Hoy mas que nunca la comunicación entre las personas se ha vuelto en algo muy sencillo pero ¿Será que esta comunicación constante, el poder compartir todo lo que hacemos  y el estar conectados a la red  nos ha vuelto adictos? Esta es una adicción para muchos jóvenes desconocida o que no quiere ser admitida,la adicción a estar conectados.

Múltiples estudios han demostrado que nuestra salud mental y el como utilizamos las redes sociales y el internet están sumamente relacionados. En el mexiqueño te presentamos los principales puntos para que no te creas mejor que tu primo marihuano y te des cuenta si realmente eres un adicto.

¿400 mensajes al mes? adicción inconsciente.

A la vez, el envío de SMS se ha convertido en algo tan natural como respirar: con independencia del grupo de edad, una persona recibe de media unos 400 mensajes de texto al mes, cuatro veces la cifra de 2007. El ‘adolescente promedio’ procesa el asombroso número de 3700 textos al mes, el doble que en 2007. Y más de las dos terceras partes de estas personas aseguran que a veces notan que su móvil vibra cuando en realidad no está vibrando en absoluto. El fenómeno ya tiene nombre: síndrome de la vibración fantasma. La investigación está dejando claro que Internet no es ‘otro’ simple sistema de transmisión de datos. Está creando un entorno mental nuevo.

Mensajes peligrosos

¿Internet nos está volviendo locos?

No, si de lo que estamos hablando es de la propia tecnología o de los contenidos. Pero todas las investigaciones realizadas en más de una docena de países apuntan en una misma dirección. Peter Whybrow, director del Instituto de Neurociencia y Comportamiento Humano de la Universidad de California en Los Ángeles, afirma que «el ordenador viene a ser cocaína electrónica», generador de ciclos de euforia seguidos por bajones depresivos. Internet «produce estados de ansiedad y provoca comportamientos compulsivos», incide Nicholas Carr, cuyo libro The shallows -acerca de los efectos de la web- fue nominado para el premio Pulitzer. La Red «fomenta nuestras obsesiones, dependencia y reacciones de estrés», agrega Larry Rosen, un psicólogo de California que lleva décadas investigando los efectos de Internet.

Pero las cosas han cambiado. Tanto que el manual que se usa para diagnosticar enfermedades en Estados Unidos incluirá el próximo año por primera vez el trastorno de adicción a Internet, si bien en un apéndice con la etiqueta «a ser estudiado». En China, Corea y Taiwán, en los que hasta el 30 por ciento de los adolescentes están considerados adictos a la web, ya está aceptado dicho diagnóstico, y el uso problemático de Internet está empezando a estimarse como una grave crisis sanitaria.

Locura del Internet

Locura del Internet

Conectados 24 horas… 

La decisión de estar todo el día conectado no siempre es propia. No es la elección personal la que lleva a la mayoría de los jóvenes empleados de corporaciones a mantener el Blackberry en la mesita de noche, junto a la cama, ni la que lleva al 80 por ciento de las personas en vacaciones según otro estudio de 2011 a cargar con ordenadores portátiles y teléfonos para estar en contacto con su centro de trabajo. Pero es que, en realidad, la elección personal tampoco es la que lleva a los usuarios de teléfonos inteligentes a chequear sus móviles justo antes de acostarse y a los pocos minutos de despertar por la mañana. Da la impresión de que estamos eligiendo utilizar esta tecnología, pero el hecho es que dicha tecnología se está haciendo con nosotros merced a su potencial para la gratificación a corto plazo.

Cada pitido puede ser aviso de una oportunidad social, sexual o profesional, y nuestra respuesta en el acto genera una mini recompensa en forma de descarga de dopamina. «Estas recompensas son pequeñas inyecciones de energía que alimentan el motor de la compulsión, de forma muy parecida al frisson sentido por el jugador cada vez que alguien deja una nueva carta sobre la mesa -explica la especialista del MIT Judith Donat-. En términos acumulativos, el efecto es potente y difícil de resistir».

Adicción a las redes sociales

Infografía adicción a las redes cortesía: Oscar Aguilar y Mónica Fuentes

Enfermedades que causa.

Nomofobia: La nomofobia es el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil.Los síntomas de este trastorno son sensación de ansiedad, taquicardias, pensamientos obsesivos, dolor de cabeza y dolor de estómago. Según los expertos, el nomofóbico suele ser una persona insegura y de baja autoestima. Las mujeres son quienes más la padecen, dado que su estructura cerebral les procura una mayor necesidad comunicativa y necesidad afectiva que a los varones. En cuanto a la edad, la nomofobia suele darse en mayor medida en adolescentes.

Síndrome del mensaje múltiple: El usuario entabla una o varias comunicaciones al mismo tiempo a través de mensajes o redes sociales, por lo general de forma innecesaria, a fin de recibir muchas respuestas y sentirse parte de un tema o grupo.
Además, como una estrategia efectiva que pueden aplicar los padres de familia cuando perciban que hay adicción a las redes es indicarle a su hijo que si dedica una o dos horas a las redes sociales, invierta el mismo tiempo en relacionarse de manera real con sus amigos.
Textofrenia:Estrés que genera que el usuario con frecuencia perciba que su teléfono recibe mensajes o actualizaciones, aunque esto no ocurra. Incluso deja de hacer sus actividades por la necesidad urgente de revisar su teléfono.
 Tecnoansiedad:excesiva exposición de los chicos con la tecnología comienza mostrar resultados negativos. Además de los problemas en los pulgares por el constante uso del teléfono celular o la Playstation ahora se suma un nuevo riesgo en la salud de los más jóvenes: la Tecnoansiedad.
En Estados Unidos ya hablan de este nuevo mal como un estado de nerviosismo producido por la falta de contacto con la computadora, el celular o las consolas de videojuegos.

Relación entre Internet y la depresión.

El año pasado, cuando el canal MTV encuestó a sus espectadores de entre 13 y 30 años sobre sus hábitos en la Red, la mayoría dijo sentirse «definido» por cuanto colgaban en la web, «exhaustos» por tener que estar siempre colgando información y por completo incapaces de abstenerse de Internet por miedo a estar perdiéndose algo. MTV lo denominó el síndrome FOMO (Fear Of Missing Out).

La Universidad del Estado de Misuri estuvo siguiendo los hábitos en la Red de 216 jóvenes, el 30 por ciento de los cuales daban muestra de depresión. Los resultados, publicados el mes pasado, revelan que los jóvenes deprimidos son los que más usan Internet, los que dedican más horas al correo electrónico, los chats y los videojuegos. También son los que cambiaban con mayor frecuencia de ventanas de navegación, en una búsqueda constante y no fructífera, o eso se supone.

Treinta por ciento de los jóvenes "conectados" presentan depresión.

Treinta por ciento de los jóvenes “conectados” presentan depresión.

Algunos tratados sugieren que en este mundo digitalizado podría estar el origen de formas incluso más extremas de enfermedad mental: trastorno múltiple de la personalidad, alucinaciones y psicosis. Un equipo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv publicó a finales del año pasado lo que definen como los primeros casos documentados de «psicosis inducida por Internet».


Also published on Medium.