género los resultados son nulos, e incluso adversos, pues los feminicidios han aumentado hasta un 10% en algunos de los once municipios, como Ecatepec y Chinmlahuacán,  mientras que en otros el decremento es marginal, pero con estadísticas no fiables.
Por otra parte aunque la Alerta ordena difundir información general y fotografías de personas desaparecidas o extraviadas, el gobierno de Eruviel en su lugar, decidió desde el año pasado retirar parcialmente el padrón de personas desaparecidas que se encontraba en línea en la página de la procuraduría, por lo cual los archivos del 2011, 2012 y 2013, fueron retirados.

No obstante, en 2014 se tenía el registro de casi dos mil jovencitas desaparecidas y un crecimiento del 400% en el sexenio presente de estos casos.
De acuerdo al Observatorio Ciudadano del Feminicidio, Edomex es la entidad con la mayor cantidad de asesinatos de mujeres en todo el país, al concentrar el 17.4% de todas los casos reportados a nivel nacional; le sigue Guerrero con 9.23% y  Jalisco con 6.17%.
Por eso Xochitl sentencia: Eruviel se va, pero se lleva sobre las espaldas las muertes de cientos de mujeres.